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La mafia electorera vs. UN voto

Las elecciones en Colombia requieren reflexiones sobre cómo el sistema democrático fue convertido en un remedo por los mafiosos electoreros. Al final sólo soy UN voto… Petro para hacer agua sólo se necesitan dos hidrógenos y un oxígeno. Y el agua es alimento de vida.

Jesús O Durán
Jesús O Durán
Comunicación en el Pacífico
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21 de Mayo de 2018

Los días anteriores a las elecciones son tensos para los contendientes, situación que los lleva a tomar decisiones de última hora y minuto. En Colombia estas decisiones se llaman “comprar votos” ofrecer cargos y ministerios, y es el acto más recurrente y cuasi-oficial. Hay profesionales en los partidos tradicionales y en el “mercado” que saben los intríngulis de estas transacciones que garanticen que, a cambio del pago o cargo, en el tarjetón se marque el “producto comprado” (el candidato).

Cuando esto trasciende a los medios de comunicación, los periodistas “estrella” se escandalizan, pero si esto tan elemental y tan naturalizado como la compra de votos, no lo saben, su periodismo es mediocre. O, por el contrario, son tan finos, que lo saben, pero ocultan la información porque los candidatos y partidos que siempre han apoyado basan sus triunfos en estas negociaciones.

En el Chocó pasó algo “particular”; en las elecciones parlamentarias se “filtró” un audio de un ciudadano que vía telefónica le decía a su interlocutor que un voto al congreso vale entre 30 mil y 50 mil pesos, que no se puede pagar más; en cambio para la alcaldía es otra cosa, que un voto se puede pagar hasta 200 mil pesos (se refería a una alcaldía de sexta categoría). Si esto sucede en el Chocó que tiene un poco más de 250 mil votantes, significa que la cuestión es más grave en las grandes ciudades donde hay millones de votos. Pero en Colombia el periodismo y la justicia es indiferente a este tipo de argucias y trampas electoreras, porque aquí no dirige el que más visión tenga, sino el que ponga más plata, en una práctica mafiosa cuyo lema es “lo que no se vende se le compra a la viuda” (62 masacres para el proyecto de Hidroituango y varios candidatos presidenciales asesinados, son los más claros ejemplos).

Lo absurdo de este remedo de democracia, es que al final los culpables son los votantes porque se dejan comprar. Y esto es poco objetivo, pues las elecciones funcionan como bolsa de valores. El “quien paga más”, es la frase que decide el ganador y, por tanto, arrasa el voto de opinión, el voto programático, el voto que aún cree que la democracia es posible en Colombia, pero por lo general es el perdedor.

Entones la pregunta es ¿cuándo cambiará la historia electoral? Y la respuesta tiene que ver con las instituciones que han sido tomadas por funcionarios y políticos mafiosos, en el entendido que mafia no es aquella que trafica solamente droga, mafia es aquella que posibilita las transacciones a cambio de dinero. Algo así como: “qué necesitás, que se le tiene”.

Y en las elecciones lo pueden hacer, primero, porque se tomaron el sistema electoral y, segundo, porque este es un país cuyas grandes mayorías viven al día, el mundo económico que se les ha ofrecido no es el del empleo, sino el “sálvese si puede”. Entonces en un día domingo un sancocho más cincuenta mil pesos es ganancia, porque no lo tienen. Y es aquí donde se debe discutir el tema de la brecha entre unos poquísimos ricos y la inmensa mayoría de colombianos que apenas ganan lo ínfimo para comer, el arriendo y el transporte.

De ahí que sea la injusticia social, que empieza con el desempleo o con el empleo con salarios de hambre, lo primero que hay que comenzar a solucionar en Colombia. Porque si una persona “vende su conciencia al vender su voto”, pues es posible que también tome conciencia con un empleo digno y bien remunerado, que es lo que hasta ahora no se ha ofrecido. De esta manera no dependerá de un régimen de salud subsidiado, sino que podrá contribuir y de ídem forma podrá exigir una prestación del derecho a la salud digno y eficiente, también en el área de la educación y en el manejo de la cosa pública, es decir, se vuelve participativo en democracia.

He estado muchos años en el Chocó y en el Pacífico, y he entrevistado a cientos de personas. Y en varias ocasiones frente al tema del subsidio, las mujeres me decían que están cansadas de hacer filas cada dos o tres meses y que esos subsidios las ponen en situación de mendicidad. Al principio les respondí que el subsidio corresponde a vivir en un Estado social de derecho, donde la gente es el centro y por eso el gobierno tiene esa obligación. Pero una mujer de Napipí me dijo, “mi primer derecho es acceder a un empleo digno en el que yo pueda alimentar a los hijos que aún no lo pueden hacer por sí mismos, entonces que el empleo sea el subsidio que el Estado me dé para yo sentirme también aportando a la sociedad".

Me quedé en silencio, pero comprendí una vez más, que tal como está tomado este Estado, sus funcionarios “lumbreras” son incapaces de crear suficientes fuentes de empleo, porque su visión no depende de generar más riqueza con ideas innovadoras e incluyentes, sino de apropiarse de la riqueza ya existente, estatal y de la Nación, y robársela. Tal como han hecho muchos sectores de la empresa privada en áreas del transporte, salud, comunicaciones y educación, para no nombrar a Reficar, Hidroituango, EPS SaludCoop y CafeSalud, Telecom, las vías 4G… La lista es interminable…

Las elecciones próximas en Colombia requieren de reflexiones sobre cómo el sistema democrático fue convertido en un remedo por los varones y mafiosos electoreros. Una reflexión de cómo transformar este país a través de la vía electoral. Ya no es posible que en Colombia los poderes de comunicación, financieros y políticos sigan aferrados a lo que diga un hombre con más de 200 investigaciones criminales, vinculado al paramilitarismo, que usa la mentira y el desprestigio del oponente como su arma propagandística, que usa la información para enriquecer a sus hijos, que volvió la salud un negocio, en fin, la lista es tan larga… que siento pena por haber crecido en este país y ser testigo del legado criminal y no haber hecho nada por cambiarlo, porque al final sólo soy UN voto… Petro para hacer agua sólo se necesitan dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. Y el agua es el alimento de la Vida.

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