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“El Tumacazo”: Referente de lucha por los Derechos Humanos y Colectivos de Tumaco

Conmemoración de 30 años del Tumacazo, el levantamiento popular más importante en la historia reciente de Tumaco.

Luis Fernando Barón
Luis Fernando Barón
Investigador Principal, Memorias de empresarios del Pacífico Colombiano, Universidad Icesi
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16 de Septiembre de 2018

Texto escrito con  la lideresa social Rosa Elvira Quiroz de Castro, Presidente Comité Cívico Tumaco Alerta S.O.S.

Hoy 16 de septiembre de 1988 nosotros negros descendientes de africanos con el corazón en las manos, estamos izando a media asta el tricolor colombiano por el cual dieron la vida nuestros antepasados para expresar nuestro profundo dolor de sentirnos huérfanos de la Patria.” Proclama del Pueblo de Tumaco, cancha San Judas, a los 16 días del mes de septiembre de 1988, que por primera vez se lee  tres décadas después.

Tumaco vive, de nuevo, una difícil situación social, producto de las disputas por el control territorial de grupos ilegales, por una pobreza e inequidades que no se reducen, y por una profunda crisis humanitaria.

El Tumacazo, sus líderes y participantes, sus luchas y sus estrategias, y sus propósitos y valores, son ejemplo de las fuerzas, saberes y recursos que hay en este, el segundo puerto del Pacífico Colombiano, y que son cimiento para superar sus actuales desafíos.

El Tumacazo no fue un acto espontáneo, fue la lucha y acompañamiento de un grupo de líderes y lideresas, que en ese tiempo se organizaron alrededor del Comité Cívico Tumaco Alerta  S.OS.

Hace 30 años, después de más de 20 días sin energía eléctrica, se levantaron los habitantes de Tumaco a reclamar por el “olvido total” de su pueblo; por el acceso y mejora de servicios públicos básicos, como el acueducto y  la energía, y por el desarrollo de la carretera que comunica a Tumaco con  Pasto y con el resto del país. 

(…) una original manifestación cívica marina, se llevará a cabo para protestar por la actual situación de emergencia en materia de energía eléctrica que padece Tumaco y que ya cumple once días.

Diario del Sur. Pasto, septiembre de 1988. p. 1 (Oviedo, 2009)

En los días previos el  Comité Cívico Tumaco, junto a otras organizaciones sociales, cívicas y políticas habían intentado diferentes iniciativas para hacerse escuchar: marchas pacíficas por el municipio; una protesta marina apoyada por la Asociación de Pescadores Artesanales para impedir que el buque-tanque de Ecopetrol llenara sus cisternas en el puerto petrolero; barricadas en las calles y  tomas en las instalaciones del aeropuerto para dejar aterrizar solo los aviones que vinieran con los representantes del gobierno a resolver el problema de la energía.

Incluso en los primeros días de septiembre de 1988 varios de los líderes del Comité S.O.S. se habían reunido con una Comisión técnica venida desde Bogotá, que tampoco logró calmar los ánimos de los tumaqueños. Hechos que llevaron al Comité, presidido por Elvira Quiroz de Castro, a convocar a un paro general en el que confluyeran todos los ciudadanos y los sectores productivos y comerciales del puerto. 

Sin embargo, los oídos sordos y la ineficacia de los gobiernos Departamentales y Nacionales, llevaron a una Asamblea popular el 13 de septiembre de 1988, realizada en el Coliseo del Pueblo, en la que cientos de asistentes deciden optar por una acción más desafiante: si Tumaco es huérfano de la Patria, lucharían por un “Tumaco libre”, por un “Tumaco independiente”. (Quiroz, 2017; Oviedo, 2009).

Aunque regía el Estatuto de Seguridad del ex presidente Turbay Ayala, que perseguía y criminalizaba las expresiones y protestas sociales, y a pesar de la llegada de refuerzos de la fuerza pública, cientos, miles, de personas diferentes, estudiantes, ancianos, teatreros, comerciantes, sindicalistas, pescadores, concheras, danzantes, cantoras, agremiaciones, se sumaron con la consigna  que esa tarde todo iba a cambiar.

Los reclamos por reconocimiento y condiciones mínimas de bienestar, no eran nuevos en Tumaco. En 1939, ya se había solicitado excepciones fiscales para las obras públicas del acueducto y el alcantarillado del puerto, recursos que en varias ocasiones fueron otorgados por el Gobierno Nacional y que de haber sido invertidos, el municipio hace años tendría de los mejores servicios públicos del país.

De manera similar, a finales de los 60 y durante los años 70 organizaciones cívicas de Tumaco también se habían unido para exigir la instalación de una refinería en el puerto, después la construcción del oleoducto transandino que venía de los pozos de Orito en Putumayo.

A comienzos de los 80 se desata el boom camaronero y de la palma de aceite, y los problemas de agua y energía eléctrica se recrudecen. Por ello, en 1982 se convocó a una marcha cívica, que no logró unir los anhelos y fuerzas de los porteños, pero que llevaría a la formación de una Junta Cívica de Mejoras y Defensa de Tumaco y más tarde a la creación del Movimiento por el Rescate de la Dignidad de Tumaco.

Fue en  abril de 1987 que se creó el Comité Cívico Alerta S.O.S integrado por personas de todos los sectores sociales dispuestos a ofrendar hasta su vida para mejorar y dignificar la vida de toda una comunidad, con muy alta participación de las mujeres en estas luchas (Quiroz, 2017: 20).

Pero el crecimiento del municipio y de sus industrias, hizo que desde agosto de 1988 se reiniciaran las fallas permanentes del fluido eléctrico, y  el 16 de septiembre la ciudadanía no resistió más y organizó un plantón en la cancha San Judas.  En medio de un ambiente folklórico y de paz, la agresión a una periodista desató una serie de enfrentamientos entre los pobladores y las fuerzas del Estado.

“La policía se puso sus máscaras y empezaron a lanzar gases lacrimógenos no les importó la presencia de ancianos, niños, estudiantes, periodistas. Sonaron unos disparos “intimidadores” qué hicieron blanco en la sangre de un joven James Quiñónez, fue el detonante final para explotar en histeria colectiva, el dolor tornarse en ira, los brazos en garrocha y el canalete en lanzas (Quiroz, 2017: 22).

La gente salía  a las calles y arremetía contra cualquier representación del atropello y opresión. Así, mientras la fuerza pública se replegaba en sus cuarteles, la Alcaldía Municipal ardía en llamas,  y se producían desórdenes en  las sedes  del Seguro Social,  Caja Agraria y los juzgados. Con la noche vino la calma, que sin embargo dejaba numerosos  heridos, detenidos y contusos.

Mientras se llegaban mensajes de solidaridad de diferentes lugares de Colombia y del mundo, el Estado respondió con el envío de más pie de fuerza, seguido de allanamientos, acusaciones y persecuciones a los participantes, que eran señalados como apátridas, incendiarios y guerrilleros.

“En lugar de plantas eléctricas y respuesta al pliego de peticiones, [enviaron] ocho tanques blindados mostrando poderío sobre un pueblo que se reveló porque se cansó de tanto esperar soluciones que no llegaron.” No obstante, todo no quedó allí, en 1993 el gobierno del presidente Cesar Gaviria hizo entrega de las instalaciones de interconexión eléctrica, de la carretera Pasto, Tumaco, del Puerto Pesquero, y Tumaco fue incluido en el Plan Nacional de Rehabilitación. Además el sus pobladores habían derrotado la “apatía, su conformismo, su tradición de esclavismo, decidiendo ser artífice de su propio destino.” (Quiroz: 2017).

Hoy recordamos el Tumacazo a la región, al país y al mundo, entendiendo que las luchas sociales  hacen parte del ejercicio de la política y la democracia, y también han sido gestoras de participación, bienestar y desarrollo. Entre los nombres de las mujeres que lideraron este y otros procesos sociales, políticos y culturales en la región está el de Maricela  Carabalí Olano, a quien recordamos en esta fecha.

Por ello, como parte de los eventos de conmemoración de los 30 años del emblemático Tumacazo, El Colectivo  Ciudadano Tumaco Por la Vida, realizará un acto cultural  para honrar la memoria y la vida de sus protagonistas; así mismo, para promover  la reflexión comunitaria alrededor de los valores del liderazgo social, tan debilitado en el municipio.

De igual manera, busca que las nuevas generaciones conozcan su historia y asuman un papel comprometido y altruista con su tierra. Todo lo anterior en un ambiente fraterno y ambientado con  música, décimas, danzas y distintas expresiones culturales y artísticas de las etnias del Pacifico Nariñense. Domingo 16 de septiembre de 2018, a las 4 pm en el  Parque contiguo al Polideportivo San Judas.

Este artículo hace parte de la serie de eventos y memorias que buscan recuperar los saberes, ejemplos y protagonistas de esta acción social. Hace, además, un reconocimiento especial a la comunidad de Tumaco que en ese tiempo se levantó con valentía y altivez para reclamar sus derechos, así como un homenaje póstumo a los dirigentes del Comité Cívico Tumaco Alerta S.O.S: Maricela Carabalí, Justina Betancourt de Villota, Euliquio Biojó, Marcos Salazar, Jorge Ortiz, Bernardo Cuero, Rafael Valencia y Erick Hurtado. Así como a Gerardo González, Porfirio Becerra, Iris Tulia Murillo, Oscar Mora, Estela Bisbicuth, y especialmente a Elvira Quiroz de Castro, presidenta de aquel Comité,  que continúan en la defensa de la vida y los Derechos Humanos.

Referencias

Oviedo, R. (2009). RELATOS, REVUELTAS Y DESVENTURAS DE LA GENTE ENTINTADA DEL PACÍFICO SUR, Universidad de Nariño.

Quiroz de Castro, R.E. (2017). Clamor de un Pueblo Olvidado. En Letters to Europe. FutureLab Europe c /o European Policy Centre.

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