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El POT permitirá tomar el volante del desarrollo en Buenaventura

Es una oportunidad estratégica para que Buenaventura supere las anécdotas alusivas al desorden urbano y la debilidad institucional. Opinión de María Isabel Ulloa.

María Isabel Ulloa
María Isabel Ulloa
Directora Ejecutiva Propacífico
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27 de Enero de 2019

El crecimiento acelerado de las ciudades en las últimas décadas ha hecho de la planificación el camino a seguir para plasmar en la cotidianidad de sus habitantes los beneficios de los procesos locales y globales que inciden en ella.

En un esfuerzo por aprovechar su posición en el continente, así como su biodiversidad y riqueza cultural, el Plan de Ordenamiento Territorial de Buenaventura deberá ser la apuesta para ajustar las relaciones que actualmente se tienen con el territorio y que hasta el día de hoy no han equiparado los niveles de bienestar y calidad de vida con el potencial que tiene en cada uno de sus aspectos sociales, económicos y ambientales.

La correcta aproximación comprehensiva de las relaciones de la población con el territorio requerirá, inevitablemente, la articulación del ámbito urbano con el rural, de la mano con las comunidades étnicas que lo habitan.

Este trabajo implica, además de una interlocución directa entre los distintos actores de la sociedad que permita que cada bonaverense pueda verse representado en las decisiones que se toman en la planificación del territorio, generar un acuerdo que evidencie y comprometa a las futuras administraciones, por lo menos para los próximos 12 años, a desencadenar y cumplir el proceso incremental necesario para conseguir la ciudad que los miembros de la comunidad sueñan para ellos y las próximas generaciones.

Actualizar el POT es fundamental para dotar de servicios públicos y equipamientos básicos a la población, contrarrestar problemas de movilidad, organizar la ciudad y las vocaciones productivas. Pero además, es una oportunidad estratégica para que Buenaventura supere las anécdotas alusivas al desorden urbano y la debilidad institucional, comprendiendo definitivamente que mientras el Distrito no supere sus problemáticas, el país entero verá comprometido su desarrollo y que por ende, el bienestar de los bonaverenses representa un nuevo panorama de avances económicos, sociales, ambientales y culturales para el Departamento, la Región Pacífico y el país en su totalidad.

Sin embargo, el POT no es sólo un compromiso de la actual y las futuras alcaldías, sino que también debe compromete a cada actor de la sociedad civil con ejercicios de planificación participativa, de la que hacen parte y por medio de la cual se canalizan sus expectativas en relación a la ciudad que sueñan y encaminar sus acciones colectivas hacia el proyecto de ciudad que se construya. Así, evocará constantemente un compromiso a seguir año tras año el desarrollo y cumplimiento de este y los demás ejercicios de planificación que esperan ser implementados en el Distrito.

En pocas palabras, el POT, que actualmente está en proceso de formulación y esperamos sea presentado para aprobación en el 2020, es un acuerdo por tomar el volante del desarrollo de la ciudad de manera conjunta, reordenando las piezas que la componen, con el fin de que todos y cada uno de los procesos que ocurren en Buenaventura sean de manera ordenada, atendiendo las necesidades, costumbres y objetivos de los actores que conviven en el Distrito.

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