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Cali, capital americana del deporte

Obtener un título oficial, no es más que llenar de orgullo a toda una ciudad, que tristemente utilizó el deporte como caja menor para obtener otro tipo de beneficios.

Jorge Mario Escobar Barrera
Jorge Mario Escobar Barrera
Investigador y Consultor del Sector Deporte
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05 de Noviembre de 2018

La historia deportiva de la ciudad de Cali es bastante amplia. Desde el año 1928 cuando se ejecutaron los primeros juegos nacionales, en los que participaron las ciudades y no los departamentos. Desde ahí empezó a tener un protagonismo como ciudad organizadora de eventos, y por lo tanto un espíritu deportivo, relegando incluso a la capital colombiana, a quienes por ley les tocaba ejecutar los primeros “juegos olímpicos nacionales”.

Cali y Colombia empezaron a vivir su historia deportiva 40 años antes de la constitución de Coldeportes como ente rector del deporte nacional. Con todos estos antecedentes y por la voluntad de múltiples dirigentes de antaño, y con las ganas de mostrar a la ciudad, se empezó a denominar como la capital deportiva de Colombia y América, particularmente por los juegos Panamericanos de 1971.

Hace 3 meses se sancionó la ley que categoriza a Cali como Distrito Especial Deportivo, Cultural, Turístico, Empresarial y de Servicios. Esta iniciativa venía desde hace varios años, pero se consolidó a tan solo 5 días de finalizar el mandato de Juan Manuel Santos.

Es innegable el mérito que tiene la ciudad de Cali para recibir esta categoría, con todas las implicaciones modificatorias que tiene el hecho de convertirse en Distrito Especial, que apenas empiezan a construirse, y que la administración municipal debe agilizar para darle sentido a este título.

Pero existe una parte de la historia actual que es necesario contar, dadas las implicaciones en cuanto al concepto de capital deportiva.

Se pensó durante mucho tiempo, y ligado a grandes eventos que realizó la ciudad (mundiales de patinaje, ciclismo, fútbol, juegos mundiales, entre muchos otros) que era la mejor forma de mantener el título, no otorgado oficialmente por nadie o por alguna institución. Pero, las personas, el ciudadano común, los niños, los jóvenes; no veían como hacer parte de una dinámica deportiva que los incluyera efectivamente, con la única excepción de tener eventos deportivos permanentes a los que pudieran asistir como espectadores.

Cali es la ciudad colombiana y una de las latinoamericanas con la mayor cantidad de escenarios deportivos, tiene más de 600. Muchos de los escenarios que están en las comunas y barrios fueron entregados desde el año 2.000 a fundaciones y JAC, para que los “administraran” a través de una figura de actas de entrega.

Este modelo dio inicio al proceso de privatización de la infraestructura deportiva comunitaria de Cali, y por años, los escenarios de alto rendimiento han sido manejados por las ligas y federaciones deportivas, con utilización exclusiva para sus prácticas, eventos y necesidades. En la administración municipal 2012-2015 se implementó una figura de administración delegada para la administración de los escenarios, lo que finalmente desembocó en una privatización total de los escenarios deportivos públicos, utilizados para otros fines en su mayor proporción, porque se autorizaron cobros para acceder a estos espacios; se estaban enriqueciendo algunos, con los espacios de todos.

Tener un título de capital deportiva, implica además buscar que las personas, cualquiera que sea, pueda acceder a una oferta pública, que estén los escenarios deportivos disponibles, que efectivamente se hagan eventos, que exista una comunión entre los organismos del deporte en general, y sobre todo que existan dirigentes transparentes, dedicados y honestos.

En los últimos 3 años Cali ha creado una nueva oferta deportiva pública, ha construido un nuevo modelo para administrar sus escenarios, en el que todas las partes pueden estar; acaba de ser reconocida por la Fundación Barcelona a través del programa Vértigo como un proyecto que usa el deporte como herramienta de transformación social para la infancia y la juventud, y además, hoy es una ciudad postulada para ser Capital Americana del Deporte por ACES Europe, no solo por los eventos que se hacen, sino porque la oferta pública deportiva está al servicio de los ciudadanos.

Hoy más que nunca, la ciudad de Cali puede ostentar esa dignidad por lo que ha empezado a hacer, a reorganizarse. Reorganizarse es respetar lo público, entender lo privado, generar progreso, entender el mercado, crecer, construir industria propia. Ser la capital deportiva de América implica tener muchas responsabilidades, aparte de dar ejemplo en organización, eficiencia, relaciones, es dignificar el acceso a todos los ciudadanos a nuevos programas, a una mejor infraestructura, a tener más aliados y a defender un título ganado con hechos.

Tradicionalmente ha existido una clase dirigente que ha utilizado el deporte para obtener favores políticos; ligados a prácticas mercantilistas con la infraestructura pública como los escenarios deportivos específicamente. Cali es una ciudad que está despertando, su gente está entendiendo que hay nuevas formas de hacer ciudad, de tomar decisiones. Obtener un título oficial, no es más que llenar de orgullo a toda una ciudad, que tristemente utilizó el deporte como caja menor para obtener otro tipo de beneficios.

No existe una mejor forma de dignificar el deporte en la ciudad de Cali, que cuanto se tiene la certeza de que sus ciudadanos lo viven libremente, cuando pueden acceder a lo público, pueden asociarse en lo privado y se genera industria desde este sector; esa es la Capital Americana del Deporte que debemos tener en Colombia.

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Comentarios (1)

federer

07 de Noviembre

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No hay nuevo en este articulo trata con eufemismos lo que realmente sucede con...+ ver más

No hay nuevo en este articulo trata con eufemismos lo que realmente sucede con los escenarios deportivos en Cali. Corrupción, corrupción y más corrupción..... desde el inicio mismo de la construcción de los mismos hasta el manejo que le dan algunos que se sienten dueños de ellos.
El que le caiga el guante que se lo chante. Super silla vacia a investigar con rigor lo que pasa por estos lados.