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Telésforo Pedraza: “Con este Congreso le estamos demostrando al ELN que se quedaron sin discurso”

En la Red Líder queremos entender y analizar el liderazgo dentro del Congreso de la República. Hablamos con Telésforo Pedraza, quien con más de 50 años de vida pública, nos explicó la importancia de la diversidad que caracteriza al Congreso actualmente. 

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21 de Agosto de 2018

Red Líder: ¿Cuál es la importancia del Congreso para la democracia colombiana en este momento de la historia nacional?

Telésforo Pedraza: En una democracia que se respete, el Congreso es un órgano vital fundamental, porque es como pulmón al cuerpo. Uno no respira si no tiene pulmón, y la democracia no respira, no se mejora y no se nutre si no hay un Congreso. Ahí, a diferencia del Ejecutivo, están representadas absolutamente todas las tendencias de orden político, y están representadas absolutamente todas las regiones del país. En el caso del Ejecutivo, la gran mayoría, si no la totalidad de las personas, están totalmente identificadas con la línea de pensamiento del Presidente. Por eso es tan importante el Congreso como pieza fundamental de una democracia.

R.L: El pasado 20 de julio el presidente Juan Manuel Santos afirmó que “hoy instalamos el Congreso de la República más diverso, más plural, más participativo y más incluyente en más de dos siglos de vida republicana”. ¿Qué opina de esta afirmación? ¿Qué desafíos plantea esa creciente diversidad al ejercicio del liderazgo político?

T.P: En eso le cae mucha razón al presidente Santos. En este Congreso, en Senado y Cámara, hay por lo menos un 70% de renovación y eso trae consigo nuevas personas que representan los intereses de sus regiones. Con este Congreso le estamos demostrando al ELN que se quedaron sin discurso. Sus ideales hoy se perdieron, porque están es inmersos en todas aquellas cosas que le hacen un enorme daño a la sociedad: el reclutamiento de menores, el secuestro, el tráfico de drogas y en el daño ambiental.

Este Congreso va a tener a los señores de la FARC en el Senado y en la Cámara, va a funcionar con un nuevo Estatuto de la Oposición y va a contar con diversidad de partidos y movimientos políticos. No hay partido que se haya presentado en las pasadas elecciones que no tenga representación en el Congreso, y por eso coincido con el presidente Santos. Y ojalá que esa diversidad recoja muchas visiones del país, de los problemas profundos que a veces no tenemos posibilidad de conocer.

R.L: ¿Qué liderazgo ejerce actualmente la oposición?

T.P: La democracia no se puede construir sobre la base de la unanimidad. Pero la oposición debe ser racional. Se necesita que el país sienta que la oposición es también constructiva.

R.L: ¿Cómo mejorar este liderazgo de la oposición?

T.P: Independientemente de la visión que se tenga, creo que no se puede hacer una oposición cerrera, pues el país no les perdonaría que se dedicaran a ver todo negro. Lo más fácil es hacer oposición porque siempre hay problemas en alguna parte del gobierno. Pero yo creo que hoy, legalmente, la oposición está en el Consejo Nacional Electoral, en la Comisión de Seguridad del Estado, en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, la oposición tiene hoy el Derecho de Réplica, tiene por mandato de la ley participación en las mesas directivas del Senado y de la Cámara y así se extiende a todas las corporaciones, de tal manera que, además tiene prioridad en el estudio de los proyectos del orden del día y en las citaciones de debates a control político. En este momento, la oposición tiene todas las garantías para lucirse.

R.L: ¿A qué se deben los principales problemas del Congreso? ¿Qué tipo de liderazgo se necesita para solucionarlos?

T.P: Hay leyes completamente inútiles, y no podemos vivir bajo ese síndrome que mide al Congreso por las toneladas de leyes, ordenanzas y acuerdos que se sacan. Las corporaciones deben hacer más y mejor control político y dedicarse menos a esta hemorragia de leyes. Muchos problemas del Congreso se hubieran podido evitar si hubiera un verdadero control político.

La Constitución no se puede deshilachar. De 1991 hasta hoy, nuestra Constitución supera las cuarenta reformas. En los Estados Unidos, la Constitución de Filadelfia, que tiene más de 200 años, ha tenido 23 o 24 enmiendas. Eso muestra el valor que le damos a nuestra Constitución. Nosotros todo lo resolvemos con una reforma constitucional. No se trata de sacar leyes por sacar leyes, se trata de aplicar lo que ya hay. En el Congreso hay algo que no se hace bien y es que se viven preguntando cuántos proyectos de acuerdo ordenó, cuántas ordenanzas, cuántas leyes presentó. No se trata de eso.

R.L: El Congreso es actualmente una de las instituciones más desprestigiadas frente a la sociedad. ¿Cómo recuperar su legitimidad y prestigio?

T.P: El mayor daño que le han hecho al Congreso es la vinculación de sus miembros a actividades ilícitas. El mismo Pablo Escobar estuvo en el Congreso. Por esta razón nunca va a ser un tema fácil. Porque hay un pre concepto por parte de la sociedad. Yo creo que la única manera es mostrándole al país compromiso, mostrándole al país que ellos están ahí para hacer lo que dijeron durante la campaña. No puede ser posible que lleguen al Congreso y traten de torpedear iniciativas que van encaminadas a buscar objetivos de orden social positivos. El Congreso tiene que mostrar disciplina, compromiso e identidad.

No se puede seguir trayendo a la media noche informes de conciliación. No puede ser posible que se cite una sesión de un día para otro para expedir un código de 800 artículos. Debe haber una modificación con el fin de que la sociedad civil se entere y pueda participar y debatir. La Constitución del 91 es una Constitución de participación, a diferencia de la del 86 que era una Constitución de representación. Esto significa que no se puede excluir a la sociedad civil. Cuando los gremios piden unas audiencias hay que hacerlas. Están en todo su derecho. Es muy importante hacer que las normas logren el mayor consenso posible, pues le va mejor a la sociedad. Hay que oírlos a todos.

En la medida en que el Congreso sea capaz de devolverle esa confianza al país, dejará de estar en el 73% de desprestigio.

R.L: ¿Cómo mejorar el liderazgo dentro del Congreso?

T.P: El liderazgo no se compra y no se regala. El liderazgo se gana con dedicación, estudio y participación. Recuerdo a mucha gente que ha pasado por el Congreso solo para cobrar el cheque, pero que nadie le ha conocido el tono de la voz, ni ningún tipo de iniciativas. Entonces en muy buena parte el desarrollo del trabajo congresional depende de qué tanto el congresista está dedicado a su actividad.

R.L: ¿Ejerce el Congreso como institución, algún liderazgo en la definición y la discusión de la agenda nacional? ¿O su dinámica es esencialmente reactiva frente a las coyunturas o frente a la influencia del Ejecutivo?

T.P: Hay que partir de la base de que es preferible un centímetro de Ejecutivo que diez mil kilómetros de Legislativo. El Gobierno tiene varios instrumentos a su favor. Por ejemplo, el trámite de urgencia, el mensaje de insistencia, la convocatoria de extras, e iniciativas que están señaladas en la Constitución en donde el Legislativo no puede intervenir sin el aval del Gobierno, como, por ejemplo, la Ley del Plan de Desarrollo Nacional y el análisis del presupuesto.

Pero independientemente del gran poder que tiene el Ejecutivo, el Congreso debe empeñarse en mostrar interés frente a la sociedad por los grandes temas nacionales. El Congreso vuelve a recuperar su iniciativa y su fortaleza en la medida en que sea capaz de impulsar y de liderar iniciativas positivas.

R.L: Durante los próximos cuatro años, ¿qué cambios espera ver usted en cuanto al liderazgo del Congreso?

T.P: El Congreso ganará en la medida en que muestre que no se puede hacer buena política siendo siempre apéndice del Ejecutivo y que no se puede hacer buena política en el Congreso ni tener buen reconocimiento en la medida en que siga siendo apéndice de un contubernio para atrapar y manejar el gasto público en las regiones. Volverá a tener el reconocimiento en la medida en que la gente vuelva a reconocer que el Congreso sí es el verdadero reflector que recoge las inquietudes y preocupaciones fundamentales de la sociedad, y no que, por el contrario, sigue siendo lo mismo de antes.

Me gustaría ver una modificación en el trámite de la discusión del presupuesto, pues este es el acto más importante en sociedades como Alemania y Holanda. No podemos hacer que el presupuesto siga siendo tramitado a oscuras, durante el último día y de urgencia.

R.L: ¿Qué es lo que usted más admira del funcionamiento del Congreso?

T.P: El Congreso es el escenario que nos permite expresar nuestras opiniones y conceptos con libertad para contribuir de una manera creativa. Una democracia real no existe sin esta consideración ecuménica que reúne religiones, visiones de partidos distintos, problemas de cada una de las regiones. Es extraordinario uno poderse empapar de todos estos aspectos. Durante las plenarias uno se entera de la realidad nacional que a veces uno no tiene posibilidades de conocer.

 

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