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“En educación necesitamos políticas de Estado y no de Gobierno”: Jesús López

Jesús Andrés López es el director de Corpoeducación, una corporación que se encarga de implementar proyectos y políticas educativas para que estas no se queden en papel. 

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12 de Diciembre de 2018

 

Red Líder: ¿Qué es Corpoeducación?

Jesús Andrés López: Es una corporación mixta que creó el Gobierno Nacional hace 22 años para ayudar al Ministerio de Educación a desarrollar su misión. Nació porque la Misión de Sabios recomendó que el Ministerio de Educación tuviera un brazo para la implementación de las políticas, pues la función del Ministerio es generar las políticas, mas no implementarlas.

R.L: ¿Cómo funciona?

J.A.L: El 51% es del sector privado y el 49% es del Gobierno Nacional: somos aliados de las secretarías de educación, de organismos de cooperación internacional, de entidades del sector privado, del Ministerio de Educación. Desarrollamos e implementamos proyectos en todo el territorio nacional. Estamos en capacidad de llegar con nuestros programas y con la operación a cualquier parte del territorio nacional. Incluso el año pasado llegamos a los 32 departamentos a través de las diferentes líneas que trabajamos.

Siempre buscamos dejar capacidad instalada: formar a las personas de la región para que una vez que nosotros nos retiremos la gente tenga la capacidad de poder seguir trabajando.  Esto es lo más importante porque nuestra misión es contribuir al mejoramiento de la calidad de la educación.

R.L: ¿Cuáles son esas líneas de acción?

J.A.L: Tenemos una línea de fortalecimiento institucional del sistema educativo, una línea de diseño de modelos educativos flexibles y una línea de estudios del sector. Buscamos ayudar a las instituciones educativas a que utilicen todo el material que hay en el país que ya ha sido creado por el propio Ministerio, y que muchas veces los colegios o los docentes no conocen o no lo saben manejar. Contribuimos también al desarrollo de nueva política pública. A través alianzas con el propio Ministerio, con las secretarías o con organismos internacionales, desarrollamos documentos, guías, y protocolos que se pueden implementar en otras zonas del país. Hacemos investigaciones y programas que le sirven a las secretarías, a las entidades, a las empresas y a las ONGs. Somos aliados de todo el sector educativo.

R.L: ¿Qué proyectos están liderando actualmente?

J.A.L: Estamos trabajando muy fuertemente el tema de las trayectorias educativas, o sea, cómo se hace para garantizar que las instituciones educativas y las secretarías de educación puedan hacer un seguimiento para que los niños no deserten del sistema. También estamos desarrollando unos lineamientos para la educación del talento humano que se requiere para la educación inicial, que sirven para que cualquier fundación u organismo sepa qué deberían tener en cuenta a la hora de contratar el talento humano que va a estar con los niños en la educación inicial.

Nosotros fuimos también los que adaptamos el modelo de aprendizaje flexible, que es un modelo de aceleración que permite que niños que tienen más años de los que deberían para estar en el sistema puedan nivelar su primaria rápidamente. Además, con la Fundación Terpel tenemos presencia en 14 ciudades del país y nosotros hacemos todo el seguimiento y el acompañamiento a los programas que ejecuta la fundación para garantizar que realmente se estén cumpliendo. 

R.L: A partir de esta amplia experiencia recorriendo el país, ¿cuáles son los principales problemas de nuestro sistema educativo?

J.A.L: Uno, la calidad de algunos docentes que tenemos en el país. Es un tema que se ha venido trabajando pero que todavía le falta muchísimo. Antes estábamos en un círculo perverso donde los estudiantes con menor rendimiento académico y con menor calificación en el ICFES terminaban estudiando licenciatura, porque no les exigían puntaje. Ese joven terminaba enseñando a otros docentes y así se hacía un círculo vicioso muy difícil de romper. Eso ha venido cambiando con las nuevas políticas, con el tema de la acreditación, con que se exija un mejor puntaje para ingresar, eso contribuye a dignificar la profesión docente.

Otro problema es que muchas veces a las secretarías de educación o al cargo de secretario de educación no se le da la importancia que tiene. Entonces se vuelve un cargo más de politiqueo en donde las personas no tienen ni idea de educación y no saben qué está pasando en el sistema, y eso termina siendo un retroceso.

R.L: ¿Cómo podemos solucionar estos problemas?

J.A.L: Los países que han logrado tener un mejor sistema educativo no solo ha sido por el tema de inversión, sino con continuidad en las políticas. En educación, necesitamos políticas de Estado y no de Gobierno, políticas de largo aliento. Tenemos una deuda con el sistema educativo hace décadas. Cada gobierno que llega pareciera que es el responsable de todo lo que está sucediendo y resulta que no es así, esto es una deuda acumulada.

R.L: Ante este panorama, ¿cuáles deberían ser las prioridades a la hora de invertir en educación?

J.A.L: En el sector educativo todo es prioritario. Los recursos son muy limitados para todo lo que hay que desarrollar, y a eso súmale la corrupción. Tenemos una ventaja y es que tenemos una ministra de educación que conoce el sector y eso nos va a ayudar muchísimo. A mi modo de ver, uno de los puntos claves es la educación rural, pues invertir en eso es garantizar el crecimiento del campo, es garantizar el crecimiento de los departamentos que realmente nos dan de comer a nosotros en las grandes ciudades, es lograr que tengamos menos densidad poblacional en las ciudades pues hace que los jóvenes quieran permanecer en sus comunidades. Ahí es donde esta gran parte del desarrollo de nuestro país.

R.L: ¿Qué tipo de líderes tenemos que educar?

J.A.L: Hay que fortalecer las competencias socioemocionales. El fortalecimiento de esas capacidades es lo que necesitan los líderes de este país. Si tú quieres tener un buen líder tienes que trabajar en la honestidad, la ética, la transparencia y los valores. En el país se enseña que lo mejor es ser “el vivo”, “el avispado”, el de la “malicia indígena”, y ahí estamos fallando. Yo prefiero la persona honesta, que trabaja en equipo, que es transparente, que tiene ética de trabajo, que es responsable, que es proactivo, sobre el que es un duro en un tema pero que no genera ningún valor agregado. Si al estudiante le enseñamos pensamiento crítico, pensamiento racional, a diferenciar lo que está bien o está mal, vamos a formar un líder. Las competencias técnicas tú las adquieres, lo que es muy difícil es formar valores, competencias para la vida. 

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