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El consumo ha llevado a que necesitemos casi dos planetas para satisfacer las necesidades: Trujillo

Tras el estreno en Colombia del documental Río Abajo, la Fundación Omacha plantea preguntas e inquietudes sobre la conservación. Hablamos con Fernando Trujillo, director científico de la entidad.

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16 de Febrero de 2018

¿En qué consiste la iniciativa de la Fundación Omacha?

Desde hace casi 30 años, la Fundación Omacha trabaja en el estudio, investigación y conservación de la fauna y los ecosistemas acuáticos y terrestres en Colombia y, a nivel regional, en los países de la cuenca de los ríos Amazonas y Orinoco.

¿De dónde surge o qué los llevó a iniciarla?

En 1985 cuando era estudiante de biología marina, tuve un encuentro con el famoso explorador e investigador francés Jacques Cousteau. Recuerdo que me dijo "¡Los delfines existen en Colombia! Se encuentran en el río Amazonas". Esas palabras hicieron que, dos años después, viajará a Puerto Nariño y comenzara mi trabajo tratando de contar cuántos delfines rosados habitaban en el Amazonas colombiano y qué amenazas enfrentaban.

Al momento de crear la fundación, en el año 1993, decidí recurrir a la palabra que los indígenas utilizaban para referirse a él: «Omacha», porque los mismos indígenas lo consideraban, y aún lo hacen, un delfín que se había transformado en hombre para proteger a los mismos delfines de río.

¿Qué es lo distintivo de esta iniciativa y cómo se ha desarrollado?

Al principio, la misión de la Fundación se enfocaba en la conservación de los ríos y humedales de la Amazonía colombiana. Con el pasar de los años, el trabajo se consolidó en el estudio e investigación, no solo en el área científica, sino también en el trabajo con las comunidades locales, con el fin de crear estrategias en conjunto para la conservación y el uso adecuado de los recursos naturales. Además, ese trabajo se consolidó en otras dos regiones del país, la Orinoquía y el Caribe, abordando el trabajo con otras especies de fauna: manatíes, nutrias, tortugas de río, felinos, armadillos, ballenas y delfines marinos, además de los ecosistemas donde habitan.

¿Cuáles son los principales resultados?

Tenemos varios programas. A nivel regional, la Fundación Omacha lidera el "Programa de conservación de delfines de río en Suramérica", trabajando en conjunto con los gobiernos y autoridades nacionales, regionales y locales de los países de la cuenca del río Amazonas y Orinoco, junto con diferentes ONG nacionales e internacionales, institutos de investigación y universidades para la conservación de los delfines de río en Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia y Venezuela.

De igual forma, hemos trabajado con las comunidades locales: pescadores, líderes indígenas y comunitarios, estudiantes, guías y operadores turísticos; en la construcción e implementación de alternativas económicas y en acciones de educación ambiental. Este programa es liderado por la Fundación Omacha, en conjunto con WWF Colombia, Whitley Fund for Nature, Fondation Segré.

Desde el año 2003, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge - CVS – y la Fundación Omacha, junto con otros aliados, hemos venido trabajando en la conservación de los manatíes en el Caribe colombiano, rescatando y liberando individuos que se encuentren bajo algún tipo de amenaza, como el desecamiento de las ciénagas.

Uno de los resultados más exitosos es la rehabilitación de una manatí que la misma comunidad bautizó como María del Mar. Esta manatí estaba atrapada en una red de pesca y fue rescatada por un grupo de pescadores cerca de San Bernardo del Viento, Córdoba. María estuvo en un proceso de rehabilitación que duró más de dos años, bajo el cuidado de un grupo de profesionales en biología y medicina veterinaria quienes la alimentaban a diario con leche y, poco a poco, le enseñaban a comer plantas acuáticas y otros comportamientos propios de la especie. En noviembre de 2011 fue liberada en la ciénaga Grande de Lorica, y en septiembre de 2015 se confirmó que María de Mar estaba cuidando a su pequeña cría.

¿Cómo lograron darle fuerza a esa campaña?

Esta labor se fortalece con campañas y acciones de educación ambiental con los pescadores y mangleros, las instituciones educativas y la comunidad local. 

Entre los años 2014 y 2017, se han liberado en su hábitat natural más de 3.000 tortuguillos de hicoteas (Trachemys callirostris) y tortugas de río (Podocnemis lewyana) trabajando de la mano con los pobladores de las riberas del río Sinú, Córdoba.

Por otro lado, con las comunidades de Santa María de la Virgen, Arauca, y Nueva Antioquia, Vichada, desde el 2015 se trabaja en la conservación de la tortuga de río más grande de Suramérica: la charapa (Podocnemis expansa). Con este trabajo en conjunto, se garantizó el nacimiento de 117.910 tortuguillos de esta especie, además como acto simbólico cada año se realizó una liberación pública de tortuguillos al medio natural, donde cada participante pedía un deseo de conservación para el mantenimiento de estas tortugas.

¿Por qué la iniciativa es positiva para el país?

Sin duda alguna, el trabajo que desarrolla la Fundación Omacha ha consolidado procesos de conservación y manejo de áreas protegidas, humedales y especies de fauna amenazadas, a través de la investigación y capacitación local a comunidades indígenas, colonos, campesinos, llaneros, sectores extractivos (pescadores, mangleros) y productivos.

De igual forma, trabaja apoyando los Proyectos Ambientales Escolares PRAE de instituciones educativas y otras acciones de educación ambiental, en las áreas de trabajo de la Fundación. Asimismo, apoya y trabaja de la mano con las autoridades ambientales regionales, universidades e institutos de investigación.

¿Cuáles han sido los principales aliados?

La Fundación Omacha trabaja y se articula con las autoridades nacionales, como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible; departamentales y locales, con las corporaciones autónomas regionales, diferentes ONG y universidades nacionales e internacionales, con institutos de investigación como el Instituto Alexander von Humboldt, el Invemar y el Instituto Sinchi con el fin de tener más alcance y mayores impactos en el país.

 

El tráfico de especies es un flagelo que amenaza a muchas de nuestras especies.  ¿Cuáles son las especies más vulnerables?

En la problemática del tráfico de fauna silvestre hay grupos muy amenazados y vulnerables. Está el grupo de los loros, el cual tiene una demanda a nivel mundial por sus plumajes vistosos y por su pequeño tamaño para facilitar su transporte. Las tortugas es otro de estos grupos. Por ejemplo, en el caso de las tortugas matamata (Chelus fimbriata) su precio puede ser de hasta US$500 en tiendas de Estados Unidos o Hong Kong. También hay tráfico ilegal de tortugas hacia Perú, en donde es legal su comercialización.

También hay tráfico de otras especies a menor escala, pero con un alto valor. Un jaguar puede costar US$500.000 en el mercado internacional, y son comprados por coleccionistas en Europa para promover faenas de caza con estos individuos, o con leones y leopardos. Por otro lado, se trafica con insectos, especialmente, escarabajos y ranas venenosas que salen hacia países asiáticos.

Ustedes tienen una iniciativa que otorga becas de investigación sobre especies amenazadas en nuestro país. ¿En qué consiste esta iniciativa y qué quieren lograr con esta?

La Iniciativa de Especies Amenazadas - IEA fue creada por la alianza entre el Fondo para la Acción Ambiental y la Niñez, Conservación Internacional Colombia y la Fundación Omacha, con el fin de otorgar becas de investigación sobre especies amenazadas en Colombia y, de esta forma, contribuir a llenar los vacíos de conocimiento de esas especies.

Estas becas se otorgan a estudiantes universitarios, profesionales, investigadores y líderes comunitarios interesados y comprometidos con la conservación de especies amenazadas en el país.

La Fundación Omacha ha desarrollado una iniciativa contra el tráfico y tenencia ilegal de fauna silvestre “Yáhui travesía a la libertad”. Cuéntenos un poco acerca de esta.

"Yáhui travesía a la libertad" es una iniciativa de la Fundación Omacha y la Fundación Palmarito-Casanare, con el apoyo de otras ONG y entidades gubernamentales del sector ambiental de Colombia que reconocen el tráfico y la tenencia ilegal de fauna silvestre como uno de los principales flagelos de nuestra riqueza natural.

De igual forma, la Fundación Omacha trabaja con las autoridades ambientales y corporaciones regionales en procesos de rehabilitación y reubicación de fauna silvestre, en sus hábitats naturales. Un ejemplo de este trabajo se evidenció en mayo del 2016, cuando la Corporación Autónoma Regional de la Amazonia -Corporamazonia, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, la Fundación Omacha y la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia -Corporinoquia- reubicaron 432 individuos juveniles de tortuga matamata (Chelus fimbriatus), en la Reserva Natural Bojonawi, Vichada. Estas tortugas fueron decomisadas por las autoridades ambientales en Leticia, Amazonas. Asimismo, a finales del año pasado y comienzo del presente, el «Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales» ha realizado tres eventos de liberación de varios armadillos, zainos, lapas, oso palmeros, tucanes, lechuzas, una comadreja y un zorro, entre otros.

Finalmente, Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge - CVS, Urrá S.A. E.S.P y la Fundación Omacha trabajan en el restablecimiento de grupos titíes cabeciblancos, dentro de su hábitat natural en la Estación Ecológica Las Guartinajas, Córdoba. Allí también se han llevado a cabo liberaciones de perezosos, y rehabilitación de saínos y chigüiros.

¿Qué otros proyectos desarrollan en la Fundación?

Trabajamos en el “Programa de conservación y manejo de los armadillos de los Llanos Orientales”, el cual tiene como objetivo consolidar esfuerzos para garantizar la conservación de las cinco especies de armadillos que habitan en los departamentos del Meta y Casanare.

Por otro lado, desde el año 2017, con la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Área de Manejo Especial La Macarena – Cormacarena –, trabajamos junto con los ganaderos y finqueros del departamento del Meta en la construcción e implementación de medidas para evitar la depredación del ganado por parte de jaguares y pumas.

Finalmente, desarrollamos productos divulgativos y de información en nuestro portal web, dirigidos a diferentes públicos: sector académico y científicos, estudiantes de primaria y bachillerato, y público en general.

Igualmente, en Cine Colombia se estará presentado el documental Río Abajo.

¿Qué mensaje se quería transmitir y cuál ha sido el impacto en el público del documental Río Abajo?

El mensaje es que la conservación va más allá de una especie. Es un mensaje universal donde la conservación es un proceso muy complejo en los países de Suramérica, en regiones extensas como la Amazonia, donde la presencia de los gobiernos no es fuerte y donde no se trata de blanco o negro, sino de que hay muchos matices, y cómo se articula todo el tema ambiental con lo social, lo económico y con el nivel político.

El documental también habla sobre la ética de la conservación, sobre qué estaría uno dispuesto a hacer para conservar a una especie y cuáles son las diferentes aproximaciones. También aborda la velocidad de reacción de los tomadores de decisiones para acometer estas medidas de conservación, y también está la frustración para lograr articular a los países y regiones en una misma dirección.

Hasta ahora, el documental ha sido muy bien recibido. A nivel internacional, ha sido reconocido en varios festivales porque no es un documental sobre los delfines, sino sobre la ética de la conservación. Es una historia universal, donde se ve que los intereses económicos son los que impulsan desarrollos insostenibles y malas prácticas. En Colombia, la gente que ha tenido la oportunidad de verla ha salido muy conmovida, con muchas preguntas y reflexiones.

¿Qué es lo que más le preocupa? ¿Cómo ven el futuro?

Me preocupa que no se ve a corto plazo un cambio en el desarrollo económico. Las políticas de los gobiernos que promueven este desarrollo en muchas ocasiones no son amigables y que atentan contra la integridad de los ecosistemas y de la salud de los seres humanos que allí habitan y eso es desesperanzador. Este año escuchamos, con cierta esperanza, que el gobierno de Brasil decidió desacelerar el tema de las hidroeléctricas, por saber que el impacto social y ambiental es muy grande. Nos enfrentamos a un tema de políticas públicas y desarrollo económico que hay que replantear, no solo en el Amazonas sino a nivel global. Los niveles de consumo han llevado a que necesitemos casi dos planetas para satisfacer las necesidades que estamos creando y eso a corto, mediano y largo plazo va a ser un desastre.

 

INFORMACIÓN DEL LÍDER

Fernando Trujillo

Director científico

Socio fundador de la Fundación Omacha. Biólogo marino de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Maestría en Ciencias Ambientales en la Universidad de Greenwich. Doctorado en Zoología en la Universidad de Aberdeen. Investigador principal de la mayoría de los proyectos que se llevan a cabo en la Orinoquia y en la Amazonía.

El 10 de mayo de 2007, recibió el Whitley Gold Award por su trabajo en favor de la conservación de los delfines de río, en la Real Sociedad Geográfica de Londres.

Dalila Caicedo-Herrera

Directora ejecutiva

Bióloga marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano con amplia experiencia en el área de ecosistemas de manglar, manejo integrado de zonas costeras y en el marco de la implementación de políticas ambientales.

Tiene experiencia en la formulación de planes, programas y proyectos para el manejo de especies en vía de extinción con énfasis en mamíferos acuáticos y tortugas marinas. Es la coordinadora de proyectos para la región Caribe de la Fundación Omacha.