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“Cuando una sociedad se abre a los inmigrantes se enriquece”: Fernando Sucre

Este venezolano llegó a Colombia hace siete años y, desde entonces, ha trabajado por mejorar la experiencia bancaria de los colombianos. Él es un ejemplo del valor que generan los inmigrantes cuando una sociedad los acoge. 

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03 de Octubre de 2018

Red Líder: Cuéntenos un poco de su historia. ¿Por qué se fue de Venezuela?

Fernando Sucre: Yo me fui de Venezuela en el 2001, dos años después de que llegara Chávez al poder. Terminé el bachillerato en Estados Unidos y luego hice el pregrado y el posgrado en Inglaterra. Cuando terminé, tuve la tentación de volver a mi país, pero no me tentó para nada lo que yo estaba observando en la política venezolana, por lo que decidí hacer mi carrera profesional en Inglaterra. Estuve más de cuatro años como banquero, primero en Bank of Scotland, después en Lloyds Banking Group, y terminé muy apasionado por el mundo del emprendimiento en una cosa que hoy en día se llama Fintech, pues yo hacía proyectos de ecommerce. De ahí brinqué la talanquera y me fui a trabajar a un emprendimiento que se llamaba totalemoney.com.

Trabajando en ese emprendimiento me di cuenta que ese modelo de negocio tenía mucho potencial. La idea es muy sencilla: consiste en dar acceso a información a través de internet a personas que quieren escoger un producto financiero. La gente lo llama portales de comparación financiera, y me di cuenta que eso no existía en Latinoamérica.

R.L: ¿Cómo llegó a Colombia?

F.S: Con esa idea en la cabeza empecé a buscar socios y a buscar países que representaran una buena oportunidad para desarrollarla. Descarté Venezuela porque, aunque en ese momento estaban en un buen momento económico, yo no le creía al proyecto político de Chávez. Argentina estaba en un mal momento con los Kirchner, Brasil es un país grande pero muy complicado para los inmigrantes, y los que más me gustaron fueron México y Colombia por su tamaño y por la oportunidad específica en los consumidores financieros. Y justo en ese momento conocí a la gente del Founders Institute, que es una incubadora de negocios digitales, que estaba abriendo un capítulo en Bogotá para acelerar ideas de rápido crecimiento. Ellos me invitaron a participar y acepté. Me vine y aquí me quedé.

La elección de Colombia fue en gran parte porque la en la idea de negocio cuajaba muy bien con lo que con lo que yo veía que el consumidor financiero colombiano necesitaba y estaba pidiendo. Hicimos un experimento y nos fue muy bien, había mucha demanda de gente buscando información financiera el país.

R.L: ¿Cómo ha sido ese proceso de emprender en Colombia?

Al principio fue muy duro porque yo vi que Colombia todavía no estaba listo para los inmigrantes. Yo no pude abrir una cuenta bancaria porque mi pasaporte tenía una letra, y el sistema bancario no aceptaba letras en el número de identificación. No me dieron un celular porque yo quería un plan pospago y como yo no existía en el sistema no me lo dieron. Alquilar un apartamento fue dificilísimo. Y así te puedo dar mil ejemplos. Entonces vi por primera vez un país que no entendía qué era tener inmigrantes, y eso que yo he vivido en Venezuela, Estados Unidos, Alemania, Inglaterra y Gales. Eso ha cambiado, pero fue un shock durísimo darme cuenta que no había infraestructura para nosotros.

Segundo, tuve un shock cultural, porque si bien yo nací en Venezuela y me crié allá, mi formación profesional fue en Europa, por lo que yo venía con una estructura mental anglosajona. No entendía por qué todo se demoraba tanto. Me di cuenta que la cultura de trabajo era muy distinta, era muy lenta, sobre todo en las grandes entidades financieras, y yo no entendía por qué había que hacer tantos trámites. Cuando llegué a Colombia me encontré con una cultura de trabajo muy desconfiada. El concepto de hacer un pagaré para tener un servicio de internet me confundió mucho. Esas cosas no existen en otros países

R.L: ¿Qué está aportando a la sociedad con su emprendimiento?

F.S: Nosotros estamos creando una experiencia distinta en el tema bancario. La experiencia financiera de un colombiano es muy mala. Yo sigo teniendo mi cuenta bancaria en Venezuela y todavía prefiero mi banco en Venezuela que los de acá. Por eso creamos una empresa que se llama Somos F1, donde ofrecemos servicios financieros que ayudan al cliente a ser libre de créditos mal diseñados, de plazos incorrectos y de las altísimas tasas de interés, donde el resultado es un consumidor final esclavizado por el crédito.

La clase media y media baja se meten en créditos y terminan siendo esclavos de ellos. Quiero una compañía que te ayude a ser libre de todas las cosas malas del crédito y que en vez utilices el crédito para mejorar tu vida. El primer producto que estamos sacando es para refinanciar el crédito de un vehículo en donde vamos a bajar la tasa de interés y ampliar los plazos para que la cuota baje y no te ahogue. El segundo es un crédito de libre inversión para consolidar las deudas del estrato dos y tres.

R.L: ¿Qué gana una sociedad que acoge e integra a los inmigrantes?

F.S: Yo soy muy fan de las sociedades abiertas que acogen a los inmigrantes. Los estudios más respetados en la materia dicen que el inmigrante tiende a trabajar muy duro para adaptarse. Solo salir de la zona de confort hace que el inmigrante tenga que adaptarse tenga que trabajar muy duro. Si le das la oportunidad de trabajar a un inmigrante, en la mayoría de los casos van a matarse para hacer el trabajo muy bien hecho. Por otro lado, los inmigrantes tienden a ser más innovadores y creativos, pues tienen que rebuscarse y reinventarse. Hay un porcentaje muy elevado de startups exitosos en Inglaterra y en Estados Unidos que son de inmigrantes

Por último, creo firmemente que cuando uno mezcla culturas, lo que sale de esa mezcla es mucho más potente, bonito y evolucionado. Hay cosas buenas y cosas malas de todas las culturas y cuando una sociedad se abre a los inmigrantes, se enriquece.

R.L: ¿Qué es lo que más valora de Colombia?

F.S: Bogotá ha sido una ciudad muy abierta. Aquí han sido muy tolerantes, muy curiosos y muy generosos. En este momento, con mi corazón venezolano, me sorprende gratamente que le hayan abierto las puertas a tantos cientos de miles de venezolanos, y que además hayan tenido la inteligencia de darles un permiso especial de permanencia para que trabajen y se ganen la vida. Es mejor darles la oportunidad de trabajar por su comida que regalársela.

En Colombia entendieron que la realidad de Venezuela es muy grave, que hacer un muro en una frontera tan grande era inviable, y que tratar a los venezolanos como refugiados no iba a funcionar. Me quito el sombrero a que se hayan abierto a que la gente venga a trabajar.

R.L: ¿Ve su futuro en nuestro país?

F.S: Sí. Durante los primeros años hasta pensamos que venir a Colombia había sido un error. Cuando superé ese bache, me adapté y empecé a apreciar cosas de Colombia que no había visto antes. Acá hay muchas oportunidades de negocio. Para mi es más apasionante trabajar para ayudar a la clase media a que accedan a servicios financieros básicos, que irme a Londres a ser banquero de inversión. Yo he encontrado en Colombia una gran apertura con una gran oportunidad de ayudar a la gente acá y de ayudarla a salir adelante con herramientas. Me quedaré encantado de la vida.




 

 

 

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