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Andrés Botero Phillipsbourne #TrendingLíder360º

Andrés Botero Phillipsbourne, director de Coldeportes y miembro del Comité Olímpico Internacional, es el #TrendingLíder360º de esta semana. Su liderazgo ha sido importante para mejorar los resultados internacionales del deporte colombiano, primero como presidente del Comité Olímpico Colombiano, y ahora al frente de Coldeportes. 

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26 de Julio de 2015

Entorno del líder

Todo liderazgo surge de unas influencias en la vida: personales, intelectuales, vivenciales, de todo tipo. ¿Cuáles diría usted que son esas influencias que han determinado su estilo y sus motivaciones de liderazgo? 

Mi padre y mi madre, ellos influyeron en lo que soy hoy en día.

Cuando mi mamá murió estuve al cuidado de una institutriz inglesa, muy estricta, que me formó en valores.

Creo que soy una persona muy tranquila para afrontar los problemas, eso lo heredé de mi madre.

Agradezco mucho la mezcla de culturas y la educación inglesa, puesto que viví en Londres varios años cuando era pequeño y tuve esa institutriz, luego vine a Colombia y después estudie en Estados Unidos. Me considero un ciudadano del mundo.

La confianza en sí mismo es fundamental para el liderazgo. ¿De dónde proviene su confianza en sí mismo?

Pienso que de la educación, la de mi casa, del colegio y de la universidad, me inspiraron confianza.

En mi casa nunca se habló de miedo. Ni mi papá, ni mi mamá decían “¡cuidado que lo muerde un perro!” o “¡cuidado sale a la calle que lo coge un carro!”, eso nunca existió. Con mis hijas es igual, son aventureras, no les da miedo nada, no les importa si está oscuro, o si está de día.

Esa seguridad me la dieron mis padres desde que nací. Y me ha servido para el liderazgo, para tomar decisiones importantes tranquilamente.

Las adversidades ayudan a formar el carácter y la personalidad del líder. ¿Qué adversidades ha tenido que superar?

Primero, la muerte de mi madre siendo muy niño. Éramos muy cercanos y ella murió cuando yo tenía 10 años.

Segundo, la empresa que tenía entró en concordato y eso me dio muy duro, porque como dirigente y deportista, no me gusta quedar mal, ni perder, ni ser el último. A la vez, creo que me enseñó a sortear obstáculos y a darme cuenta que la vida no se acaba ahí. Hoy tengo la fábrica otra vez marchando sin ningún problema.

Todas esas experiencias a una edad temprana me formaron.

Otro contratiempo en mi vida fue la separación de mi primera esposa. Me afectó tanto en el bolsillo como en el corazón.

¿Cuál es el origen regional de su familia?

Mi madre era inglesa, la familia de mi padre colombiana, tal vez fueron de los primeros colombianos que se radicaron en Europa a finales de 1880, fueron a España y París.

Mi abuelo está enterrado en el cementerio Père-Lachaise, muy cerca de la tumba de Edith Piaf. Cuando él murió mi papá conoció a una niña inglesa, se casaron allá y mi abuela después lo mandó a Colombia para que viera lo que teníamos acá. Al año vino mi mamá.

Mi papá pisó tierra colombiana cuando tenía 29 años, nunca antes había venido, y desde que llegó se enamoró de este país. Cuando mi mamá llegó dijo que esto era lo más espantoso que ella pudiera haber visto; venía de Londres y llegar al pueblo que en ese entonces era Medellín, con calor, zancudos, nunca pudo con este país. Mi hermano y yo nacimos acá.

Tengo mezcla de europeos, el Philipsborne, es un apellido judío de Dinamarca. De ahí nos sacaron porque éramos judíos, nos mandaron a la antigua Prusia. Uno de mis tatarabuelos fue Ministro de Finanzas del Kaiser. Posteriormente se trasladaron a Inglaterra y se convirtieron al anglicanismo.

Del lado Mejía Botero: Botero era el capitán de un buque italiano y se enfermó en las costas colombianas, lo bajaron, se mejoró y comenzó la prole. Se casó con una niña de ascendencia española y entonces la familia comenzó a expandirse. Unos se fueron para Rionegro, otros para Santa Fe de Antioquia. Mi abuela decía “no diga que usted es de los de Rionegro, diga que es de los de Santa Fe”, me imagino que eran más “dediparados”. Nunca supe la razón.

Por el lado Mejía no tengo mucha historia. Mi abuelo, Gonzalo Mejía, fue uno de los pioneros de la aviación en Colombia. En El Dorado hay una placa que dice “En homenaje al pionero de la aviación en Colombia, Gonzalo Mejía”. Fundó la primera compañía de aviación en  el país y en el mundo, se llamaba Compañía Colombiana de Navegación Aérea y duró un año, después se le cayeron los aviones. Le llegó una carta de Francia donde le decían que no volara aviones Farman porque los motores no servían para nada, pero ya se le habían caído todos. Después, en los cuarenta, fundó otra compañía de aviación que duró como 20 años y la compró PANAM.

Mi abuelo hizo el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín con su plata. Se quebró como 20 veces. Era uno de esos viejos pioneros antioqueños. Hizo la carretera de Medellín a Turbo, la vía al mar. Impulsó también, la navegación por el río Magdalena.

¿Cuáles fueron sus primeros rasgos, actos o insinuaciones de liderazgo?

Cuando tenía cinco o seis años, formé un equipo de fútbol en Medellín, en El Poblado, el barrio donde viví, con todos los compañeritos que vivían en casas vecinas, aunque en esa época las casas eran fincas.

Los invitaba a jugar fútbol, formé el equipo, les daba órdenes, les decía donde jugar. Desde ahí seguí organizando una cantidad de cosas y no he parado hasta ahora.

¿Cuáles habilidades han facilitado su liderazgo?

Pienso que mi modo de ser: tranquilo, diplomático; mi mamá me lo enseñó, ella era igual.

Saber cuatro idiomas también es muy importante. Aprendí inglés porque nací de una madre inglesa. Entre mi papá y mi mamá hablaban en francés para que yo no entendiera, por eso lo aprendí. En mis correrías por Europa siempre me quedaba en Italia cuando esquiaba y aprendí italiano. Entiendo portugués perfectamente, pero no lo hablo, entiendo bastante alemán y lo hablo bien, pero no considero que lo sepa.

Creo que para las posiciones que he ocupado internacionalmente, eso me ha abierto muchas puertas. No es lo mismo hablar con traductor que sentarse con la gente a molestar o a contar historias.

¿Considera que maneja bien las emociones y la inteligencia emocional?

Sí, pienso que sí. Eso es muy importante y lo manejo bien.

Visión de liderazgo

¿A qué personas de la vida pública le reconoce usted liderazgo? Y mirando hacia atrás, pensando en líderes colombianos ¿cuál le atrae?

Primero, Simón Bolívar. Más adelante mi mamá me hablaba de Winston Churchill.

En el plano deportivo: Ramón Hoyos. Yo estaba chiquito cuando Ramón Hoyos era el Mariana Pajón, era más grande que Mariana Pajón. Eso me motivó para ser un campeón en el deporte, fue mi inspiración. Me dio mucha tristeza porque queriéndolo y admirándolo tanto, ya éramos amigos pero nunca me aceptó un solo homenaje. Se ha vuelto muy cascarrabias. Tal vez fue el primer ídolo deportivo que tuvo Colombia.

En el plano político son bastantes, pero tanto Álvaro Uribe, en su momento, como el presidente Santos, han sido muy importantes para que este país volviera a encontrar su rumbo. 

Me identifico mucho con el presidente Santos porque es tranquilo como yo, uno nunca lo ve gritando o regañando. Me gusta la forma como actúa y trabaja, estoy muy contento de trabajar con él.

Una visión de liderazgo tiene un diagnóstico de la situación a intervenir, una meta hacía a dónde ir y una fórmula para lograrlo. ¿Cuál diría usted que es su diagnóstico, fórmula y meta?

Yo soy piloto. Si usted es piloto y despega y no tiene una meta, no llega a ninguna parte. Si uno no se pone metas en la vida, no alcanza nada, no termina ningún proyecto.

Mi visión siempre ha sido tener metas y poco a poco cumplirlas. Colombia debe seguir creciendo para ser potencia deportiva continental y ser más reconocida a nivel mundial.

La meta del éxito deportivo de Colombia no es de hace uno o dos años, es una meta que nos pusimos en el año 1997, y hoy estamos viendo los resultados. Hicimos un plan estratégico a 10 años y después otros planes. Se ven los resultados porque nos pusimos metas. Si no nos hubiéramos puesto metas, quién sabe dónde estaría el deporte colombiano hoy.

En estos días nos propusimos que Colombia le gane a Cuba en el 2018 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

¿Cuál es el ejemplo que usted le da a sus seguidores? Y ¿cómo encarna con su ejemplo los valores de su visión?

El ejemplo es el trabajo, la honestidad, la transparencia, tener buenas relaciones con la gente que trabaja conmigo.

Los éxitos que tiene un líder requieren de rodearse de la mejor gente. No se trata de trabajar solo, sino de estar con gente supremamente buena en la que se pueda confiar. He tenido fracasos por no tener gente buena y éxito por tenerla, en Coldeportes o en el Comité Olímpico Colombiano.

¿Cuáles son sus principales resultados en materia de liderazgo?

Los más importantes son, básicamente, posicionar a mi empresa como una de las líderes de la aeronáutica en Colombia y en Latinoamérica, diseñar embarcaciones como las que corrí y que son campeonas en el mundo, llegar a ser presidente de una federación internacional, llegar al Comité Olímpico.

El Presidente me sacó de mi trabajo en la empresa y me dijo “es usted o usted” para dirigir Coldeportes. Sabía que no era fácil, pero acepté. Me llamó porque sabe la persona que soy.

Hablemos de la cultura de liderazgo en el país. ¿Usted cómo describiría la cultura de liderazgo del país?

Me sorprendo y me enorgullezco de este país cuando veo otros países. Lo que hemos cambiado en estos últimos años es impresionante, lo noto cuando salgo del país. Por ejemplo, comparo los deportistas de hoy con los de hace 20 años, tocaba casi vestirlos, no tenían liderazgo. Hoy, los deportistas estudian una carrera, son líderes y son el reflejo de la juventud colombiana. Cómo hemos cambiado. Mire los triunfos, eso también se da porque se han vuelto más serios, profesionales, dedicados y responsables.

Hoy somos líderes en Juegos Panamericanos. No somos los primeros, pero lideramos en Latinoamérica, le hemos puesto ganas y trabajo.

Estoy muy orgulloso porque en materia de cultura de liderazgo, Colombia ha cambiado sustancialmente.

Dentro de 20 años unos historiadores deciden estudiar este momento de la vida del país, a través de cinco líderes emblemáticos. ¿Qué cinco líderes escogería usted para estudiar?

El presidente Santos, el expresidente Uribe, el Ministro de Hacienda, Katherine Ibargüen o Mariana Pajón, y la Madre Laura.

Iniciativa de liderazgo

¿En qué consiste su iniciativa de liderazgo?

Hay una frase que dice que los líderes no nacen, se hacen. Pienso que los líderes nacen y se hacen porque uno tiene que ir aprendiendo a través de la vida.

Yo veo niños que desde pequeños van a ser líderes del futuro. Mis hijas, son un ejemplo de liderazgo para mí. Pienso que la gente nace y se forma como líder a través de su vida.

¿Qué es lo distintivo de su iniciativa?

He tratado de hacer mi labor en el campo deportivo con cosas y programas distintos, no lo que todo el mundo hace. En mi deporte ha sido igual, no quiero pasar por la misma trocha de todo el mundo, sino por un camino distinto.

Parte del éxito es ser distinto, improvisar, mirar para afuera.

¿Cuáles han sido los principales aliados?

En el Comité Olímpico, conocí a una señora venezolana, tiene como 93 años y ha sido mi guía. En la vida hay que tener una guía, como un angelito. Eso lo he tenido y me ha servido. Esos angelitos han sido importantísimos para todo lo que he hecho.

¿Cuál ha sido el principal aporte?

El deporte colombiano nunca ha vivido un momento tan espectacular en toda su historia, desde que se fundó la República. Ver a Colombia como un país unido bajo una sola camiseta, ver a la selección de fútbol ganando, ver a Nairo ganar. Ver a un país unido por el deporte, por una actividad que he  hecho a lo largo de los años, me motiva mucho.

El Presidente cerró su discurso de apertura del Congreso diciendo que debemos confiar en la juventud, mencionando mucho a los deportistas, porque muestran el camino y el liderazgo para la juventud colombiana.

Eso me enorgullece porque es una labor que he realizado para destacar el deporte colombiano, pienso que ese es el principal aporte. 

Dejando a un lado el alto rendimiento, el deporte social comunitario también ha sido muy importante, por ejemplo, el programa de Convivencia y Paz que tenemos en Coldeportes. Somos la única entidad del Estado a la que dejan entrar en los 1.103 municipios del país. De verdad que el deporte abre muchas puertas y lo hemos trabajado, hemos tratado de poner a todo este país a hacer deporte. Como dice el Presidente Santos: hemos hecho mucho, pero falta mucho por hacer. Creo que vamos por buen camino.

¿En qué consistió su liderazgo para mejorar el desempeño internacional del deporte colombiano?

Yo ya venía siendo presiente de una federación internacional, pero a raíz de los resultados de Colombia en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, donde sólo nos ganamos un diploma por un octavo puesto, me dio piedra. Pensé que algo teníamos que hacer.

Estuve invitado a los juegos de Atlanta y coincidió con que a los pocos meses me invitaron a hacer parte de la junta directiva del Comité Olímpico Colombiano. A los dos meses murió el vicepresidente y me subieron a esa posición. Al año se retiró Juan Herrera, que era el presidente, y yo me lancé y gané. Ya como presidente podía organizar el deporte colombiano, ahí comenzó todo este proceso.

Fue a raíz de la rabia y la tristeza que me dio ver a Colombia sin resultados, ahí comenzó este proceso ascendente. Desde el año 1997 hasta ahora el deporte colombiano se ha mantenido creciendo.

Afortunadamente cuando salí del Comité Olímpico Colombiano los nuevos líderes retomaron los procesos que habíamos construido. Después llegué a Coldeportes y hemos seguido trabajando y creciendo de la mano.

Hemos recibido apoyo de muchos países, Estados Unidos, Cuba, algunos países de Europa. Hay que copiar y usar cosas buenas para traerlas a Colombia. Se necesitaba a alguien que mirara para afuera y tomara decisiones, porque nadie lo hacía.

Usted ha influido en el deporte desde el Estado y desde lo privado, ¿cómo compara esas situaciones para ejercer liderazgo?

Son situaciones distintas, pero he estado en las dos orillas. Ha sido algo beneficioso para el deporte colombiano porque el de alto rendimiento se consolida en el Comité Olímpico, por la Ley 181.

Tuve la oportunidad de organizar el deporte colombiano, de montar toda esa estructura en el Comité Olímpico, montar un plan estratégico y generar confianza con el Gobierno.

Cuando entré al Comité era prohibido pasar del Comité a Coldeportes y viceversa, era como un Muro de Berlín. Establecí nuevamente la relación con el Gobierno colombiano, que pone los recursos, se tumbó esa barrera, se comenzaron a dar resultados y lógicamente el Gobierno cogió confianza.

Son campos distintos, pero me ha ayudado estar en ambas posiciones. Entiendo el mundo deportivo y he creado confianza con las federaciones, pues son las socias para alcanzar resultados. Si no hay buenas relaciones con las federaciones, es difícil alcanzarlos.

¿Cuáles son las razones que explican el mejoramiento del nivel competitivo del deporte colombiano?

Lo que empezamos desde el año 1997. Se creó un grupo de metodólogos que no se tenía, un centro de alto rendimiento, laboratorios antidopaje, que junto con Brasil son los únicos aprobados por la AMA (American Medical Association) en Latinoamérica.

Montamos el andamiaje que necesitaba el deporte colombiano, un centro de ciencias del deporte. Detrás de una deportista grande como Mariana Pajón hay todo un cuerpo médico y de expertos trabajando. Hoy en día podemos tener el mejor cuerpo de médicos deportivos de América Latina.

Tenemos un laboratorio de biomecánica que no tiene ningún país, y es el que calladamente ha aportado a mejorar el nivel del deporte en el país.

Otro aspecto importante son los gobiernos que creen en el deporte colombiano, que una sociedad como Colombia, que es tan dividida, pueda unirse y fortalecerse por el deporte. Han creído y han invertido recursos importantes, sobre todo, a partir del primer gobierno de Álvaro Uribe con el impuesto a la telefonía celular. Con eso hemos vivido, hemos hecho instalaciones, hemos tenido recursos para apoyar a los deportistas.

Han sido muchas cosas, pero además un trabajo en conjunto con el Comité Olímpico y con el Comité Paralímpico también, que han demostrado tener mucha capacidad y que van a ser muy grandes.

Se montó una estructura que no tenía el deporte colombiano, hubo recursos, respaldo de los gobiernos, por eso estamos donde estamos.

¿Hay algún país ejemplo para el deporte nacional?

Inicialmente era Cuba. Esa página ya la pasamos y hoy Colombia es el ejemplo para muchos países latinoamericanos. Lógicamente, nuestra mira ahora son países más desarrollados como Francia, Italia, Estados Unidos. Hay que ver qué están haciendo y cómo nos pueden apoyar. En el Comité Olímpico Internacional he pedido mucho y lo están haciendo. Nos estamos convirtiendo en ídolos de muchos países.

¿Cómo puede medirse el deporte colombiano comparativamente con América Latina y con países de desarrollo económico comparables?

Los resultados en juegos Olímpicos y en Panamericanos muestran el nivel de desarrollo del país y de posicionamiento en el ámbito internacional. Por eso China, Rusia, Cuba y Estados Unidos luchan por ocupar los primeros lugares en el medallero. Eso muestra el poderío de un país.

Hoy Colombia está de cuarto sobre 45 países en los Panamericanos. Eso es ejemplo del desarrollo que está teniendo el país, y los gobiernos de turno luchan por tener una buena posición.

Colombia en este momento es potencia continental y somos potencia mundial en varios deportes como tiro al arco, ciclismo, patinaje, fútbol de salón, motonáutica y automovilismo.

A Colombia ya la ven con ojos distintos, donde hay un colombiano en cualquier deporte, lo respetan. Antes, todo el mundo decía que a Colombia le ganaban en primera ronda, ahora no. Ahora todos están prevenidos por lo buenos que somos. Nos respetan en cualquier deporte.

¿Cuál debe ser el futuro del deporte colombiano?, ¿crecerán las disciplinas actuales o surgirán nuevas?

Cada vez van surgiendo nuevas. En el año 1997, pensamos si apoyábamos dos o tres deportes, porque no había casi recursos, o abríamos el ramillete para apoyar más deportes. Optamos por la segunda ruta.

Hoy se ven los resultados. Nos ganamos medallas por 14 o 15 deportes en los Panamericanos, eso es importante y esperamos ganar más.

¿Por qué Colombia es potencia en patinaje y los colombianos no acogemos más este deporte?

¡Cómo que no lo acogen! Somos potencia precisamente por el apoyo que han tenido, por el seguimiento que tiene.

¿Por qué son buenos? Porque, primero, los buenos presidentes de las federaciones han sabido mercadear su deporte y han tenido recursos. Comenzamos en un momento en el que el patinaje empezó a sobresalir en el mundo y fuimos los pioneros, y nos hemos mantenido adelante. Es un deporte que se acomoda mucho al prototipo de un deportista colombiano, pero básicamente su éxito ha sido por los buenos dirigentes que ha tenido la federación, con una visión a futuro y buenos recursos que le ha dado el sector privado y el Gobierno.

En Colombia hay más patinódromos que en toda América junta, después de Estados Unidos.

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