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Juegos, juguetes e infancia de la negritud

¿Puede una muñeca blanca generar identidad en las niñas negras?. Los regalos de navidad, además de complacer a las niñas y niños, deben ser pertinentes para su proceso identitario.

Maria Isabel Mena
Maria Isabel Mena
Investigadora independiente
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22 de Diciembre de 2017

Llega la navidad y, con ella, la oportunidad de revisar los pendientes que no alcanzaron a lograrse. Se compran regalos, los niños esperan al niño Dios y también es el momento de llamar la atención para que los juguetes, además de ser agradables a los niños y las niñas, sean pertinentes para su proceso identitario.

Es bien sabido que la identidad en la primera infancia constituye la base de muchos procesos que se prolongan en la juventud y se consolidan en la adultez. Para la los niños y niñas negras, este proceso no está exento de tensiones y conflictos que se entretejen en una sociedad blanca que permanentemente hace alarde de su narcisismo y dispone muñecas blancas para que toda la infancia desee parecerse a esas muñecas.

Las niñas de las comunidades negras enfrentan una cruel batalla porque su color, herencia de sus ancestros africanos, no se parece al de estas muñecas. Sus labios son distintos, su cabello ensortijado es  diferente a la muñeca que les regalan en la fecha en la que nace el niño Dios.

Aun no se cuenta con material empírico que reúna los efectos de estos dispositivos en la mente de las renacientes. El sentido común indica que las consecuencias son funestas, sin embargo hace falta investigación seria que determine la real dimensión de esa problemática.

Por ello, recomiendo dos iniciativas que convienen para los tiempos navideños y que permiten a las comunidades negras interrelacionar procesos identitarios ancestrales con la disposición de juegos y juguetes. 

Por un lado, están las muñecas negras, que permiten a los niños negros no solo jugar sino que a través del juego y los juguetes combinar mensajes sobre el cabello y demás características que refuercen  la autoimagen de las renacientes.

Afortunadamente cada vez se están haciendo muñecas más bellas, pulcramente fabricadas, para que ese tipo de juguete tenga condiciones para complementar a las muñecas blancas que históricamente han sido las únicas disponibles en las tiendas.

En segundo lugar, están los juegos africanos de sembrar y recoger. Esta propuesta lúdico-pedagógica es muy interesante porque conjuga dos propósitos importantes al elegir un regalo para los infantes. Por un lado, esos juegos africanos parten de la lógica que no hay ganadores ni vencidos, allí se cambia la lógica del juego para pensar que no siempre se trata de competir, si no, en este caso, de colectivizar la siembra de semillas en la producción de alimentos para toda la comunidad.

Jugar estos deportes mentales también produce un oasis para que los chicos en navidad tengan un material didáctico para que en el aula puedan trabajar diversas asignaturas del currículo. ¡Dos en uno!

Finalmente, hay un elemento adicional que me parece clave recomendar: si los niños sueltan un momento su celular para concentrarse en un deporte mental se ha ganado un espacio para el disfrute de la vida. Con estos juegos, los infantes calman la ansiedad que producen las redes interconectadas. Por experiencia propia he visto como se transforma el clima escolar cuando se tiene a la mano este tipo de juego ancestral, donde impera la lógica comunitaria.

Tanto los deportes mentales como las muñecas negras son herramientas indispensables a la hora de pensar la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, que en Colombia tiene un saldo en rojo tanto en la formación de los maestros responsables de esta implementación, como en la ausencia de material didáctico que soporte las decisiones curriculares que han de tomarse para remontar los propósitos sancionados  hace más de dos décadas por el Ministerio de Educación Nacional a través del Decreto1122 de 1998.

Mis mejores deseos para que la navidad sea la época del fortalecimiento identitario y de la fuerza ancestral. Que a nuestros niños y niñas les regalen muchos juegos africanos y que las muñecas negras sean los juegos que el niño Dios traiga a nuestros renacientes. ¡Un abrazo decembrino para todas y todos!