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“Te Quitás esa Camiseta o te Pelamos” y Otros Simbólicos del Patriarcado Uribista

El patriarcado se hace concreto en las relaciones humanas, su origen es el verbo y su resultado son acciones misóginas y guerreristas. No hay mejor ejemplo que la comunicación que reproducen los hombres y las mujeres del uribismo.

Erika Rodríguez-Gómez
Erika Rodríguez-Gómez
Abogada
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12 de Febrero de 2019

Nos guste o no el uribismo en Colombia es una especie de corriente ideológica con adeptos y adeptas que están dispuestas a defenderlo y a desarrollar sus “principios”, en lógica de un orden social y económico de privilegios y muerte. Le ha sentado muy bien al patriarcado este hijo bobo porque ha construido simbólicos, que por simbólicos se normalizan, pero hacen daño, hieren, y profundizan el odio y la violencia. Quisiera mostrar algunos ejemplos de porqué el uribismo tiene un color y una voz específica, en las formas en las cuales se hace concreto el patriarcado, pues aunque éste no tenga frontera política, ni color de partido, la derecha sí que se ha empeñado en ser única en sus formas de discriminar a las mujeres, y a todo aquel que no se acomode a su norma, así como, de azuzar la guerra.

De lo más reciente a lo más viejo, el Alcalde de Bucaramanga, el mismo que golpeó a un concejal, dijo que , y un funcionario del servicio de televisión de la Casa de Nariño, manifestó que . Otro, también periodista, y quien fue , dijo que nunca había cometido censura, aunque en su verbo enunció que “mataría” una producción, por no ser propagandista de su gobierno. Ni más ni menos.

Esto definitivamente es más que decir en medios o trinar en twitter, es performar con la palabra la violencia, es hacer declaraciones de guerra. La confrontación a la que quieren llevarnos, y a la que nos resistimos, se desarrolla en diferentes planos, y el simbólico no es el menos importante. En las redes sociales, donde hoy en día confluyen todo tipo de “activismos”, los y las “líderes” del Centro Democrático y otras manifestaciones del uribismo, se agazapan en sus trincheras para decir, por ejemplo, que , o que la periodista Vicky Dávila , no sin antes llamarlo “rata”. Nadie se indignó por lo primero, y no obstante muchos repudiaron el ataque virtual a la periodista, que es deleznable, nadie cuestionó que, desde la cuenta oficial de un partido político, a un senador se le tildara de rata. Un community manager fue culpado, y el bajísimo episodio quedó olvidado. 

No es la primera vez que un político usa las redes sociales como fábrica de mentiras para desinformar y estimular el odio. Recientemente, el senador Uribe Vélez, a quien se debe el uribismo y con ello el anquilosamiento de la violencia, borró una tilde de un trino de la senadora Claudia López, para desvirtuar sus opiniones sobre la situación política en Venezuela. No importa si se descubrió la triquiñuela, la bomba fue lanzada, y en un país sin memoria, lo que quedó fue el espectáculo y no las consecuencias.

Los resultados más evidentes, son los que después de promocionar un comunicado de guerra, toman la forma del odio y la violencia. Es preciso recordar cuantas veces la exsenadora Piedad Córdoba ha sido víctima de ataques, en los que, por demás, el sexismo se hace evidente; insultos y agresiones concretas en aeropuertos, restaurantes, u otros escenarios públicos donde la gente mal informada e instigada desenvaina sus espadas.

Un joven fue atacado de la misma manera, en la marcha “contra la guerra”, por tener en su camiseta la frase “No a la guerra de DuqueUribe”. “Te quitás esa camiseta o te pelamos” le dijeron, y a quienes no hemos vivido un solo momento fuera de la guerra, se nos arrugó el corazón de nuevo. ¿Otra vez contra los y las jóvenes? ¿Otra vez contra aquel que expresa sus ideas?

Lo enunciado en la famosa llamada del senador Uribe (2007), sentenciándole a su receptor “le voy a dar en la cara marica”, no era una amenaza, era una agresión concreta, como lo fue el uso infame de la sátira, cuando se refirió a los jóvenes asesinados por la fuerza pública en pleno despliegue de la política de seguridad democrática. Él dijo: “de seguro, esos muchachos no estaban recogiendo café”, como hoy dicen algunos: “¿Quién lo manda a ponerse esa camiseta?”.

A esas acciones propias del terrorismo de Estado, los medios le pusieron el eufemismo de “falsos positivos” o “ejecuciones extrajudiciales”. Ni lo uno ni lo otro define con exactitud el hecho, no tiene ningún significado porque no devela el injusto, lo oculta tras un simbólico inaccesible que nuevamente, perpetúa y justifica la guerra.

Con este nivel de vacuidad corremos el peligro de olvidar que diecinueve jóvenes fueron asesinados vilmente, en el marco de una guerra cruenta, y que el presidente de turno (Uribe Vélez nuevamente) se atrevió a justificarlo, como se atrevió a defender la “defensa de la democracia”, a sangre y fuego, bajo la comandancia de Plazas Vega, en la toma y retoma del Palacio de Justica (1985), hecho que devino en desapariciones forzadas y torturas todavía en investigación, y en una marca terrible en nuestra historia reciente. Así mismo, el expresidente se atrevió a desconocer la existencia del conflicto armado durante su gobierno, y esa “tesis” hoy está recogiendo adeptos. Veremos qué versión de la historia y de qué forma se reconstruirá la memoria, desde el Centro Nacional de Memoria Histórica, con como director, el mismo que utiliza la palabra “mamerto” como insulto, y se muestra muy activo en Twitter con improperios contra congresistas como Iván cepeda, y contra instituciones como la JEP, la Comisión de la Verdad y el mismo Centro, que hoy queda bajo su mandato. Terror, no se puede decir menos.

Para muchas de nosotras ya es obvio cómo se imbrican lenguaje, discriminación y violencia, por eso preferimos demorarnos al hablar, saludando a todos y todas, y nos esforzamos por no usar las palabras que acusan o asustan, en vez de las que reconocen, incluyen o transforman. Hoy muchos, por ejemplo, desconocen que asesinan líderes y lideresas a diestra y siniestra, y qué macabro que suena, pero si el Estado no se ha preocupado por reconocer la labor de defensa de los derechos humanos como imprescindible, necesaria y valiente, y lo que ha hecho es condenarla y atacarla, ponerla del lado del “enemigo público”, pues menos se va a preocupar por protegerlos, investigar los crímenes y develar la verdad de esta cruel matanza. A las y los líderes los tienen presentes las organizaciones sociales, mientras el gobierno mira hacía Venezuela y la condena con su lenguaje de guerra.

Eso es el militarismo, se instala en nuestra cultura y nos enseña que los conflictos no se negocian y se resuelven únicamente con la violencia, y que aquel que clame por el dialogo es peligroso-a, incómodo-a a la norma que reza “estás conmigo o contra mí”, y eso mismo es el patriarcado; la imagen de un hombre en caballo, disponiendo de peones y bueyes, o en la calle gritando o de muchos otros diciéndole a sus compañeras; “estás conmigo o con más nadie”, titular de algún periódico amarillista que caza “crímenes pasionales”, en vez de develar las raíces de la violencias contra las mujeres.

Cerraré diciendo que el patriarcado uribista se hace concreto en el parangón de una cultura mafiosa en la que hay que y “quedarse a discutir de frente”, como le dijo el mismo Uribe a Hugo Chávez en la Cumbre de Río en 2010, incitándolo a una pelea.

Yo declaro que no quiero varones que discutan de frente, y me uno al llamado de muchas que no queremos nada para la guerra, que ninguna se libre en nuestro nombre. Quiero hombres transformándose en sus privilegios, el de la palabra primero, sobre todo si tal palabra es dañina y violenta.

Quienes piensan que hablar de todos y todas es una banalidad, o una vanidad que no se deberían permitir las izquierdas, tienen un lente obtuso a la hora de comprender los efectos de la exclusión y la discriminación, que empieza por este tipo de comunicación que reproduce la violencia, y pasa a proyectos de ley que desregulan las armas, ojalá no pase, ojalá ninguno con semejante capacidad de enunciar el odio tenga acceso a un objeto que le permita eliminar a su enemigo, porque no entendieron que se puede tener adversarios-as y todavía construir en paz, sin eliminar a nadie con su verbo, sin quitarle el privilegio de la vida.

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Comentarios (3)

José Saramago ..

12 de Febrero

3 Seguidores

Erika Rodríguez-Gómez utiliza este espacio para difundir unas mentiras, ...+ ver más

Erika Rodríguez-Gómez utiliza este espacio para difundir unas mentiras,
si Juanita León estuviera pendiente de esto ya la hubiere sancionado (y por favor, no es censura).
¿este un articulo ideológico de izquierda para despotricar con mentiras del uribismo?
o sea “el uribismo es lo peor” según Erika Rodríguez-Gómez.
Insultar al “enemigo político” es argumentar.
La autora se rebusca casos aislados y los pone como ejemplo de que “el uribismo es todo así”.
O sea que por ejemplo Daniel Samper Ospina se la pasa matoneando a Paloma Valencia y su hija, ¿y la culpable es Paloma Valencia “por ser uribista”?.
O mas allá del trino de Claudia López, los que critican alguna vez criticaron a Claudia López por sus injurias y calumnias?.. pero claro “la culpa es del uribismo”.
A Piedad Córdoba no la insultan por ser mujer, por ser negra, por ser de izquierda (victimización) sino que inevitablemente ha recibido manifestado del pueblo indignado pro lo que representa.

El presidente iván Duque tiene dos hijas a las que quiere mucho, las respeta, pero según Erika Rodríguez-Gómez es un “patriarca uribista. misogeno y machista guerrerista PORQ”

GMolano

13 de Febrero

0 Seguidores

Ya casi viene el tiempo de la cosecha, pronto el uribismo va a recoger los fru...+ ver más

Ya casi viene el tiempo de la cosecha, pronto el uribismo va a recoger los frutos de incentivar una manera de hacer política incentivando las bajas pasiones en toda comunicacion. La Fuente Ovejuna constante que el uribismo incentiva definitivamente NO es Millenial!!!

Y lo patético es su defensa, que se enmarca en la defensa clásica del uribismo: el contraataque injurioso. El ataque con anécdotas escogidas fuera de contexto para dar entender que todos son las misma vaina, generalizar el defecto para "normalizar" la situación.

Cuando claramente no es así.

Si el uribista es ladrón, la defensa es que todos somos ladrones. Si un uribista mata, todos somos asesinos y así hasta la nausea ... "Aman" la democracia, pero no toleran el debate.

La pura verdad es que de no haber un mínimo de instituciones, ciertas barreras legales y algo de oposición creible, el uribismo instalaria una dictadura en Colombia. Una bien infame con todos los ingredientes, violencia, censura, abuso sistematico de los derechos humanos, corrupción, etc. El paquete completo!!!

José Saramago ..

12 de Febrero

3 Seguidores

Erika Rodríguez-Gómez utiliza este espacio para difundir unas mentiras, ...+ ver más

Erika Rodríguez-Gómez utiliza este espacio para difundir unas mentiras,
si Juanita León estuviera pendiente de esto ya la hubiere sancionado (y por favor, no es censura).
¿este un articulo ideológico de izquierda para despotricar con mentiras del uribismo?
o sea “el uribismo es lo peor” según Erika Rodríguez-Gómez.
Insultar al “enemigo político” es argumentar.
La autora se rebusca casos aislados y los pone como ejemplo de que “el uribismo es todo así”.
O sea que por ejemplo Daniel Samper Ospina se la pasa matoneando a Paloma Valencia y su hija, ¿y la culpable es Paloma Valencia “por ser uribista”?.
O mas allá del trino de Claudia López, los que critican alguna vez criticaron a Claudia López por sus injurias y calumnias?.. pero claro “la culpa es del uribismo”.
A Piedad Córdoba no la insultan por ser mujer, por ser negra, por ser de izquierda (victimización) sino que inevitablemente ha recibido manifestado del pueblo indignado pro lo que representa.

El presidente iván Duque tiene dos hijas a las que quiere mucho, las respeta, pero según Erika Rodríguez-Gómez es un “patriarca uribista. misogeno y machista guerrerista PORQUE ES URIBISTA”
“valiente articulo” que brilla por su s mentiras, su desinformación por su falta de argumentos serios.