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Tres razones por las que el atentado pone a prueba a Duque

Mientras Colombia entera rechaza el infame hecho de violencia, comienza una prueba de fuego, que probará el temple y la sabiduría de las políticas de paz y de seguridad del presidente Duque.

Sergio Guarín
Sergio Guarín
Director del área de posconflicto de la Fundación Ideas para la Paz
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18 de Enero de 2019

En el año 2013, organizamos una reunión en la que participaron un grupo de oficiales de la Escuela de Cadetes General Santander (Ecsan) y algunos investigadores de la Corporación Nuevo Arcoiris. Una organización sin ánimo de lucro que se conformó tras la reincorporación a la vida civil de los miembros de la Corriente de Renovación Socialista (CRS), una ramificación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que se desmovilizó en el corregimiento de Flor del Monte, municipio de Ovejas, Sucre, en 1994.

El contexto de la reunión fue la negociación de paz entre el Gobierno Nacional y la ex – guerrilla de las Farc. El tema eran los cambios que eventualmente requeriría la educación policial de cara a un eventual escenario de posconflicto en Colombia. La Policía había invitado a la Fundación Ideas para la Paz a que acompañara una reflexión interna sobre ese modelo de formación.   

El encuentro fue constructivo, pero muy duro. Se habló de los más de un centenar de asesinatos de los desmovilizado de la CRS tras la firma de la paz, del paramilitarismo, de los abusos de fuerza, de la infiltración de grupos armados al margen de la ley en algunas universidades colombianas, de los asesinatos, las amputaciones y los secuestros de miembros de la fuerza pública, de la estigmatización mutua y de las desconfianzas.

La conclusión compartida fue que la reconciliación iba a requerir, en términos de formación y entrenamiento policial, una superación de los marcos interpretativos de la guerra fría y del modelo anti terrorista, los cuales apoyan la necesidad de identificar, controlar y eliminar enemigo interno.

Se estimó que, para una fuerza de naturaleza civil, cuya capacidad de acción está relacionada con su legitimidad, era vital la superación del conflicto armado interno. Sólo esto permitiría la plena expansión de la agenda de la seguridad ciudadana por encima de las necesidades de la seguridad nacional.

Ese fue un ejercicio audaz, que fue posible gracias al lugar privilegiado de la Ecsan en la institucionalidad de la fuerza pública. Porque la Ecsan es, ante nada, una institución de educación superior que, así como la Esap, la Distrital y la Universidad Nacional, es financiada por nuestros impuestos para el beneficio de toda la sociedad.

El atentado contra la Ecsan no es un atentado sólo contra la institución policial (de la que es un elemento caro y protegido), sino contra un país que ha hecho esfuerzos por modernizar a su fuerza pública y por llevarla a los ámbitos de la innovación, el debate público y la toma de decisiones basada en evidencia. Fue un ataque a un símbolo de renovación.

Por esto y porque la mayoría de las víctimas del cobarde atentado fueron jóvenes en proceso de formación, no resta más que condenar y rechazar este acto, que, de ninguna manera, puede interpretarse como una acción de guerra.

Al escribir estas líneas, la Fiscalía General de la Nación y el Ministerio de Defensa han hecho público el señalamiento de responsabilidad hacia el ELN, guerrilla que ha venido sosteniendo unas difíciles negociaciones de paz con el Gobierno nacinonal desde las épocas del presidente Juan Manuel Santos. Las evidencias parecen contundentes. El ELN por su parte, no se ha atribuido oficialmente el hecho.

Si esta responsabilidad se llegara a comprobar, el ELN habría cometido un error atroz e injustificable. No sólo se trataría de una acción aleve y en contravía del derecho de guerra, sino que firmaría en tinta indeleble el acta de defunción de unas conversaciones maltrechas y desamparadas.

Señala este acto tres hechos relevantes. Primero, que la tesis que defendía la derrota prácticamente absoluta del ELN y que desestimaba su capacidad de daño en las ciudades, estaba totalmente equivocada. Desde hace varios meses, frente a la crisis del proceso de paz, varias voces hemos alertado sobre la necesidad de ser más proactivos en ese empeño, sobre el supuesto de que el ELN siempre se ha debatido alrededor de la estrategia terrorista, y que en una situación de presión como la que estamos viviendo, esa sería una salida previsible.

Segundo, que el ala radical del ELN está imponiéndose sobre sus facciones más moderadas. Esta es una dura realidad, porque el proceso de paz fue una victoria precaria de quienes quisieron abrir la puerta al diálogo con el Estado, y porque el poco avance en los mismos ha alentado a los enemigos de la negociación para justificar el recrudecimiento de las acciones armadas y la inutilidad del esfuerzo de paz sostenido en La Habana. En este punto el espejo de las Farc ha venido fortaleciendo esta posición.

Y tercero, que viene un momento de decisiones muy delicadas para el Estado colombiano. En el pasado, frente a situaciones como estas, cuando el discurso y las políticas se han radicalizado y se ha privilegiado exclusivamente la solución militar, se han generado violencias selectivas y crueles, señalamientos, persecuciones y violación flagrante de los DDHH.

Recordemos que no hay cosa más difícil (incluso para las fuerzas armadas más capaces y desarrolladas) que combatir las fuerzas irregulares en situaciones de desventaja estratégica que cuentan, no solo con un extremismo ideológico sino con la capacidad de camuflarse en la ciudadanía.

Mientras Colombia entera rechaza el infame hecho de violencia, comienza una prueba de fuego, que probará el temple y la sabiduría de las políticas de paz y de seguridad del presidente Duque.

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Comentarios (2)

harriarq

20 de Enero

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De acuerdo, pero ¿cuantos de esos errores estratégicos vendrán luego del an...+ ver más

De acuerdo, pero ¿cuantos de esos errores estratégicos vendrán luego del anuncio de la terminación de diálogos con los terroristas del ELN?, esta guerrilla es muy diferente de las Farc, son mas violentos y sin conciencia, además de contar con multiples subgrupos que hacen parecer que no tienen cabeza ni unidad aparte del nombre, por lo que negociar con unos no es negociar con todos, algo que tampoco se tuvo en cuenta con las Farc, así como el gran error del acuerdo de paz, nunca se exigió la desmovilización de las milicias urbanas, las mismas que en su ocasión Santos mencionó veladamente cuando aseguró que sin acuerdo vendría la guerra a las ciudades y que con el uso del miedo empujó al país a deslegitimar su sistema de justicia y aceptar todo a cambio de casi nada, por ejemplo, aún no se sabe cuantos insurgentes eran, de 6.000 a 10.000?, entregaron todas las armas? las milicias urbanas de Farc siguen activas? Jamas sabremos cuantos miles de millones en activos manejó la guerrilla, cuanto de eso ya se lavó, cuanto en el exterior, bueno aparte de pobres anuncios de bienes de los familiares de las cabezas de Farc... Es así que cada vez es mas desesperanzador el panorama para un proceso de paz que no concluye con Farc y se aleja cada vez mas de ELN, no basta una cara de poker y ser doble cara como Santos, tampoco la mano dura contra un enemigo que solo muestra una parte de su poder y alcance, pero menos la mano blanda y proteccionista que se tuvo y que deja innumerables heridas abiertas que el simple discurso no repara ni explica, la verdad esperada y buscada finalmente es que seguimos en la mentira, endulzada con pequeñas verdades a medias.
Lo mas doloroso y desconcertante es ver la reacción de las diferentes partes de la sociedad, mientras el gobierno rechaza y repudia este tipo de atentados, vemos en las redes públicas como atacan a las instituciones, culpan a CD y a Uribe, descalifican a Duque, a todos por el NO, pero olvidan que Santos presidente ignoró el resultado de la votación y remendó el acuerdo, un mal acuerdo.... Entonces cual es el camino?... solo puedo opinar que no hay camino, se debe construir uno nuevo y mas peligroso para ELN y tratar de reparar el que se intento con Farc, ya con muchos baches dejados permanentemente por el anterior gobierno.

chjarami

22 de Enero

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Sergio, como es común (y entendible) en las columnas habla en términos de in...+ ver más

Sergio, como es común (y entendible) en las columnas habla en términos de instituciones. Pero estos actos entran duro en la mitología personal e identidad de las personas. Si usted es hoy estudiante o profesor de la Ucsan, cómo lo marca esto? Cuál cree que va a ser el sentir de las cohortes que están ahí? Las instituciones se modernizan... pero la gente es gente.