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Tensión máxima en Rojo y Negro

El Gobierno de Duque no podrá definir una política coherente de paz sin poner todas las cartas sobre la mesa.


Sergio Guarín
Sergio Guarín
Director del área de posconflicto de la Fundación Ideas para la Paz
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Columna

1996

6

29 de Septiembre de 2018

Los diálogos de paz con el ELN están en cuidados intensivos. Pero no por la suspensión de la Mesa de conversaciones, ni por la desvinculación formal de los negociadores del Gobierno. Situaciones como esas resultan previsibles en procesos de este tipo, y se pueden superar tomando las decisiones correctas.

La verdadera dificultad reside en que las partes se han parqueado en posiciones defensivas y tercas, y que llevan ya varios meses sosteniendo tesis que resultan inaceptables, tanto para la contraparte como para la ciudadanía. Si estas posiciones no se modifican pronto, será muy difícil superar el estado actual de cosas. Veamos el panorama.

El ELN se niega a abandonar la práctica del secuestro. Tras el incidente de Mayerli Cortés Rodríguez, de 16 años, se difundió un video de justificación en el que se argumenta que la niña era una informante de la Armada Nacional, y se pretende explicar que ese secuestro, llamado “detención”, sirvió para persuadir a la niña de realizar esta tarea.

Cómo si una posible violación del DIH por parte del Estado fuera una razón válida para realizar esta acción, a todas luces inhumana. El video retrata una faceta insensata y provocadora de este grupo armado.  

Porque el secuestro, en todas sus modalidades, está proscrito en Colombia. Tras décadas de dolor, nuestra sociedad construyó un consenso social de rechazo rotundo en torno al secuestro, que no tiene matices ni excepciones. Sin importar los sinónimos que se usen, el secuestro, como la tortura, hace parte de las prácticas que atentan gravemente contra los derechos humanos y que están prohibidas por el derecho de guerra.

Es verdad que el secuestro tiene y ha tenido muchas funciones para el ELN. Fue su modo de hacerse conocer, fue su fuente de financiación principal, hace parte de la estrategia de justicia revolucionaria, resulta vital a la hora de amedrentar a la población a la que se cobran “impuestos de guerra” y es un modo de recoger información y de mandar mensajes.

También es cierto que el secuestro florece en las llamadas “guerras irregulares”. Cuando el actor que se rebela contra el Estado carece de la capacidad para desestabilizar militarmente a su contraparte, el secuestro es un eficaz modo de erosión de la confianza y de generación de ansiedad.   

Pero en Colombia eso ya no importa. El secuestro es un tabú y quien quiera la paz debe abandonarlo, tanto en la retórica como en la práctica.

Por su parte, el Gobierno se ha negado a expresar con claridad su posición sobre el conflicto armado y sobre su disposición a sostener con el ELN un diálogo político distinto a un sometimiento.

Hasta el momento, el Comisionado Ceballos ha hablado sobre este asunto con prudencia y ánimo constructivo. Su lenguaje ha sido respetuoso y ha demostrado, mediante hechos, su entendimiento de la situación.

La prórroga de los recursos jurídicos que hacen posible la Mesa de conversaciones y el contacto constante con las organizaciones sociales y con los gestores de paz son iniciativas relevantes y valiosas. En su caso, la incógnita central no reside en lo que dice sino en lo que no dice.

Siguiendo la línea del Presidente, el concepto conflicto ya no está presente en los discursos del Comisionado y, con su ausencia, se ha generado una brecha que resulta prácticamente insalvable.

¿Reconoce el Gobierno que en Colombia hay un conflicto armado interno y, por lo tanto, está dispuesto a realizar un diálogo de naturaleza política con el propósito de superarlo? ¿Sí o no?

No es un asunto menor, ni es un problema de semántica. Ese punto fue la manzana de la discordia entre Santos y Uribe y, por mucho que se esfuerce, el Gobierno de Duque no podrá definir una política coherente de paz sin poner todas las cartas sobre la mesa.

Porque una cosa es decir que varias de las estructuras del ELN se criminalizaron con el paso del tiempo y que sobre ellas se debe actuar con recursos más propios de la guerra contra el narcotráfico, y otra muy distinta es negar que el ELN sigue siendo una expresión político – militar con base social y postura ideológica.

El Gobierno podría, como ya se hizo en el pasado, explicar la raigambre social y la permanencia en el tiempo del ELN como un efecto de su relación con las economías criminales. Pero, al hacerlo, ignoraría la evidente insatisfacción de amplios sectores de la población con el modelo económico del país, y con los mecanismos políticos para expresar y tramitar esos disensos.

El efecto de esta negación, claro está, es la perpetuación de la violencia.

Este punto es central para enfrentar un proceso de paz exitoso con este grupo armado, pues desde que se sentaron por primera vez en la mesa, allá en los años ochenta, sus reclamos siempre han sido los mismos: participación y transformaciones. Y ellos son inviables en el modelo de negociación para la rendición de las armas. Es crucial que el Gobierno aclare su interpretación.

Hoy más que nunca, con la crisis de Venezuela y con el aumento de los cultivos de uso ilícito, la paz con el ELN es pertinente y necesaria para el desarrollo de Colombia. Ojalá las partes se muevan de donde están para que este proceso sea más que un cruce público de mensajes.

 
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Comentarios (6)

Jorge Ulises Casas Jerez

29 de Septiembre

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El alzamiento armado solo posee legitimidad en los casos en los que el gobierno es ilegitimo, es decir, un gobierno de hecho que se concretaría en una dictadura; en Colombia no ha habido golpes de Estado militares; el Estado colombino es un Estado Social de Derecho

El alzamiento armado solo posee legitimidad en los casos en los que el gobierno es ilegitimo, es decir, un gobierno de hecho que se concretaría en una dictadura; en Colombia no ha habido golpes de Estado militares; el Estado colombino es un Estado Social de Derecho

Manuel Alejandro Mena Salazar

29 de Septiembre

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La legitimidad de los lanzamientos armados la determinan los que se alzan en a...+ ver más

La legitimidad de los lanzamientos armados la determinan los que se alzan en arma y sus simpatizantes. No los que desde la legalidad defienden el estado. Dicho esto, el combustible de todos los levantamientos en armas en Colombia ha sido la reforma agraria, que aun esta en un estado semi-feudal. Mientras no haya una reforma agraria que favorezca a los pequeños campesinos en vez de al gran terrateniente, habra guerrilla para rato.

DianaBranch

29 de Septiembre

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Estoy ganando un buen salario desde mi casa de $ 7458 a $ 9582 por semana, lo ...+ ver más

Estoy ganando un buen salario desde mi casa de $ 7458 a $ 9582 por semana, lo que es increíble, hace menos de un año que estaba desempleado en una economía horrible. Le agradezco a Dios todos los días que fui bendecido con estas instrucciones y ahora es mi deber pagarlo y compartirlo con Todos, Aquí es que comencé ,,,,


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Simón Sarmiento

29 de Septiembre

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La guerra es y ha sido un negocio en el cual muchas personas se han enriquecid...+ ver más

La guerra es y ha sido un negocio en el cual muchas personas se han enriquecido. Generales de la República, Senadores, Ministros de Defensa y varios intermediarios de esta economía se han beneficiado de la guerra. Se le consiguen justificaciones y teorías para defender cada argumento, pero es el lucro económico el que mueve tantas posiciones que parecen irreconciliables de lado y lado. Ahora, negar que la guerrilla es el fruto de la falta de presencia del estado (autoridad, respeto, educación, salud, infraestructura, comunicaciones, etc.) es como tapar el sol con un dedo. Por eso es necesario que quienes tenemos alguna posibilidad de influenciar el pensamiento de la gente, sentemos posiciones de reconciliación y no de odio. Hay que evitar a toda costa, que en este presupuesto que están por aprobar, quede el gasto de una plataforma anti-misiles, ya que de eso no nos quedará nada bueno.

Karen

29 de Septiembre

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Mi último cheque de pago fue de $ 2500 por trabajar 12 horas a la seman...+ ver más


Mi último cheque de pago fue de $ 2500 por trabajar 12 horas a la semana en línea. Mi amiga hermana ha estado haciendo un promedio de 8k durante meses y trabaja unas 30 horas a la semana. No puedo creer lo fácil que fue una vez que lo probé. El potencial con esto es interminable.

Esto es lo que hago>>> w­w­w­.­C­o­m­e­r­c­i­o­4­6­.­c­o­m

chjarami

29 de Septiembre

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Entonces negarse a validar la violencia (secuestro incluido) como medio de acc...+ ver más

Entonces negarse a validar la violencia (secuestro incluido) como medio de acción política es perpetuar la violencia? No es al revés? Yo que pensaba que lo que buscábamos era deslegitimar la violencia... y que los violentos vieran que en una democracia el apoyo popular y no las armas muestran el peso de los argumentos. Aunque tengamos que negociar con violentos, no veo el punto de esconder el pragmatismo bajo un manto de supuesta virtud. No hay que legitimarlos para desarmarlos.