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No nos dejemos llevar por el miedo

Es inmoral usar las dificultades inherentes al postconflicto para acabar un Acuerdo de Paz que apenas empieza.

Elvira Maria Restrepo
Elvira Maria Restrepo
Profesora de Estudios Internacionales, The George Washington University
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18 de Abril de 2018

No podemos dejar que la desesperanza que generan los hechos recientes relacionados con el proceso de paz, como el caso no resuelto de Santrich, el secuestro y asesinato de los periodistas ecuatorianos, las disidencias, los asesinatos de los lideres sociales, y  el escándalo de Fondopaz, entre muchos otros, nos lleven a votar por quienes quieren hacerle “ajustes al proceso de paz” o incluso,  por quienes no tienen la verdadera voluntad política, o la capacidad, para manejar un escenario de postconflicto.

Mi hija Daniela, una millennial, quedó convencida de las bondades del proceso de paz después de que tuvo la oportunidad de trabajar un par de meses en la Oficina del Alto Comisionado para la Paz antes de que se firmara el Acuerdo y luego de pasar unos días en una de las zonas veredales –hoy zonas de reintegración–­ en el corazón del Caquetá.

En la Oficina del Alto Comisionado tuvo la oportunidad de ver de primera mano todos los procesos de paz estudiados, los análisis de expertos, los esfuerzos del equipo para oír  y entender a todas las partes,  la creatividad del equipo (que sin lugar a dudas ha hecho aportes a la construcción de paz en el mundo), y claro, el compromiso de Sergio Jaramillo para sacar el proceso adelante subsanando los errores pasados, además de ir resolviendo uno a uno los impases de un proceso que, para entonces, ya llevaba 5 años.

En la zona veredal, se dio cuenta que la gran mayoría de los excombatientes tenían su edad (sí, la mayoría son millennials con esperanzas similares a las de ella). Además, pudo ver como los habitantes de la región estaban por primera vez viviendo en paz.

La paz nunca puedrá ser perfecta, mientras las causas de la guerra continúen. El temor no es que las Farc vuelvan a la guerra, sino que el miedo infundado a ello haga que los colombianos sigan eligiendo a los mismos que se han encargado de que este conflicto dure más de medio siglo.

La democracia restringida y la corrupción política que se perpetró en Colombia después de La Violencia (1945-60) ha permitido que unas élites políticas y económicas regionales se apropien del poder y de la riqueza. Mientras, el país sigue sumido en una guerra de la que dependen estas élites para continuar con todos sus privilegios.

Hay muchos estudios serios que analizan el tipo de democracia que tiene Colombia que muestran cómo los mismos políticos se perpetúan en el poder. La tesis doctoral de uno de mis estudiantes de la Universidad de Miami, por ejemplo, muestra como en el Magdalena Medio las élites regionales se aliaron rápidamente con los paramilitares para garantizar su status quo y evitar a toda costa que se hiciera una reforma agraria que democratizara el acceso a la tierra, entre otros.

El anterior delegado de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Todd Howland, fue enfático en evidenciar la total ausencia de voluntad de la clase política tradicional para sacar adelante el Acuerdo de Paz con las Farc, en sus numerosos reportes y entrevistas. Estos y muchos otros apuntan a lo mismo: el conflicto en Colombia es necesario para que la clase política de siempre siga en el poder.

No busco minimizar los problemas actuales, pero los flagelos de las guerras (y de las construcción de paz) tenderán a disminuir si tenemos mejores gobernantes.

Para mi es moralmente inaceptable seguir pensando en modificar el Acuerdo de Paz, a pesar de sus muchas imperfecciones, en lugar de implementarlo, pero ese es un tema de otra columna.

Pero lo que es más inmoral, es usar las dificultades inherentes al postconflicto para acabar un Acuerdo de Paz que apenas empieza; todo para mantener el statu quo y que la guerra permita que los de siempre sigan enriqueciéndose a costas de un país que tiene todo para salir adelante: despensa alimentaria, un país relativamente homogéneo en términos religiosos y étnicos ­­--principales causas casi irresolubles de los conflictos que nunca se acaban en el mundo-- y por demás un país joven, que necesita oportunidades que vienen de la educación y de la equidad que estas elites impiden.

No nos dejemos llevar por el miedo. Tenemos que elegir a quienes creen que eso es posible para empezar a cambiar de rumbo, con todas las dificultades que ello conlleve.

Comentarios (6)

Andres Felipe Garcia Rovira

18 de Abril

2 Seguidores

"mi hija tuvo una oportunidad" en la que claramente la autora en un pais de ro...+ ver más

"mi hija tuvo una oportunidad" en la que claramente la autora en un pais de roscas no tuvo nada que ver. Cuando las victimas de las FARC(se acuerdan de la mentira de es por ellas que se hace esto), estan alineadas con quienes critican los acuerdos la autoridad moral es de los que se oposieron a las cosas de esa forma. Me parece extraño el periodo de la Violencia, porque si vamos a mencionar rangos diria que empieza antes del 45 y como las FARC aun existen(como en Ecuador reconocen), aun es continuo, si uno quiere poner fechas seria del 48 al 57-58 que fue cuando se desarmaron las guerrillas liberales.

Pero supongamos que el hecho de que las FARC aun sean narcos(a menos que Santrich ya no sea de ellos) no es relevante, que las disidencias no siguen siendo un factor de Violencia, que Santos no soborno para el Nobel y despues compro jueces y senadores para ir en contra de la voluntad popular manifestada en el referendo. Pero aun asi la autoridad moral esta del otro lado, porque es que la gente no entiende que el Todo vale fue utilizado por Santos para imponer en contra de las mayorias una operación de lavado de activos y amnista a narcotraficantes acusados de crimenes de la humanidad, que tienen curul por carcel, menos mal los clasicos escribieron que es la etica, porque si fuera por todos los que viven de este cuento de la paz y reciben recursos de fundaciones, ongs, gobiernos y similares nos venderian el cuento(pagado a ellos por plata de nuestros impuestos) que aqui no ha pasado nada y estamos en el mejor de los mundos.

Elvira Maria Restrepo

18 de Abril

348 Seguidores

Le agradezco su comentario y respeto su posición, aunque no la comparto. Pero...+ ver más

Le agradezco su comentario y respeto su posición, aunque no la comparto. Pero quiero corregir algo: si trabajar por la paz es "ser de rosca" , yo soy parte de esa rosca. Mi hija hizo una pasantía en la OACP sin remuneración, como lo hacen muchos estudiantes universitarios en diferentes entidades, y fue al Caquetá por cuenta propia.

Juan David Gonzalez

18 de Abril

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Gracias por la Honestidad, las personas que confiesan transmiten mucha confian...+ ver más

Gracias por la Honestidad, las personas que confiesan transmiten mucha confianza, esta en "la rosca de la paz" que solo esta en el tema del trafico de influencias y los desvíos de recursos o esta en "la rosca de la paz" que se dedica al narcotráfico también?, ya vimos en el caso del sobrino de Marquez que no son mutuamente excluyentes las dos roscas.

Henry Castro Gerardino

18 de Abril

140 Seguidores

El escrito se me antoja compararlo con un tuttifruti en el cual no se puede de...+ ver más

El escrito se me antoja compararlo con un tuttifruti en el cual no se puede despreciar nada y cada asunto tiene un valor. No se necesita mucha inteligencia para saber contra quien está dirigido. Lo malo es que al hacerlo toca a muchos, la mayoría, creo yo, que votaron por el NO. Yo no pude votar, pero defendí es propuesta.
Todo lo que hace referencia a las clases políticas, al origen del conflicto, a su perpetuación en el tiempo, a las consecuencias de atraso, pobreza, violencia, etc, que conllevó, no hay forma de refutarlos pues allí están las cifras aterradoras y tosudas. Así las cosas, solo me queda llevarlas al plano de mi vivencia y así dejarle ver las razones personales por las que defendí lo que para ud es inmoral.
Empiezo por confesar que quiero la paz y por años estuve convencido de morir sin llegar a vivirla, lo que me generaba un desconcierto pues, de un lado no podía irme a vivir en otro lugar del planeta y tampoco lo deseaba. Estaba, sin quererlo, ni aceptarlo, condenado a vivir en un país violento. El más violento del mundo, como solemos mentir para potenciar el problema, como si per se no fuera grave. Como ser humano no podía aceptarlo y como católico menos. Nací en el 49 así que mis mejores años estuvieron marcados por violencia extrema. Nací en una familia humilde y la falta de oportunidades parecía un obstáculo insalvable para mis hermanos y yo, diez en total. Pero al igual que millones de familias, mis padres nos enseñaron a luchar para conseguir las metas trazadas y así todos nos hicimos profesionales, al servicio de la humanidad y de la patria.
Cuando llegué a la universidad mis inquietudes como lector me llevaron a los textos de Marx, Lenin, FARC, ELN, EPL, etc, etc. No fue difícil identificarme con los grupos de izquierda, pero en los instantes en los que uno necesita resolver su futuro, opté por el estudio y una vida en paz. Estoy seguro que otros muchachos, de mi misma edad, optaron en cambio por las armas. Y mientras mis compañeros y yo nos sumíamos en los textos ellos deambulaban matando, secuestrando, violando, robando, reclutando infantes, obligando a abortar a las mujeres, etc, etc.
Como ingeniero civil me enorgullece saber que ayudé con mis conocimientos y mi experiencia a construir una patria mejor (trabajé 12 años en la zona rural) en tanto que los de mi misma edad sumaban más y más crímenes y borraban con bombas lo que otros profesionales y yo hacíamos con nuestras manos.
Ahora estoy cargado de años, soy optimista, pero sigo siendo pobre, con una pensión miserable y no espero nada distinto a vivir en paz mis últimos años. Lo añoro por mis hijos y mis nietos. Los guerrilleros reciben todos los beneficios, ayudas económicas y apoyo técnico. Personas como ud los exaltan y los defienden. Los juzgarán con benevolencia y casi que por un simple trámite. Para muchos que no vivieron lo que vivimos nosotros les queda fácil ahora decir que es inmoral tratar de cambiar lo acordado para ajustarlo a la ley. Una señora nos trató de idiotas y se autoproclamó demócrata a ultranza. Para ella, votar por el NO no era ejercer la democracia. Extraño, no?
Entienda esto señora, votamos una constitución que tiene las reglas de juego de este querido país. Los que no lo hicieron no tiene justificación para hacer lo que hicieron y menos para pedir tratos excepcionales. Deben someterse y aceptar las reglas que nosotros aceptamos y defendemos, sin premios, sin exigencias y con mucho compromiso.
Hace dos elecciones y con esta tres, en las que voto y propugno por el voto en blanco. Esto para que no se diga que defiendo el status quo.
El asunto no es de miedo. Créame que nadie vota por miedo. Por plata sí, pero por miedo no. Lo afirmo porque hice una breve incursión en la política y la viví por dentro. A los guerrilleros les pedimos que pidan perdón, cuenten la verdad, ofrezcan no repetir sus acciones y reparen a las víctimas. Es eso mucho pedir?
Lo de conseguir la justicia social es otra lucha en la que esperamos ellos nos acompañen. Ellos y todos los que se fueron a escampar a otros países y en un sano ejercicio de crítica, nos piden que dejemos todo así como fue firmado, sin tocarlo, sin exigir, sin analizar, sin protestar. La paz lo merece todo. No. Eso me convertiría en idiota útil y ese no puede ser mi destino. Ni tanta honra ni tanta indignidad.

dokholord

19 de Abril

0 Seguidores

Todos los que quieren conseguir algún rédito en política recurren al miedo,...+ ver más

Todos los que quieren conseguir algún rédito en política recurren al miedo, los petristas, los uribistas, los de Vargas y su micrófono por excelencia Maria Isabel Rueda, todos los políticos en general, la élite global recurre a esta metodología para paralizar el sentido de reflexión y la parte lógica del ser humano y que acepte su destino con resignación, así sea dirigirse a la orca. Esas son partes de la doctrina del shock como lo describe Naomi Klein, pero a pesar de estar en el peor de los mundos un país tan desangrado como Colombia, puede tener una oportunidad de evolucionar, es cierto que los últimos 5 presidentes que tengo memoria han sido un asco y sucede que la legitimación que un gobierno como Gaviria le dio a Pablo Escobar al negociar a las buenas con este individuo perpetro esa cultura traqueta, que se consolido con el gobierno ilegitimo de Samper que después la cultura mafiosa se institucionalizo con Pastrana y Uribe y que se perfecciono con Santos en una corrupción sistemática donde presuntamente "gente de bien" se roba los recursos del Estado, creo yo que alguna salida debemos buscar y dejar de lado los interese de unos pocos por los de la mayoría, consolidar una justicia justa y castigar a los corruptos, exigirle a los gobiernos que cumplan por lo que les pagan y se ganan su titulo y prestigio, quedo en evidencia que el mayor problema del país no era la guerrilla, pues su violencia no era la mayor del país, sino que servía de sofisma para ocultar todos los demás males, el verdadero problema es el narcotráfico, la corrupción y nosotros como ciudadanos. El proceso de paz no es la solución a los problemas estructurales del país, así como la consulta anticorrupción tampoco lo es pero algo hay que hacer para cambiar el presente y futuro de Colombia, pues no podemos esperar que el país encuentre solución en manos de los Roys, y los Benedetis, no los Santos, ni los Ñoños , ni los Duque ni los Uribes, ETC.

Elvira Maria Restrepo

19 de Abril

348 Seguidores

Estoy de acuerdo con que el proceso de paz no resuelve todos los problemas per...+ ver más

Estoy de acuerdo con que el proceso de paz no resuelve todos los problemas pero bien implementado, puntos como el tema agrario , la apertura política y los cultivos ilícitos son puntos de partida para empezar a remover las causas objetivas del conflicto y de la inequidad. La consulta anti-corrupcion es un paso también y claro, en ese tema que es tan duro como el de la violencia, si que nos falta mucho .