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Ojo al Potocine

Ojo al Sancocho es uno de los ejemplos más impactantes de innovación social en Bogotá, su construcción en Ciudad Bolívar se materializa con Potocine, la primera sala de cine de la localidad gracias al apoyo guadua a guadua de Arquitectura Expandida.

Catalina López
Catalina López
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15 de Agosto de 2016

Potocine en construcción. Foto de Samuel Córdoba. Instituto Cerros del Sur, Barrio Potosí, Localidad de Ciudad Bolívar, Bogotá, Colombia.

Las advertencias circulaban por toda Ciudad Bolívar en unos impresos que dejaban por debajo de las puertas y pegados a los postes. Ya lo sabían todos los vecinos y se cuidaban por las noches de no ser identificados como cercanos a los vagos, mechudos con ideas que alborotaban y que no iban a amanecer más. 

Las advertencias empezaron a surtir efecto y algunos jóvenes de esas características no volvieron a abrir los ojos. Ser joven y expresarlo daba miedo, había que armarse y así lo hicieron, y levantaron de todas partes cámaras de video, no importaba de qué marca ni modelo, el objetivo era registrar la vida a todas horas, en todas partes con todos sus posibles protagonistas y eventos. Los que sabían usar las cámaras empezaron a enseñar a los que no, a todo el que quisiera sin importar el oficio, origen o edad.

Grabándolo todo no solo practicaban el oficio audiovisual, sino que se descubrían parte activa y útil de su comunidad mientras hacían visibles tantas historias y a tantas personas que trabajan anónimas en la montaña que es casa de las manos que construyen y alimentan media capital y que tantos vemos de lejos como pintoresca montañita de pesebre que titila.

Los jóvenes empezaron a rodearse y a cuidarse en medio de su actividad creativa, su apariencia física y sus ideas se ganaron el respeto de los mayores que empezaron con los niños a ser parte del empelicule, y la Escuela de Cine pasó de ser un sueño a volverse Festival Internacional de Cine y Video Comunitario que ya va por su noveno año, que a tantos sigue alimentando: .

 El festival se cocina versión tras versión en casa de la familia Bejarano. Yaneth y Daniel guían al equipo organizador, para dar y recibir lo mejor a los asistentes e invitados que llegan de todas partes del mundo para poner y tomar del sancocho comunitario, y para lograr una selección de películas que enriquece cada vez más a una comunidad que habla con propiedad de cine, porque lo está viendo a la vez que lo produce. 

 

(Seguro después de ver el video tendrán ganas de abrazar a Luz Marina y estarán de acuerdo con Ana en que nos falta calle, mucha calle).

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