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¿Leer o no leer?

¿Leer o no leer? ¿Será esa la cuestión en un mundo que nos bombardea información 24 horas, por todos lados, y a veces la única opción es apagar todo, incluso la luz para estar en el presente, habitando el mundo real?

 

Marcela Escovar
Marcela Escovar
Picnic de Palabras
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20 de Junio de 2016

Empezamos a leer incluso antes de saberlo. Sin embargo, asociamos la lectura con el acto de decodificar símbolos. Cuando lo logramos, aun siendo muy pequeños, pensamos que estamos más cerca de conquistar el mundo porque ya sabemos leer. Pues resulta que no es tan cierto.

La lectura abarca un horizonte mayor al de las palabras y los símbolos. Aprendemos, incluso desde el vientre materno, a leer la voz de nuestra madre, cuando la oímos hablarnos, cantarnos, o conversando con otros. El primer libro que leemos, citando a Evelio Cabrejo Parra, es el cuerpo de nuestra mamá. Es gracias a ella y a la relación con otros adultos que aprendemos, por espejo, a sonreír si crecemos en un entorno donde esto sucede.

Leemos antes de saberlo porque al hacerlo interpretamos imágenes, sonidos, sensaciones. La lectura se puede asociar a los sentidos y sobre todo a una experiencia que puede ser placentera o desagradable. Esto es fundamental porque puede ser determinante para la relación que cada sujeto establezca con la lectura y su entorno en adelante. El sentido que tiene un libro en la vida de un bebé resulta decisivo porque antes de ser un libro es un objeto. Un mediador que puede ser un familiar resulta esencial para que le abra el libro y le empiece a leer y señalar lo que se oculta en este objeto mágico. Esta acción es lo que hace a ese objeto-libro diferente del carro o la pelota.

Es con las palabras que nos acercamos a la lectura, a la conversación, a la narración de una historia que irrumpe en nuestro presente para que sucedan cosas maravillosas. Este lenguaje es el que alimentará el alma de nuestros oyentes y los antojará de querer siempre una historia más, sobre todo antes de dormir. Ese momento que resulta el preámbulo del silencio e incluso de los miedos. En este espacio las historias compartidas en familia quedan resonando en la memoria de los niños que incluso pueden soñar con ellas. Esta experiencia puede resultar tan trascendental que garantiza que la lectura se vuelva una práctica para toda la vida. 

El espacio de los sueños es uno de los temas más recurrentes en los libros para niños. Destaco Cierra los ojos de Kate Banks y Georg Hallensleben, editorial Juventud, en donde un pequeño tigre no quiere irse a dormir y ante cada razón que da a su mamá, ésta encuentra la respuesta no solo perfecta pero en si misma poética. Es un libro que visualmente acompaña a sus pequeños lectores mientras la voz del adulto los sostiene con la historia. Es una historia para todas las edades porque a todos les llega al alma.   

 

 

Leer es más que un verbo, es una experiencia que nos puede cambiar la vida cuando está rodeada de afecto. Nunca es tarde para tener esta oportunidad, sobre todo en este momento en que resulta esencial escoger qué leemos. Ahora más que nuneca podemos acceder a tanta información al alcance de un click, que parece que viviéramos en la biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges.

¿Leer o no leer? Ya no es una opción porque estamos haciéndolo permanentemente. La pregunta que quedaría entonces es: ¿Qué tan conscientes somos de que lo hacemos y de los contenidos que escogemos? 

 


Evelio Cabrejo Parra, licenciado en Filología e Idiomas de la Universidad Nacional, doctor en Lingüística y master en Filosofía y Sicología de la Universidad de la Sorbona.

Comentarios (2)

Eduardo Briceño Florez

21 de Junio

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Muy bueno este artículo. Me hizo pensar en los audiolibros, que no si me gust...+ ver más

Muy bueno este artículo. Me hizo pensar en los audiolibros, que no si me gustan demasiado, pero que he visto que mucha gente los ha pensado a escuchar. Simplemente son nuevas formas. Un saludo.

Marcela Escovar

21 de Junio

162 Seguidores

Eduardo, muchas gracias. Los audiolibros pueden ser un buen recurso para traba...+ ver más

Eduardo, muchas gracias. Los audiolibros pueden ser un buen recurso para trabajar la concentración, prácticar otro idioma, o tener la posibilidad de hacer algo práctico mientras te leen. Para mi es como una sesión de lectura en voz alta.