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La agonía de la OCDE y el discreto encanto de legislar

Con el hundimiento de la ‘Ley Lleras’ quedó en riesgo el ingreso de Colombia a la OCDE. Pero lo interesante no es que el gobierno haya perdido, sino cómo perdió.

Carlos Cortés
Carlos Cortés
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23 de Marzo de 2018

Antes de pasar a la acción, un contexto necesario. 

Mr. Santos viene hablando del ingreso de Colombia al club de países ricos de la ; es quizá su promesa más importante después de la firma de la paz. Que ya nos invitaron, que los comités se están reuniendo, que faltan dos reformas, que una reunión más, que me fue muy bien la semana pasada en Bruselas… A cada anuncio del Presidente le seguía un viaje a Europa. O al revés: iba a Europa y traía algún anuncio de la OCDE. 

En teoría estar en la OCDE le permitirá a Colombia acceder a programas y políticas públicas de alto nivel, y lo obligará a medirse con un selecto grupo de países desarrollados. Más allá de si eso sirve para algo, la OCDE se ve internacionalmente como un sello de calidad o un premio, lo cual en la tradición santista de ser internacional y tener sellos y premios, resulta fundamental. En la hoja de vida del futuro expresidente Mr. Santos, la OCDE es el vino fino de su cava. 

La graduación de Colombia en la OCDE parecía inevitable hasta que llegó Donald Trump a la Casa Blanca. A partir de ahí, los mismos diplomáticos gringos que le sonreían a Colombia durante la administración Obama, empezaron a mostrarle los dientes. Estados Unidos aprovechó el proceso de ingreso a la OCDE –en el que en la práctica tiene poder de veto– para cobrar una cuenta pendiente: desde 2012, cuando se aprobó finalmente el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia, nuestro país está en mora de expedir varias leyes que den cumplimiento a los compromisos que suscribió. 

Algunas de esas leyes son sobre derechos de autor y propiedad intelectual. En general, las obligaciones que adquirió Colombia en el TLC frente a este tema no son otra cosa que copiar y pegar leyes gringas. Una de ellas es el , que establece restricciones desproporcionadas para el acceso y uso de contenidos digitales (si le interesa saber más sobre esto, visite la página de ).

En distintas modalidades y versiones, el gobierno ha tratado de pasar esas leyes por el Congreso. Siempre de afán, siempre sin discusión, siempre con presión gringa. Se conocen como ‘Ley Lleras’ porque el primero en intentar su trámite –pensando que le iba a dar réditos políticos– fue Germán Vargas Lleras, en 2011, cuando era ministro del Interior y de Justicia ( más sobre el tema). Incluso una ‘Ley Lleras’ fue aprobada y expedida en 2012, pero la Corte Constitucional la declaró inexequible por vicios de trámite. Han sido cerca de cinco intentos fallidos. 

Fin del contexto. Es miércoles 22 de marzo de 2018. 

La ministra de Industria y Comercio María Lorena Gutiérrez para hablar, oh sorpresa, del ingreso de Colombia a la OCDE. El proceso agoniza a menos de que demos muestras de buena conducta, por ejemplo con una nueva ‘Ley Lleras’. Gutiérrez espera poder dar la buena noticia de que el proyecto fue aprobado en el Senado y que solo tiene por delante un par de debates. Es prioridad para el gobierno y la máquina está aceitada en Bogotá. 

O no. 

El proyecto de ley, que había sido ‘pupitreado’ en comisión, está al final del orden del día en la plenaria. Milagro. Ahora el proyecto está adelante en el orden del día. Los activistas que se oponen a la iniciativa se resignan a ver desde la baranda una aprobación de trámite. El ministro del Interior Guillermo Rivera llega al Senado para mover el proyecto. No hay mermelada para nadie, la Unidad Nacional es un animal que se extinguió el siglo pasado y los senadores que se quemaron el 11 de marzo tiene el buen humor de un chofer de bus. 

Algunos senadores critican el proyecto y dicen que necesita más discusión. El liberal Luis Fernando Velasco advierte que debe tramitarse como ley estatutaria (con lo cual su trámite tiene que reiniciarse). 

Lo mismo dice Antonio Navarro Wolff. El ministro Rivera da una larga explicación y concluye: 

Un senador dice que no entiende cuál es el afán; otro dice que ni siquiera encontró la ponencia para leerla. El gobierno insiste, y con los pocos amigos que le quedan logra que se abra la votación:

25-8 y contando. La votación se está perdiendo. El micrófono se queda prendido y el secretario le pregunta al ministro Rivera: 

"Ministro... ministro...". Preocupado le muestra los números en la pantalla. Tiene pinta de goleada. "¿Estatutaria?". Se va el sonido mientras se confirma la derrota. Adiós OCDE, Mr. Santos. Adiós club. Ese club. Tanto esfuerzo, tanta planeación, tanto trabajo metódico. Se lee el balance final. El proyecto se votó negativamente, lo que por ley implica que queda archivado. Pero la mesa directiva se inventa un giro en la trama. 

Nadie se dio cuenta. Y no sabemos si sirva, pero no importa. Al final es solo un sello de calidad, un premio. El vino fino en la cava de Mr. Santos. 

Comentarios (5)

GMolano

23 de Marzo

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Me recuerda ese fenómeno de finales de los 90 cuando las empresas agarraron a...+ ver más

Me recuerda ese fenómeno de finales de los 90 cuando las empresas agarraron a certificarse en ISO9000, ponían de cabeza todo, lograban el objetivo mediocremente (comprando la certificación literalmente) y al final descuidaban lo mas importante: el objeto social de la empresa. Es la fabula y moraleja del gobierno Santos: grandes aspiraciones, mucha publicidad, mediocres realizaciones, perores realidades.
La distinción de la OECD es bueno conseguirla pero como resultado de un proceso orgánico, no como lo hace Santos, haciendo malabares políticos, tuneando resultados, mintiendo descaradamente. Que desperdicio de tiempo y plata. Que pajazo mental.

andres trejos

23 de Marzo

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Carlos, debo decirle que varias de las cosas que escribe son totalmente incorr...+ ver más

Carlos, debo decirle que varias de las cosas que escribe son totalmente incorrectas. La idea que ha hecho carrera en Colombia de que la OCDE es solo un club de países ricos no tiene ningún sentido. No tiene ninguna correspondencia con la realidad. La OCDE está formada por países ricos no porque sean ricos, sino porque el nivel de desarrollo de sus instituciones les ha permitido acordar unos estándares en el manejo de la política pública que garantizan transparencia, eficiencia y eficacia. Es como si yo dijera que la U de Harvard es solo un club de países ricos, un "vino para la cava" de quienes van allá, porque allá estudian los más ricos del mundo. Es un juicio facilista y superfluo. La OCDE exige a sus miembros seriedad en el manejo de las políticas públicas, acceso a la información para la ciudadanía, participación de los grupos sociales en la toma decisiones, protección de la competencia, estándares en la política social, focalización del gasto, medidas anticorrupción y muchas cosas más. No entiendo cómo usted y muchos periodistas más transforman una agenda de esa profundidad en un dizque "club de países ricos". Es una lástima que se escriba con tan poca información. Su fragmento "acceder a programas y políticas de alto nivel...Más allá de si eso sirve para algo..." ya lo dice todo. Qué serviría entonces para algo? Los programas y políticas de bajo nivel? Las políticas mal diseñadas y ejecutadas?

Kastcheo

24 de Marzo

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De acuerdo Señor Trejos. Pero de lejos......la opinión crítica de Carlos, ...+ ver más

De acuerdo Señor Trejos. Pero de lejos......la opinión crítica de Carlos, es acertada en forma y fondo: Este país no cumple con los requisitos exigidos por, llámese club u organización, y hacerlo a pupitrazo sucio que es lo que presenta el análisis de Carlos es vergonzoso. Como mosco en leche diría mi abuelita.

Carlos Cortés

24 de Marzo

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Andres y Kastcheo, gracias por el comentario. Estoy lejos de ser un experto en...+ ver más

Andres y Kastcheo, gracias por el comentario. Estoy lejos de ser un experto en OCDE, pero mi punto es que para Mr. Santos se volvió al final tener un sello de calidad sin importar el fondo de las decisiones. Saludos.

Leonardo Arregocés

26 de Marzo

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Bastante visceral la especulación. Yo tengo familiares conductores y doy fe d...+ ver más

Bastante visceral la especulación. Yo tengo familiares conductores y doy fe de que tienen buen humor, a pesar de que su trabajo es en Bogotá. Una cosa es especular y otra estigmatizar. Si Colombia llega a cumplir con muchas de las reglas (estándares) de club OCDE, sobretodo las que tienen que ver con salud y educación, la vida del ciudadano de a pie va a ser mucho mejor. Hasta mejoraría el genio de los choferes de bus.