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Emociones e incertidumbre

Gracias a situaciones difíciles que pensé que solo me pasan a mí, que ya soy “grande”, decido nombrar eso que siento.

Marcela Escovar
Marcela Escovar
Picnic de Palabras
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26 de Julio de 2016

Detenerme y oir eso que pasa adentro es una oportunidad única de no dejar escapar esas emociones de frustración, cansancio y sobre todo de la búsqueda de la perfección –por supuesto imposible- que parece que se apodera de nosotros cuando las cosas no salen como esperamos.

¿Qué sucede entonces? Primero la resistencia a saber que somos los responsables también de que lo que hacemos no siempre sale como lo planeamos. A veces sucede a propósito, pero la mayoría de las veces, por más esfuerzo que le ponemos, algo sale mal. Un error se nos escapa y nos recuerda que somos humanos. En otras ocasiones nuestro humor y emociones pueden ser los jefes, y sin darnos cuenta, nos llevan de la mano a lo largo del día. Pensamos que el mundo está en nuestra contra, que los demás son los malos, cuando en realidad son solo espejos de esas cosas que no nos gustan tanto.

¿Qué hacer? Vivimos y crecemos rodeados bajo una encantadora idea de perfección que en realidad no existe. Primera ficción. Ahora, lugares como Facebook incrementan la presión que ejercemos sobre nosotros mismos, cuando nadie nos ve, acerca del valor de nuestras acciones, para habitar el mundo conscientemente y estando del lado de aquellos que hacen parte del cambio.

Sin embargo, hay días que estamos cansados del deber ser que ha incrementado su lista de tareas con respecto a nuestra vida. Ya no es suficiente crecer, estudiar, escoger una carrera “rentable”, ser políticamente correcto, si tienes suerte, casarte, tener hijos y trabajar en la empresa de tus sueños. Ahora podemos escoger entre carreras no convencionales, viajar, tomar sabáticos, ser voluntarios, posponer matrimonio e hijos, y renunciar al trabajo mientras nos reinventamos a diario. El resultado es que estamos agotados y tal vez más solos que nunca. Mientras todo pasa en silencio y en espacios como Facebook e Instagram compartimos las mejores fotos de nuestras vidas.

Entonces llega el momento perfecto para pensar qué estamos haciendo, qué queremos y aceptar que tal vez no lo sabemos. Hacemos planes para una semana, un mes, un año o más, creemos en la incertidumbre, confiamos en ella, hasta que los resultados no siempre son los esperados. Resulta una oportunidad única para tomar distancia, identificar que sentimos, aceptar ese salpicón de emociones que nos habita. Sobre todo, saber que cómo Max en Donde viven los monstruos de Maurice Sendak, a veces está bien visitar a nuestros monstruos, atravesando días y noches en nuestro bote, para respirar, bailar y celebrar junto a ellos en nuestra fiesta monstruo, para luego volver justo a tiempo a la realidad antes de que noten nuestra ausencia.

Identificar lo que sentimos, sobre todo cuando son emociones difíciles, puede hacer la diferencia en nuestra vida cotidiana, con impacto directo en nuestra salud, calidad de vida y felicidad diaria. El primer paso es aceptar que la confianza y la incertidumbre son sinónimas.