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El Cesar me devolvió la esperanza

Cómo 27 Cesarenses están reescribiendo su historia y están demostrando que dialogar en medio de la diferencia es posible. 

Diego Junca
Diego Junca
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10 de Septiembre de 2018

Un rayito de luz

Con frecuencia me dan ganas de dejar tirado este país. Me agobia cada noticia sobre la violencia inmutable, la corrupción descarada y la acelerada degradación del medio ambiente. Y me desanima profundamente cada despliegue de comentarios en las redes, sobrecargadas de odio, ofensas innecesarias y de un ego agigantado. 

Vivimos una intensa polarización que nos obliga a innovar en el diálogo para ser capaces de llegar a acuerdos, pero ¿Cómo vamos a ser capaces de dialogar si ni siquiera podemos tratar temas políticos o religiosos en una familia sin pelear?

Todos queremos un cambio, pero tenemos visiones distintas de cómo debe ocurrir.  Opinar diferente es natural entre seres humanos y la polarización puede llevarse de una manera sana. Bien lo dice John Paul Lederach: “La paz se logra cuando cada colombiano asuma el respeto por la diferencia y establezca relaciones constructivas con el otro, con ese otro al que durante más de medio siglo no ha querido o no ha podido escuchar.” 

Para mi sorpresa, esas relaciones se están dando. Hace unos meses invitados a acompañar un proceso en el Cesar, y se asomó un rayito de luz: Los Diálogos Improbables, un grupo de 27 cesarences que están demostrando que dialogar, ¡sí se puede!

 

Los Diálogos Improbables en el Cesar

El Cesar es tierra de juglares; contadores de historias sobre un territorio que ha sido fuertemente golpeado por la violencia desde todos los frentes. Como consecuencia, el departamento se fragmentó y sus habitantes se han acostumbrado a vivir en desconfianza y resentimiento.  Lo retrata muy bien Alonso Sánchez Baute en su libro Líbranos del Bien: “Si es cierto que el tiempo escoria todos los odios, en este lugar en cambio los renueva. Los resuella.  Uno no olvida lo que quiere sino lo que otros no quieren.  De ahí que en mi Colombia, el olvido del dolor se elabora en privado, en silencio; pero el olvido del odio se construye en lo público a punta de frases de carboneros.”

Por eso, el proyecto me impactó tanto. En una misma sala encuentra uno sentados a los “improbables”: José, un campesino del Perijá, hablando “de tú a tú” con Juan Carlos, un reconocido empresario y emprendedor, y con Oscar, un representante ganadero. Así como uno también ve a Leonor, líder Arhuaca opinando mientras Ana Isabel, estudiante de derecho; Rodolfo, economista y ambientalista; y “Ñego” ex-senador del Centro Democrático, la escuchan con toda la atención y admiración. Todos ellos provenientes de diversas procedencias y orillas políticas han logrado hablar, escuchar y opinar en medio de la diferencia.

 

 

El proceso se llevó en sesiones periódicas y no fue fácil. Icela misma me comentaba: “Cuando llegué a la primera sesión y vi quién estaba sentado, quería salir corriendo de ahí”.  Muchos de los asistentes se conocían y eran opositores irreconciliables en la palestra pública y por eso las primeras sesiones fueron caracterizadas por la prevención.  Cada participante estaba listo para defender cada milímetro y no dejarse ganar un pulso en la mesa. Lo describe muy bien Lype: “Yo ya me imaginaba como iban a ser esas sesiones e inmediatamente me puse mi piel de rinoceronte”.

Pero esa prevención y los egos se fueron diluyendo después de pasar algunas sesiones en las que todos se dieron la oportunidad de reconocer al otro. Entendieron que todos somos personas con sueños, miedos, preocupaciones y personalidades contrarias. Y que muchas veces hablamos para expresar nuestro sentir, pero que cuando escuchamos a otros, malentendemos con mucha facilidad porque no escuchamos otra cosa más que al propio corazón. Fue así como el grupo afinó los sentidos. Definieron unas reglas de diálogo que respetaron con convicción y se dieron el espacio para conocer las historias de cada uno y reflexionar sobre cómo todos somos víctimas de un conflicto que debe sanar.

 

Innovando en el diálogo: 10 principios de convivencia

Es sorprendente que, a pesar de las diferencias políticas, ideológicas, culturales y territoriales, el grupo llegó a acuerdos: 10 principios de convivencia con el fin de iniciar una transformación cultural en el departamento y el país.

El grupo trabajó en el anonimato para proteger el proceso, pero ya salieron al público con la convicción de que, si ellos fueron capaces, el resto del territorio también.

Ahora el reto es motivar a todos los ciudadanos a conocer esta experiencia y estos principios para inspirar desde las transformaciones más pequeñas, hasta las más profundas. Como grupo, se han propuesto trabajar para que, con ejemplo, los cesarenses y colombianos se inspiren y se detone un nuevo espíritu para dialogar entre familiares, amigos, colegas, vecinos y desconocidos.

Hoy todos en el grupo se respetan y se quieren.  Las posiciones políticas de cada uno se mantienen, pero también se dan el espacio de escuchar para comprender mejor las realidades de la región. El grupo busca llevar este esfuerzo a los colegios y universidades para instalar un nuevo chip de diálogo en futuras generaciones.

Son conscientes de que las discusiones más difíciles están aún por darse, pero quieren acompañar estos procesos para dejar a un lado los egos y empezar a encontrar los intereses comunes.

Ellos ya dieron el primer paso, el turno es nuestro. Hay esperanza.

 

¿Y ahora cómo ayudamos?

El espíritu de los diálogos cabe en los esfuerzos más pequeños y cotidianos. Aquí unas ideas:

  1. Lea los principios, interiorícelos y discútalos con otros. En , puede suscribir los principios como un acto simbólico de apoyo y siga la cuenta en twitter  

  2. Si va a hacer un comentario en redes, respire profundo y controle el impulso de ofender a otros. Exponga su opinión y critique, pero deje de ofender. Eso solo escala la violencia. #laNoViolenciaEsLaOpción

  3. Atrévase a hablar con ese familiar que le cuesta. Escúchelo y hágale preguntas para entender su punto de vista, así usted crea que él está equivocado. #ElDiálogoEsElCamino

  4. Siga este proyecto y a sus miembros. Comparta las noticias de este tipo de experiencias para que se conozcan en todo el país. 

Aquí una lista de algunos de los miembros en twitter: 

 

 

*Fotos: Plataforma de Diálogos Improbables. Germán Moreno

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