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¿Cómo se movió la desinformación en la campaña contra la Consulta Anticorrupción?

Al lado de argumentos legítimos contra la consulta, hubo mentiras y teorías de conspiración. ¿Dónde circularon?

José Luis Peñarredonda
José Luis Peñarredonda
Investigador digital forense del Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council
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30 de Agosto de 2018

Este artículo hace parte de la serie #ElectionWatch del Digital Forensic Research Lab y el Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council sobre monitoreo y análisis de desinformación electoral en redes en América Latina. Encuentre más información sobre el proyecto aquí.

 

El domingo pasado, los colombianos fueron de nuevo a las urnas, esta vez para votar una consulta popular sobre una serie de medidas que buscan contrarrestar la corrupción.

Buena parte de la campaña consistió en difundir desinformación sobre la consulta o en intentar frenarla, y aunque no es posible saber el efecto que esto tuvo en la votación final, sí vale la pena intentar entender en qué espacios digitales circularon estas mentiras.

Como se sabe, se necesitaba que la consulta consiguiera una cantidad de votos equivalente al 30% del censo, es decir, poco más de 12 millones de votos. Los 11,6 millones que obtuvo no fueron suficientes para aprobarla.

De todos modos, este era un número difícil de conseguir en un país en el que las elecciones no tradicionales no suelen ser populares. La última que se hizo antes del domingo, el plebiscito de 2016, apenas tuvo esa cantidad de votos, a pesar de su alto perfil y de que todas las campañas invitaron a los votantes a ir a las urnas y votar por una u otra opción.

A pesar de los llamados a la unidad que hicieron sus promotores, la consulta se convirtió en un asunto que pasó por el prisma de las posturas políticas. Mientras que buena parte de la izquierda y la oposición estuvieron de acuerdo, un sector importante del Centro Democrático no la apoyó, incluso cuando el presidente Duque invitó a los colombianos a votar por ella.

Quienes se oponían a la consulta o la cuestionaban combinaron argumentos políticos y jurídicos legítimos con afirmaciones falsas, que buscaban convencer a los ciudadanos de no ir a las urnas.

Este artículo se enfocará en estas últimas y mostrará dónde y cómo fueron difundidas.

 

Las críticas

Han circulado tres tipos principales de argumentos contra la consulta y sus puntos. Algunos objetaban que las propuestas son bien intencionadas, pero podrían tener consecuencias jurídicas negativas. Esa es la posición de juristas respetados como Rodrigo Uprimny o José Gregorio Hernández, exmagistrado de la Corte Constitucional.

También se han hecho objeciones de tipo político. Algunos líderes de opinión de derecha, como el exalcalde de Bogotá Jaime Castro, han afirmado que la consulta es una manera de que Claudia López posicione su campaña a la Alcaldía de Bogotá el próximo año.

Otros creen que la consulta pretende mejorar la posición del Partido Verde en el panorama político. Aunque los promotores niegan ambas acusaciones, no es posible probar en este momento si estas son verdaderas o falsas, pues son más parte de la retórica política que afirmaciones concretas y verificables.

Finalmente, hay afirmaciones falsas contra la consulta, basadas en mentiras que se pueden probar y en teorías de conspiración.

La primera de las que se analizarán aquí dice que la consulta es una manera para que la izquierda colombiana ponga a andar “una agenda homosexual” para legalizar el aborto, discriminar contra los heterosexuales y “educar a nuestros hijos con bases homosexuales”. La consulta no tiene asuntos de género, o temas como el aborto, en ninguno de sus puntos.

                                          

Captura de pantalla de un texto contra la Consulta Anticorrupción en el grupo “Uribista de Verdad” en Facebook. Archivado el 23 de agosto. (Fuente: Facebook / Uribista de Verdad.)[MOU1] [PJ2] 

 

Esta alusión a la homosexualidad es una referencia a la conocida orientación sexual de las principales promotoras de la consulta, la exsenadora Claudia López y la senadora Angélica Lozano.

Como recuerdan los colombianos, una acusación similar también fue usada en la campaña por el No en el plebiscito, cuando se dijo falsamente que los acuerdos con las FARC imponían una serie de obligaciones que amenazaban las creencias cristianas, como la educación en diversidad de género en los colegios.

La publicación de Facebook mostrada arriba también asegura que la consulta restringiría a los congresistas de ocupar sus curules por más de dos períodos de cuatro años, lo que obligaría al expresidente y senador Álvaro Uribe a renunciar al final de la actual legislatura.

El período real son tres períodos, y de acuerdo con Lozano, éste entraría en vigencia desde la próxima legislatura.

 

Canales de derecha

El mismo texto fue publicado varias veces —incluyendo sus errores de ortografía— en grupos y páginas de Facebook uribistas, como muestra esta búsqueda de Facebook  (archivada el 23 de agosto).

En varias ocasiones logró un número importante de interacciones. Por ejemplo, este post (archivado el 23 de agosto) en el grupo “Uribista de verdad” obtuvo 158 comentarios and 383 reacciones, la mayoría de ellas positivas (‘me gusta’ y ‘me encanta’)[JFC3] [PJ4] . Esta (archivada el 23 de agosto), en el grupo “Uribe, el mejor presidente que ha tenido Colombia”, fue compartida 131 veces y consiguió 61 comentarios y 86 reacciones. 

Y esta, (archivada el 23 de agosto), del grupo “Voluntarios De Iván Duque Márquez Presidente”  tuvo 110 reacciones, 20 comentarios y fue compartida en 182 ocasiones.

No hay evidencia de que estas interacciones hayan sido producto de actividad artificial. Una búsqueda cruzada de la actividad de los usuarios que compartieron la ‘cadena’ en diferentes grupos no muestra indicios de actividad sospechosa: las únicas páginas de las que todos ellos son ‘fans’ en común son la de Alvaro Uribe, y una página española con 15 millones de seguidores, llamada Fabiosa y dedicada al contenido viral (1 / 2 / 3, archivado 1 / 2 / 3). No hay videos, fotos o publicaciones que los usuarios analizados hayan comentado o interactuado en común.

La explicación más probable para que todos ellos hayan publicado el mismo texto en diferentes grupos es que lo hayan obtenido de una misma fuente, como un grupo de Whatsapp o de seguidores del Centro Democrático.

Estas prácticas de re-publicación de contenidos políticos son usuales en Colombia, y han sido identificadas por diferentes investigadores.

Otro ejemplo de afirmaciones engañosas contra la consulta aparece en este video en YouTube, publicado en el canal “Grupo Resistencia no FARC!” Hasta agosto 23, había obtenido casi 25,000 reproducciones y 153 comentarios.

 

Video en YouTube contra la consulta, publicado por el canal de derecho “Grupo Resistencia no FARC!” (“No to FARC! Resistance Group”). Archivado el 23 de agosto. (Fuente: YouTube / Grupo Resistencia no FARC!).

 

Entre otros argumentos, el video argumenta que si la consulta es aprobada, bajarán los salarios de todos los funcionarios públicos.

Esto se basaba en una deducción aparentemente lógica. Una de las medidas de la consulta propone bajar los salarios de los congresistas y otros altos cargos del Estado.

Dado que la mayoría de los sueldos de funcionarios públicos están establecidos en términos de una proporción de los salarios de los ministros, y los salarios de los ministros están fijados como una fracción de los de los congresistas, el video dice que si éstos bajan, los demás también lo harán.

Además, en una de sus últimas frases, el video intenta conectar retóricamente a quienes hacen campaña con las Farc: “Dejemos la ingenuidad frente la perversidad de nuestros enemigos”, dice.

Según la página oficial de los promotores de la consulta, esta afirmación sobre los salarios ha sido una mentira usual, y fue mencionada en varios contenidos que intentaron disuadir a las personas de votar.

Es entendible que algunas personas probablemente queden con la idea —o al menos, con la duda— de que si iniciativa hubiese sido aprobada, sus salarios habrían bajado. Los promotores dicen que, si la consulta pasaba, el Congreso habría legislado para “asegurar que no se reduzcan los salarios de otros funcionarios diferentes a los mencionados”.

Un análisis en la herramienta Crowdtangle mostró que el grupo se difundió principalmente en grupos de derecha en redes sociales, como “Unidos en contra del comunismo y el socialismo” (archivado el 23 de agosto).

Sin embargo, la mayoría de las interacciones parecen venir de usuarios que lo compartieron en sus perfiles personales, toda vez que la suma de interacciones de grupos o páginas es menor que el total de las mismas.

 

Análisis en Crowdtangle para la URL  https://www.youtube.com/watch?v=09vkVZ1fxME. (Fuente: Crowdtangle)

 

Conclusión

Estos patrones de difusión de desinformación son usuales en la conversación digital en Colombia. A la consulta anticorrupción se opusieron políticos de derecha que son rivales de sus promotores.

Por lo tanto, los espacios de derecha en redes sociales alojaron una fuerte oposición hacia la consulta. De la mano de argumentos legítimos y discursos políticos, una cantidad significativa de desinformación fue publicada y difundida con el objetivo de disuadir a la gente de votar.

Confrontar y responder a esas mentiras fue una parte muy importante de la campaña a favor de la consulta. Esto muestra una conciencia más grande por parte de los actores políticos sobre los efectos perversos que la desinformación puede tener en el debate público; y es un ejemplo de resiliencia informativa que merece ser destacado e impulsado.

Sin importar el resultado de la consulta y los efectos que estos contenidos engañosos pudieron haber tenido sobre él (algo que no podemos entrar a analizar en este punto), esta es otra advertencia más sobre la vulnerabilidad del ecosistema de información colombiano en tiempos de incertidumbre política.

Esto pone de manifiesto la necesidad de que los actores informativos del país construyan la capacidad de verificar y contrarrestar la desinformación, y la urgencia de que los políticos, los partidos y los funcionarios se ciñan a ideas y argumentos legítimos en sus debates y comunicaciones.

 

El DFRLab y el Centro para América Latina Adrienne Arsht del Atlantic Council continuarán haciendo seguimiento de esta situación.