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Que la paz se instale en el corazón de hombres y mujeres

Cumbre Nacional de Arte y Cultura por la Paz, la Reconciliación y la Convivencia
2 - 5 de agosto. Bogotá.
Corporación Colombiana de Teatro.

Alejandro Jaramillo Hoyos
Alejandro Jaramillo Hoyos
Profesor UPN - Coordinador Red de Liderazgo Educativo de la Fundación Empresarios por la Educación
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04 de Agosto de 2018

Cuando nací, había una guerra en este país. El tiempo en el cual crecí y me educaron, corría paralelo al desarrollo de esa confrontación violenta que ha convertido los ríos del país en cementerios de secos cauces.

En los años de la adolescencia, de la juventud, en el paso a la adultez, he sido testigo, como muchas otras personas, de los diversos intentos por apagar el fuego de los fusiles. Intentos fallidos...

Ahora, cuando en mi vida ya he recorrido medio siglo, existe la oportunidad para que estas prácticas de exterminio, de negación de las diferencias, lleguen a su fin y nos permitan encontrar el camino de la reconciliación y la construcción de un país en donde convivan todas las personas sin que sus diferencias generen la crueldad de la exclusión y del miedo en la que hemos vivido por tantas y tantas décadas.

El proceso educativo, la vida escolar de varias generaciones de este país ha transcurrido mientras diferentes bandos violentos se enfrentaban en las zonas rurales, mientras se amenazaba, desaparecía y asesinaba personas por sus diferencias ideológicas, por sus prácticas, por sus posiciones, por su liderazgo y por su trabajo.

Durante estos días, la capital del país recibe a más de cien invitados, líderes sociales y culturales, protagonistas de experiencias de creación que han contribuido a reconstruir el tejido social roto por el desafecto y la violencia.

Esta cumbre se está haciendo para reconocer que el camino para el final de la guerra pasa por el  saludo a la paz desde la reconstrucción y la reconciliación, y que el arte y la cultura deben permear todas las capas y sectores de la nación para garantizar que se instale en los corazones de las poblaciones de manera estable y duradera.

Las escuelas, las instituciones educativas, deben ser lugares centrales de este proceso de transformación cultural y social; de la educación para la paz, la democracia y la reconstrucción del tejido social. Por lo tanto, se hace perentorio que se atienda a la importancia de las áreas curriculares relacionadas con los campos y disciplinas artísticas. Que los centros de formación contemplen en su gestión y su estructura la presencia de espacios de comunicación y de expresión en donde la memoria, la convivencia, la ciudadanía y la vida misma se conviertan en pilar fundamental.

De corazón espero que el esfuerzo de esta cumbre organizada en Bogotá, disperse sus semillas y se convierta en el cultivo colectivo de la paz soñada.