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Estudio Next Generation nos ayuda a conocer a nuestros jóvenes

El estudio elaborado por el British Council en alianza con las universidades los Andes y el Rosario nos da información sobre qué piensan, sueñan y desean los jóvenes colombianos. Vale la pena comparar los hallazgos con lo señalado por Atlántida hace 25 años.

Angela Constanza Jerez Trujillo
Angela Constanza Jerez Trujillo
Gerente de Responsabilidad Social
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18 de Septiembre de 2018

Hace más o menos 25 años, una noticia sobre los jóvenes impactó en colegios, universidades, medios de comunicación y en general en aquellos entornos en los que se tenía alguna relación con ellos.

Una ambiciosa investigación liderada por Francisco Cajiao desde la Fundación FES mostró cómo era el mundo educativo, personal y social, entre muchos otros aspectos, de los 6 millones de adolescentes y jóvenes que en ese momento se educaban en los colegios y universidades de Colombia.

La investigación fue realizada durante casi dos años precisamente por estudiantes de colegios y universidades con académicos de sus instituciones educativas.

A groso modo (la investigación se publicó en cinco tomos) ellos comprobaron que a las puertas del siglo XXI, la escuela manejaba un conocimiento obsoleto e ineficaz e intentaba formar ciudadanos para una sociedad democrática por medio de esquemas fundamentalmente autoritarios.

Era una escuela que encarnaba el atraso y que no ayudaba a los jóvenes a estructurar proyectos de vida.

Había una ruptura entre el mundo adulto y el mundo adolescente, de hecho los adolescentes no sentían ningún tipo de admiración por sus maestros que además los ‘infantilizaban’. Como lo escribió ‘Pacho’ eso era preocupante, porque “a través del contacto con adultos admirables se configuran referentes de identidad en relación con valores éticos, aspiraciones intelectuales, científicas, políticas o artísticas y posibilidades de crear opciones a través de la rebeldía contra aquellos a quienes se admira”.

En ese entonces (1993-1995), los adolescentes y los jóvenes iban al colegio, en pocas palabras, para verse y hablar con sus pares, por eso el recreo era lo mejor para ellos. Con un agravante, había diferentes ‘culturas’ o ‘grupos juveniles’ que llevaban a que tuvieran que elegir con cuál interactuar y terminaban fragmentando su entorno social.

Sin embargo, no todo era negativo, el estudio mostró que actividades científicas y otras que les proponían un reto a sus capacidades intelectuales les llamaban la atención.

Pues bien, hoy el país cuenta con una nueva investigación que da información sobre algunos de esos temas y otros más y que responden al siglo XXI, también que permiten tomar decisiones de política pública como sucedió hace más de dos décadas.

Se trata de Next Generation Colombia, la investigación más robusta que se ha realizado en el país en los últimos años sobre la población entre los 14 y 28 años de zona rural y urbana, que presentó hace unos días el British Council.

En alianza con las universidades Andes y Rosario, este organismo llevó a cabo el estudio que forma parte de la serie de investigaciones globales Next Generation, con las cuales busca conocer las actitudes y aspiraciones de los jóvenes, para dar insumos a los gobiernos a la hora de formular políticas públicas y así estas respondan a las necesidades de los jóvenes, a quienes considera motor de cambio.

“Es la primera vez que se realiza en América Latina y se escogió a Colombia por el momento coyuntural y único que está pasando. Hoy más que nunca es importante saber qué están pensando los jóvenes. En el Reino Unido se hizo el mismo estudio después del Brexit”, contó Laura Barragán, directora de Sociedad y Educación del British Council, a los 100 jóvenes de diferentes zonas de Colombia que fueron invitados por el British Council a conocer los resultados y a ser quienes difundan por el país los resultados de tan importante estudio.

Otras de las razones que motivaron al British Council a hacer la investigación en Colombia fue el hecho de que los jóvenes representan el 26% de la población y que tienen un papel crucial en el progreso del país, aunque no han aparecido de forma decidida en la agenda política.

El estudio contempló la realización de 2.382 encuestas de 82 preguntas en 33 municipios del país: 1.942 en zonas urbanas y 441 en zonas rurales.  La encuesta fue aplicada por el  Centro Nacional de Consultoría, que  además realizó una sobremuestra en Medellín, Turbo y Necloclí para facilitar las comparaciones urbano-rurales de los resultados.

La información recopilada de esta manera se complementó con un análisis de la información proveniente de otras fuentes y con 29 grupos focales con 162 jóvenes en cuatro ciudades: Bogotá, Medellín, Turbo y Neclocí.

En el caso de la educación, para continuar con el paralelo con Atlántida, los investigadores del Rosario y los Andes encontraron que para los jóvenes es de suma importancia. La gran mayoría de los encuestados percibe que estudiar tiene algún valor (92,5% está en desacuerdo o totalmente en desacuerdo con la idea de que no hay razón para estudiar) y la gran mayoría (96%) está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que la educación ayuda a impulsar el cambio en la sociedad.

Además, contrario a lo que pasaba hace 25 años, para los jóvenes de hoy los maestros sí son admirados, es más les tienen confianza. Los jóvenes confían en particular en los profesores cuando se habla de instituciones, aunque aquellos que viven en zonas alejadas confían menos en sus profesores que los que viven en ciudades grandes (57% vs. 49%).

Entre los grupos que menos confían se encuentran los medios de comunicación (20%), el gobierno del municipio o del departamento (17%), el gobierno nacional (15%),  los partidos políticos (9%) y los grupos armados al margen de la ley (7%). Este último punto llama la atención, ya que los partidos políticos y grupos al margen de la ley están casi al mismo nivel de desconfianza.

Contrario a lo visto con Atlántida los jóvenes muestran una cercanía con el mundo adulto en los temas deportivos y de artes. Declaran gran orgullo por los logros deportivos, en la música, el arte y la literatura del país.

Y como sucedió con Atlántida, los investigadores confirmaron que los partidos políticos no convocan a los jóvenes. De una lista de 13 formas de agrupación diferentes que incluían a la iglesia, equipos deportivos o partidos políticos, entre otros, la institución a la que los jóvenes menos pertenecen es a los partidos políticos y a la que más pertenecen es la iglesia católica; la proporción de jóvenes que dice pertenecer a esta última es de alrededor ocho veces la de la primera. Muy pocos jóvenes consideran que los partidos políticos tengan en cuenta las necesidades de los jóvenes en sus plataformas políticas (17%) o que sean buenos para comunicarse con los jóvenes (15%).

Este desencanto con la política se traduce en que una parte importante no contempla la posibilidad de ejercer el derecho a votar porque cree que hacerlo no va a cambiar nada.

Finalmente, los investigadores hacen un llamado para que el gobierno preste más atención a las políticas públicas relacionadas con salud mental, puesto que jóvenes, principalmente mujeres y los más pobres, muestran índices más elevados de síntomas asociados con trastornos emocionales tales como la ansiedad, la depresión y la percepción de estrés.

Hay mucho por explorar en este estudio, por eso invito a quienes deseen hacerlo a consultar la página web:

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