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"Esto no parece una universidad pública": Warum nicht

Los debates suscitados a raíz de las marchas de estudiantes en las ciudades del país han puesto nuevamente el foco sobre la Educación. Considero que el fondo del debate está mucho más cerca a la forma como definimos y abordamos lo Público que sobre la Educación misma

Diego Silva Ardila
Diego Silva Ardila
Profesor del Programa Gestión y Desarrollo Urbanos de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario.
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29 de Octubre de 2018

La semana pasada nos reunimos en el campus de la Universidad Industrial de Santander - - un grupo de historiadores en el marco del Simposio Colombiano de Historia Regional y Local - . Tuve la oportunidad de recorrer y disfrutar nuevamente el campus principal y como es costumbre fué un deleite, desde la escultura "Lección de Geometría" de

Ramírez Villamizar que saluda al ingresar, pasando por la agradable vegetación y espacios verdes a lo largo del campus y utilizando los edificios dispuestos para la maravillosa tarea de generar, compartir y cuestionar información para cumplir con esa profunda tarea colectiva alrededor del conocimiento. Y digo nuevamente porque durante casi diez años tuve la magnífica oportunidad de servir como profesor en la Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias Humanas* de esa universidad. 

La visita me permitió recordar el día que nos visitó una persona que ocupaba la decanatura de una facultad en una de las más prestigiosas universidades del país y nos dejó perplejos cuando nos dijo: "Esta no parece una universidad pública" mientras recorríamos el campus universitario.

Sin la menor intención de juzgar a esa persona, quiero utilizar esa frase para reflexionar sobre lo que nos está pasando hoy en día en el sistema de educación nacional.

Creo que el problema no necesariamente gravita sobre asuntos de educación, creo que donde estamos más confundidos, y eso aplica para la gran mayoría de problemas que tenemos en el país, es que aún no sabemos muy bien lo que es lo Público. 

Es fácil entender las razones por las cuales esa persona afirmó eso. Encontrar un campus ordenado, digno, funcional y con los mejores niveles de conocimiento capaz no solo de funcionar sino de pensarse, criticarse y mejorar constantemente dista mucho de lo que muchas personas creen que es una universidad pública. Y peor aún si han visitado algunas, no tan afortunadas como la UIS, donde la corrupción, el descuido y el desinterés las han llevado al abandono más estrepitoso.

Es cierto que la evidencia factual, es decir los "hechos", hacen válida la afirmación de la persona que nos visitaba, sin embargo junto con otros profesores conversamos aquella oportunidad y concluimos que por el contrario, el estado de la UIS debería ser el nivel mínimo de todas las universidades públicas del país. Debería ser el punto de partida y no de llegada del sistema público de educación que hoy se encuentra en crisis. 

En Colombia muchos afirman que no hemos entendido las externalidades positivas (los impactos positivos indirectos) que genera la educación pública de alta calidad. Creo que esta afirmación es falsa y considero que muchos colombianos tienen claro esas externalidades, es más creo que todos lo tenemos claro, tanto los que la defendemos como los que quisieran acabarla.

Por un lado, los que sabemos y estamos convencidos que el conocimiento es el único camino que nos va permitir salir de nuestro estado premoderno, preindustrial y predemocrático sabemos la capacidad transformadora que tiene formar ingenieras, físicos, historiadores, matemáticas, músicos para disminuir la concentración del poder, de la riqueza y hacernos mejor a todos como personas y así mejorar la calidad de vida de la sociedad.

Por otro lado, aquellos que no están de acuerdo con una educación pública de calidad saben claramente que las externalidades positivas de la educación son la vía más expedita para la pérdida de su poder basado en la ignorancia, el engaño y el control de la población no educada e incapaz de cuestionar el establecimiento.

¿Por qué querría un hacendado que explota a sus trabajadores pagándoles de manera inadecuada, incumpliendo condiciones de seguridad laboral y evadiendo impuestos que ellos aprendan sobre las normas laborales, seguridad industrial, innovación para generar ellos más riqueza que el mismo patrón? Todo lo contrario, ese hacendado imaginario que propongo en la pregunta va a preferir incluso que sus trabajadores ni siquiera aprendan a leer. Entre menos capacidades, libertades y derechos tengan los trabajadores, mayor control tendrá el sobre ellos y mayor será su ganancia.

Sin embargo la provisión de un bien público es un asunto complicado. Por un lado, aparecen los polizones (denominados en la literatura anglosajona como "free-riders") que quieren aprovechar el bien común sin aportar a su producción.

Aquí, aparecen estudiantes que se quedan 10 años en la universidad, estudiantes que destruyen los salones o los baños de las universidades o que montan su negocio de dulces, fotocopias o marihuana en la mitad del campus, profesores que se convierten en "mercaderes de las publicaciones" y producen muchas páginas, pero escaso o nulo conocimiento.

Por otro, aparecen las dificultades de administrar un bien público en un contexto donde la corrupción es la norma y no la excepción, por lo tanto, se requiere de un blindaje social capaz de evitar que la voracidad de los "politiqueros" colombianos (que son excesivamente muchos) acabe con los recursos públicos o se usen para darle el "contratico" a su primo, a su amigo, a su socio y el "puestico" a sus copartidarios, vecinos o cómplices. 

Adicionalmente al ser un bien de alta necesidad, significa que tiene alta demanda y al requerir grandes inversiones empieza a tener atributos y características de los monopolios naturales. Es precisamente en ese momento cuando aparecen aquellos que manifiestan de manera cínica "la educación es un negocio buenísimo".

Incontables son los ejemplos de organizaciones que existen en este país donde la prioridad de su funcionamiento como entidad universitaria está más cercana a la próxima compra del yate de los "dueños" (recuerden que como según la ley deben ser empresas sin ánimo de lucro, tienen que pensar en formas más sofisticadas de retirar las ganancias de la operación, es decir para la corrupción) que a la generación del conocimiento y peor aún a la formación en estándares mínimos de calidad de sus egresados. 

Creo que el asunto de la Educación Pública en Colombia requiere muchos recursos, pero con ellos no me refiero solo a los monetarios. Unos cuantos billones de pesos son fundamentales, no solo para salir de la crisis sino para enrutar la educación nacional hacia los retos del siglo XXI. Pero se requiere que pensemos el sistema en agregado. Que el SENA, por ejemplo, se deje de escriturar a politiqueros tramposos y ladrones de lo público. Que existe una conciencia clara que los recursos públicos deben generar incentivos positivos para que el sistema funcione mejor pero no transferencias directas a las universidades privadas como muchas de éstas asumieron el programa "Ser Pilo Paga" a pesar de que la propuesta teórica era fomentar la competencia.

Hay muchas cosas por hacer y estamos en las condiciones ideales para lograr una reforma profunda al sistema. Estoy convencido que somos capaces. 

Sin embargo, a pesar de esa capacidad, no podemos perder de vista que una política pública solo es realidad si logra entrar a la agenda, trasegar todo el largo camino institucional y luego implementarse.

El presidente Duque, claramente demostró que no estaba interesado en poner a la educación como prioridad al enviar su primer borrador de presupuesto. Gracias a la democracia, los estudiantes marcharon con toda la dignidad que se requiere y con sus argumentos han ganado terreno que ha llevado a incrementos en el presupuesto y a la reunión de ayer con los rectores. Sin la democracia, sin la movilización y sin la receptividad del presidente Duque, nada de lo que ha pasado hasta el momento hubiera sido posible.

Ahora es necesario que se siga discutiendo sobre los asuntos de fondo, por ejemplo el  que rige el régimen prefoeroal es perverso generando incentivos muy bajos para que grandes académicos entren a la universidad y que algunos aprovechen el decreto para mercantilizar el conocimiento sin resultados alentadores para el país. El decreto es tan dañino que obliga a muchos profesores a buscar otros lugares laborales**.

Adicionalmente, se requiere que exista una comisión de seguimiento a los compromisos del gobierno y de las universidades, creo que debe ser por lo menos de carácter mensual, y ante el menor fallo, como las ollas pitadoras de los fríjoles, los estudiantes deben volver a llenar pacíficamente las plazas para exigir el constante mejoramiento de la educación nacional. Están obligados a hacerlo, es su responsabilidad generacional y no tienen otra opción.

Recordemos que los países para defenderse tienen dos opciones (1) ejércitos o (2) científicos, y solo logran vivir en paz y cada día mejor aquellos países donde los científicos están a la cabeza de la sociedad. Al fin y al cabo, es el vector que va de la violencia a la paz, del conflicto a la prosperidad. 

 

 

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* Me parece un detalle muy valioso que la Escuela de Economía haga parte de las Ciencias Humanas pues le da un carácter más cercano a su compormiso con la sociedad y no la que lamentablemente ha obtenido bajo otros rótulos al estar en facultades de carácter contable o exclusivamente cuantitativo. 

** Un profesor con dos maestrias, un doctorado, algunos artículos publicados proceso que requiere mínimo 6 o 7 años y después de ganarse un complicado concurso que son bastante escasos en la universidades públicas entraría a ganar algo así como 5 millones de pesos. Un valor inferior a los cientos de miles de OPS con las que la corrupción desangra el erario público. Si la pregunta del gobierno es ¿de donde va a salir la plata para las universidades? Muy fácil que la vicepresidenta Ramírez se ponga pilas con la tarea anticorrupción y serán billones los que puede liberar para la educación, si realmente ayuda a acabar con ese método de robar lo público. 

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Comentarios (3)

Néstor Leonardo Lineros Pinto

01 de Noviembre

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Definitivamente el eco que se genera al empoderar a la sociedad sobre el tema ...+ ver más

Definitivamente el eco que se genera al empoderar a la sociedad sobre el tema de la calidad de la Educación y la destinación presupuestal que el Gobierno Nacional le otorga en el marco del Presupuesto Nacional, hacen presión social para que el mandatario de todos los Colombianos vea que si debe tomársele en serio éste sector. Poco a poco, la masa social está entendiendo que una ciudadanía educada avanza más y mejor que una que no haya puesto su propuesta de vida enmarcada en una buena educación.

Hay que seguir incentivando el debate, y que muchos más Colombianos entren a apoyar un discurso que valore la Educación como un pilar fundamental de la continua transformación y crecimiento de la sociedad.

CCDC

03 de Noviembre

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Con todo respeto, creo que esta opinión enfoca unos detalles afortunados en l...+ ver más

Con todo respeto, creo que esta opinión enfoca unos detalles afortunados en la gestión de una universidad y pretende extender la visión a toda la U pública. No Sr, los edificios del campus de Bogotá no se caen por mala administración, no Sr los cupos y eficiencia de la U no son afectados por los estudiantes menos buenos o menos dedicados. De todo hay, porque las universidades están "plagadas" de seres humanos. Lo cierto es que la educación es un derecho para cada persona y un indicador del desarrollo que entre todos conseguimos para nuestra querida nación

manuelsantanap

06 de Noviembre

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Estoy de acuerdo que en el país debemos reflexionar sobre la importancia de l...+ ver más

Estoy de acuerdo que en el país debemos reflexionar sobre la importancia de lo público y el valor que tiene para la sociedad - incluyendo la educación pública y de calidad. Sólo así se puede salir del agujero en el que se encuentran muchos sectores de la sociedad Colombiana, afectada por problemas estructurales como los que menciona Diego Silva -- corrupción y la falta de incentivos ecónomicos para atraer académicos de calidad a las universidades públicas. Hay que seguir con el debate y entrar a discusiones de fondo que vayan más allá del tema presupuestal.