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Educación socioemocional para no matarnos y no morir

Nosotros, nuestros colegas y maestros pueden matarnos aunque nunca nos peguen, nosotros podemos matar a nuestros hijos y estudiantes, aunque nunca les peguemos... Nuestra responsabilidad urgente es entonces capacitarnos para no herir sino construir.

Adry Manrique
Adry Manrique
Educadora, ciudadana, asesora en temas educativos
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18 de Enero de 2019

¿Quienes somos como sociedad?, ¿qué es y cómo se ejerce la violencia?, ¿cómo buscar felicidad y plenitud? quiero empezar el año invitando a desarrollar estas reflexiones, nosotros, nuestros colegas y maestros pueden matarnos aunque nunca nos peguen, nosotros podemos matar a nuestros hijos y estudiantes, aunque nunca les peguemos.

Ken Bain (2004) decía que los mejores profesores tienen altas espectativas de sus estudiantes, es decir, que consideraban que sus estudiantes eran capaces de hacer lo que quisieran, llegar a dónde se lo propongan. Ahora bien, la pregunta que quisiera hacer no es solo si ¿lo hacemos con nuestros estudiantes? sino y sobre todo ¿lo hacemos con nuestros colegas?, ¿lo hacemos con nosotros mismos?.

Si no construimos ambientes positivos, que nos permitan reconocer las emociones propias y las de los demás y actuar constructivamente con ellas, ¿no podemos terminar matándonos aún si nunca ni recibimos ni damos golpes?, ¿cómo estamos aportando a que otros no mueran en nuestras sociedades?. Lo pregunto porque hace poco leí un artículo de  que narraba cómo un profesor, que podría ser cualquiera de nosotros fue despedido de una institución educativa, sin ninguna empatía, sin ninguna consideración. Recordé también, las veces que he escuchado de colegas, refiriéndose a sus estudiantes o a pares cosas como "no sirve para nada" "es inútil" "mediocre". Recordé las veces que me ha pasado a mi, recordé cómo me he cuestionado mi propia identidad profesional y personal y sobre todo, recordé lo mucho que nos hace falta reconstruirnos como país para que nos den ganas de vivir y lo mucho que creo vale la pena empeñarse por ser feliz y hacer felices a otros.

Algunos podrán decir que esas son evaluaciones o realimentaciones del trabajo de unos hacia otros pero una de las cosas importantes en evaluación es que no basta con hacerle ver los errores al otro, hay que darle luces acerca de cómo mejorarlos y si se hace hiriendo, ninguna de las consideraciones, justas o no, van a derivar en verdaderos procesos de mejoramiento y si no es para mejorar, ¿qué sentido tiene emitir juicios?

Hay una buena noticia, nuestros propios lineamientos curriculares y estándares de competencias nos invitan a aprender a generar confianza y valoración de nosotros mismos y sentimientos de vínculo y empatía con los demás, hay un reto, capacitarnos para esto, para no herir sino construir, para ser asertivo y empático, resilientes y con control emocional. No se muy bien cómo se hace, creo que podemos empezar cuidando cómo nos expresamos con otros, teniendo en cuenta nuestros propios sentimientos y los que potencialmente podemos causar en los demás.

Los invito a empezar el año con la conciencia que lo que decimos o hacemos con otros, pueden afectarlos gravemente, los invito a iniciar con abrazos y altas expectativas, a lo mejor, si lo hacemos de esta manera, si hacemos comentarios cada vez mas constructivos, si tenemos cada vez más presente al otro, terminamos el 2019 siendo un poco más felices y teniendo ambientes mas constructivos. Yo me comprometo a hacerlo.

 

 

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