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Abrirle las puertas de la Universidad a la democracia

Al cerrar sus puertas a la participación política, las universidades hacen campaña contra la democracia.
Como decía el Maestro Carlos Gaviria, no hay nada peor que sacar la política de la universidad porque la academia no puede quedarse discutiendo en abstracto.

Sara Abril
Sara Abril
Ingeniera electrónica y Estudiante Universitaria
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25 de Febrero de 2018

Los candidatos al Congreso de la República y a la Presidencia han tenido que quedarse parados en la entrada de varias universidades públicas y privadas del país. Esto debido a que algunas de ellas han tomado la decisión institucional de no permitirles la entrada para que conversen de sus propuestas con la comunidad estudiantil. Tal es el sonado caso de un candidato presidencial en , el de la donde no han permitido realizar ni un debate con candidatos en Bogotá o de la Universidad de la Amazonía, , violando sus derechos fundamentales al acceso a la Educación Superior, al libre desarrollo de la personalidad y participación política. Solo para mencionar algunas.

Mientras unas universidades arguyen la ley de garantías y otras la neutralidad o protección de los estudiantes para que no tengan contacto con los políticos, estas instituciones conducen a agudizar uno de los más graves problemas de nuestro país: La falta de democracia y como consecuencia la disminución de la participación de los jóvenes en política.

Por un lado, es absurdo que el mecanismo para mantener la neutralidad sea alejar por completo la política de las universidades, pero por otro, resulta irrespetuoso plantear como argumento la protección a los estudiantes universitarios como si no tuvieran la capacidad de diferenciar, saber lo que les gusta y ser críticos frente a las propuestas que plantea una u otra candidatura.

Al hacer campaña al abstencionismo y al desinterés, las universidades hacen campaña contra la democracia. Y, lamentablemente, cuando por un lado se cierran las puertas a la democracia, por otro se abren más las de la politiquería, el clientelismo y la corrupción. Por eso, es necesario que las universidades, en periodos electorales y no electorales, combatan la politiquería permitiendo el ejercicio del derecho fundamental a la participación política. ¿Y qué es política?

Política es que los candidatos y los estudiantes afines a ellos cuenten con iguales garantías para hacer proselitismo difundiendo sus propuestas y recibiendo preguntas y críticas para debatir. Política es que en una facultad de ingeniería se discutan las propuestas para la tecnología, la infraestructura y la industria nacional, que en las facultades de ciencias de la salud se discuta sobre el modelo de las EPS y que en las de derecho se hable de los problemas y las reformas que necesita la justicia. Política es entender que los cargos de representación pública son un medio para desarrollar un modelo de país, que si queremos que sea próspero, la academia tiene que ayudar a moldear.

Como decía el , no hay nada peor que sacar la política de la universidad porque la academia no puede quedarse discutiendo en abstracto. Las universidades colombianas públicas y privadas tienen la obligación de educar ciudadanas y ciudadanos en democracia, hacerles conscientes tanto de sus derechos como de sus obligaciones y deben mantener las puertas abiertas para que los candidatos compartan sus propuestas con la comunidad universitaria y al rededor de esto generar reflexiones.

La academia está obligada a discutir los problemas del país y eso no se logra manejando la política con asepsia sino involucrándose en ella y sus actores.

Comentarios (1)

dokholord

26 de Febrero

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Buen articulo y de acuerdo, donde más se puede estimular ese espíritu de par...+ ver más

Buen articulo y de acuerdo, donde más se puede estimular ese espíritu de participación política si no es en las universidades, que le guste o que no le guste a las directivas ese es su problema pues presuntamente no son dueños del cemento, ni la institución y ya es asunto del candidato si se quiere meter al centro educativo con el peligro de que ni lo dejen hablar.