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Ni un caso más como el de Sergio Urrego

El homenaje al estudiante que se suicidó por la discriminación de la que fue objeto y las denuncias de estudiantes de los Andes sobre la amenazas que están recibiendo, ponen de nuevo en la mesa lo ordenado por la Corte.

Angela Constanza Jerez Trujillo
Angela Constanza Jerez Trujillo
Gerente de Responsabilidad Social
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23 de Noviembre de 2015

El 10 de noviembre, el Gimnasio Castillo Campestre realizó el acto de desagravio a Sergio Urrego, como se lo indicó la Sentencia T-478 de 2015 de la Corte Constitucional. El estudiante decidió suicidarse por la discriminación de la que fue objeto en la institución debido a su orientación sexual.

Al homenaje asistieron su mamá, su abuela, amigos y familiares, así como defensores de derechos humanos y funcionarios del Ministerio de Educación y de otras entidades del Gobierno, quienes se pronunciaron sobre cómo este hecho ayudará a generar conciencia en la sociedad acerca de la importancia de entender las diferencias para que no se den discriminaciones; pero también sobre cómo esto solo será posible si se logran cambios profundos en el sistema educativo.

Justo unos días antes, el 3 de noviembre, una carta del Consejo Estudiantil de la Universidad de los Andes puso de nuevo el tema de la discriminación en las aulas por la orientación sexual de los estudiantes. Sin mencionar mayor detalle sobre los hechos que llevaron a la misiva, el Consejo rechazó actos de discriminación y hostigamiento, específicamente “manifestaciones de homofobia y violencia” en la universidad e invitó a toda la comunidad uniandina a unirse en la lucha contra este tipo de actos. “Denunciar y rechazar cualquier comportamiento que se asemeje a los acontecidos es de vital importancia para poder avanzar en la construcción de una comunidad real y consciente. Asimismo, considerar al otro, que también habita nuestro mundo, y tener en cuenta sus preocupaciones e intereses, puede ser una herramienta determinante para evitar hechos como los sucedidos”, señalaba la carta.

De igual forma argumentaba que para “tener mejores resultados y un espacio en el que se valore realmente la diversidad”, la universidad podría seguir dos vías concretas: “establecer y publicitar un procedimiento claro y sencillo que permita que todo estudiante que sea objeto de discriminación por su género, su orientación sexual, o de cualquier otro tipo, sepa cómo proceder, de modo que, a través de la institucionalidad, sus intereses se vean protegidos y su bienestar no comprometido” y  proponer “campañas de acción directa y con un impacto social evidente que hagan manifiesto nuestro rechazo a la discriminación en el ámbito universitario y en cualquier otro espacio”.

El Espectador en su edición del 8 de noviembre amplió la información sobre el caso de los Andes. Explicó que los hermanos Sebastián y Alejandro Lanz, estudiantes de la institución, estaban siendo amenazados a través de una red social por su “orientación sexual y por su activismo en la comunidad LGBTI”,  y que un grupo de docentes en una comunicación pública rechazó las amenazas e “invitó a los profesores a construir y defender la convivencia en medio de la diversidad. Una carta que en dos semanas recibió el apoyo de 160 de los 633 profesores de planta que tiene la institución académica”.

De la misma manera, el periódico informó que las autoridades de la universidad manifestaron su rechazo a los actos discriminatorios y aseguraron que pondrían en conocimiento de la Fiscalía los hechos; pero los estudiantes y profesores que tomaron las banderas de la protección a la diversidad y la diferencia pidieron más que eso debido a que se conocieron 22 casos más como los de los hermanos.

Todo esto trae de nuevo a la mesa las sentencias de la Corte Constitucional T-141/15  y T-478/ 2015, que ordenaron al Ministerio de Educación Nacional  diseñar políticas de no discriminación por raza, género y orientación sexual en instituciones de educación superior y en colegios.

En septiembre pasado, universidades reunidas en Bogotá para hablar sobre este tema recomendaron a las  autoridades educativas y a otras instituciones de educación superior (IES) realizar de manera urgente lo señalado en dichas sentencias.  Así mismo, insistieron en que las políticas de igualdad de oportunidades con enfoque diferencial de derechos y equidad de género se consideren relevantes y prioritarias en las agendas de las IES, tanto como el bilingüismo, el fortalecimiento de la investigación y la internacionalización.

Las universidades Central, Nacional de Colombia, Industrial de Santander (UIS) y Autónoma de Colombia, quienes integran el proyecto Fortalecimiento de la Equidad de Género en la Educación Superior (FEGES), convocaron a dicho encuentro a representantes de instituciones de Latinoamérica y Europa de proyectos similares para que compartieran sus hallazgos, logros y reflexiones.

Esperemos que pronto se pongan en práctica todas esas recomendaciones y, sobre todo, las acciones planteadas en las sentencias para que de verdad no haya “ni un caso más” como el de Sergio Urrego, como bien señalaron los asistentes a la su homenaje.