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LA ESCUELA DE HOY

La escuela de hoy no solo nos exige nuevos retos en términos de las capacidades cognitivas que debemos desarrollar, tanto con los estudiantes como con los educadores, sino en la formación de ciudadanos responsables de sí mismos, de los otros y del ambiente. 

María Clara Ortiz Karam
María Clara Ortiz Karam
Subdirectora de la Fundación Empresarios por la Educación,
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08 de Febrero de 2016

La escuela de hoy no solo nos exige nuevos retos en términos de las capacidades cognitivas que debemos desarrollar, tanto con los estudiantes como con los educadores, sino en la formación de ciudadanos responsables de sí mismos, de los otros y del ambiente. En todo el mundo, y más aún en países como los nuestros, en los que el crecimiento económico ha sucedido profundizando las desigualdades y, por ende, la inequidad, la exclusión y todas las formas de pobreza y violencia, la escuela debe transformarse en un espacio para la creación, el goce, el aprendizaje transformador  y el ejercicio de la ciudadanía.

 

La escuela de hoy tiene que trascender la concepción tradicional de espacios fragmentados, aislados de su entorno con estructuras rígidas y verticales en las que unos tienen el saber y otros lo reciben pasivamente. Basta ya de un discurso que propone y exige la transformación de la escuela, y una práctica que mantiene estructuras rígidas e inflexibles que profundizan la desigualdad y la exclusión.

 

La mirada hacia los países que están logrando mejores resultados de aprendizaje en el mundo también debe ser una mirada hacia el tipo de sociedad que están construyendo y su apuesta de desarrollo humano. Los países que han logrado avances significativos en educación han realizado transformaciones de fondo en la estructura escolar y ponen la educación en el centro de su desarrollo social, económico y cultural.

 

La mirada sobre los países nórdicos (Islandia, Noruega, Finlandia, entre otros) no debe centrarse solo en los resultados de aprendizaje sino en las condiciones que se dan para que todos los estudiantes logren los aprendizajes esperados por la sociedad.  ¿Cómo establecieron el tipo de educación vinculada con el tipo de sociedad que quieren construir? ¿Cómo están repensando el rol de la escuela más allá de la concepción tradicional para acercarse a una concepción de ambientes flexibles para el aprendizaje dentro y fuera de la escuela? ¿Cómo han profesionalizado y dignificado la labor del maestro? ¿Cómo va la educación de la mano con el crecimiento social y económico en contextos de mayor equidad e inclusión?

 

Tenemos mucho que aprender, no para copiar la forma sino el fin. ¿Cuál es el propósito de la educación en nuestro país y de dónde estamos partiendo para lograrlo? Esto va mucho más allá de los resultados de unas pruebas externas que son un medio para evaluarnos pero no el fin de la educación.

 

En el contexto educativo, asumir la discriminación y exclusión como fenómenos naturales y aceptados, sumados a la escasa propuesta de estrategias pertinentes a las necesidades del contexto y a las realidades del país, han hecho que las propuestas de mejoramiento sean limitadas. Según estudios del BID y la UNESCO, la educación contribuye a la reducción de brechas e inequidades, promueve el desarrollo de los pueblos y fortalece la democracia. Esto es cierto si garantizamos que todos los estudiantes cuenten con las condiciones adecuadas para lograr los más altos aprendizajes, pero dolorosa y absurdamente esto no sucede en Colombia hoy. La escuela sola no puede resolver los problemas relacionados con la exclusión social, es necesario un trabajo intersectorial de reflexión y orientación que redefina el tipo de ciudadano que necesita el país, el tipo de escuela que soñamos y las articulaciones necesarias para lograrlo.

 

La escuela puede hacer mucho por fortalecer la diversidad, contribuir así a democratizar las oportunidades de formación y, en consecuencia, combatir la exclusión. La escuela debe buscar ser un espacio en el que se aprende a partir de las interacciones del día a día, un lugar para ejercicio de la ciudadanía y la convivencia, ser un referente, ser transformadora, dinámica y abierta.