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Un cobarde atentado contra Imelda

Algunos ignorantes la tildan de guerrillera por sus ideas y porque comparte pensamientos de equidad, con los que me identifico, pero jamás sería capaz de empuñar un arma y eso la hace diferente a los matones de las Farc, por eso atentar contra ella es un acto de infinita cobardía, su discurso es esencial para la reconciliación y ojalá el Estado entienda su valor y la proteja como debe.

Jacobo Solano
Jacobo Solano
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08 de Mayo de 2016

El atentado que sufrió el viernes anterior en Cartagena, nuestra colega y líder política, Imelda Daza, demuestra que Colombia todavía no supera los tiempos de barbarie que llevó al exterminio de la UP, considerado una vergüenza mundial. Seguimos sumidos en el país de la intolerancia y la desesperanza, donde no se puede opinar ni pensar distinto; lo vemos en las redes y en todas partes, la gente se agrede por cualquier tontería; acudimos a las armas para hacer valer nuestro pensamiento, tanto en la extrema izquierda como de la extrema derecha. Este episodio evidencia lo que será el post conflicto en manos de un gobierno que no se preocupa por defender a sus ciudadanos y ha etiquetado la paz como una causa política y gobiernista, con la impunidad como base, para conseguir resultados mediáticos y futuros premios, descuidando un problema que dejó tantas víctimas como el paramilitarismo, alimentado por el narcotráfico y que está renaciendo para hacerse sentir con sus balas asesinas y cargadas de odio. Este atentado señala que se viene una carnicería, la mano negra que no permite que el país encuentre un nuevo camino. Es también un momento para replantear el proyecto de la guerrilla, quiere protección y garantías, pero al mismo tiempo pretende evadir la justicia y llegar a la arena política sin darle la cara a sus víctimas.

Con Imelda tengo diferencias y coincidencias ideológicas que  siempre han marcado nuestros encuentros, su obsesión por la paz la ha llevado a aceptar el proceso sin críticas, incluso a consentir la impunidad para los cabecillas de las Farc que han desangrado este país, algo que no comparto y que debe ser revisado para que no genere nuevas violencias, pero siempre ha primado el debate abierto y civilizado, es una mujer valerosa con un conocimiento amplio de lo que puede ser un país más justo, ha luchado por la reivindicación de causas sociales y desde su columna siempre ha opinado para construir una mejor sociedad, creando espacios de entendimiento, su exilio en Suecia le ha dado una óptica más amplia y civilizada de lo que no debe ser un Estado tomado por la politiquería y la corrupción que no ofrece garantías a las comunidades vulnerables, con la palabra se ha enfrentado al pensamiento más retrogrado enquistado en las élites que no permiten que se les esculque, a pesar generar desigualdad y violencia; una de esas líderes que necesita Colombia para matizar la polarización en que vivimos. Algunos ignorantes la tildan de guerrillera por sus ideas y porque comparte pensamientos de equidad, con los que me identifico, pero jamás sería capaz de empuñar un arma y eso la hace diferente a los matones de las Farc, por eso atentar contra ella es un acto de infinita cobardía, su discurso es esencial para la reconciliación y ojalá el Estado entienda su valor y la proteja como debe. A Imelda solo me resta decirle que el miedo existe pero hay que combatirlo, hay que seguir luchando y no pensar en volver al exilio, aquí te necesitamos, el compromiso debe ser de todos para protegerte y recuerda, Dios está contigo. Twitter: