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Sin licencia

Cómo deberíamos referirnos a hombres armados que siembran el terror en la población campesina, que no pertenecen a ninguna fuerza estatal y no tienen licencia de funcionamiento como empresa de seguridad privada.

Claudia Ayola
Claudia Ayola
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17 de Noviembre de 2015

Uno de los factores que ha aumentado los riesgos para los campesinos de Las Pavas, es la presencia de hombres armados que desde hace algunos años han estado al servicio de la empresa palmicultora. Se constituyeron formalmente como un departamento de vigilancia y por tanto, su funcionamiento depende de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada (Ver )

Sin embargo, desde un primer momento las familias de campesinos han denunciado múltiples hechos de violencia generados por estos hombres armados (Ver ) Al parecer, su armamento excede el permitido y más allá de custodiar altos funcionarios de la empresa de palma, se pasean por el territorio amenazando labriegos e intimidando funcionarios que llegan a la zona con el propósito de atender las necesidades de la asociación campesina.

En diciembre de 2013, durante la realización de un comité de prevención y protección que tuvo lugar en la hacienda y en presencia de representantes de distintas instituciones del nivel regional y nacional (Defensoría del Pueblo regional Magdalena Medio, Unidad de Víctimas, Personería y Alcaldía del municipio de El Peñón, Policía, Fiscalía y Gobernación de Bolívar), se conocieron las denuncias de un funcionario de la Unidad Nacional de Protección, que se encontraba en el territorio asignado como escolta  de un líder campesino.  Aseguró que uno de los hombres de seguridad de la empresa Aportes San Isidro le había amenazado advirtiéndole que tenía identificada la ubicación de su familia  

Estos mismos hombres, en junio de 2014, intimidaron a contratistas de la Gobernación que se encontraban realizando una investigación sobre memoria histórica en el territorio. Según los testimonios de los contratistas, los hombres armados los hostigaron grabándolos con el celular y luego emprendieron una persecusión a caballo.  Era evidente la presencia de armas y algunos llevaban el rostro cubierto.  En otros momentos advirtieron seguimientos por parte de un motorizado.   Era época electoral y los campesinos habían advertido nuevas amenazas.

La asociación campesina ha instaurado más de 16 denuncias ante Fiscalía, la mayoría relacionadas con quema de cultivos, amenazas, graves lesiones personales y quema de viviendas.  Estas denuncias son de conocimiento de la Defensoría, la Fuerza Pública, los entes territoriales, la Unidad Nacional de Protección y la Unidad de Víctimas.  Pese al valor de los campesinos al atreverse a denunciar, hasta el momento impera una inexplicable impunidad (Ver )

El Defensor Delegado para Asuntos Agrarios y Tierras, en sus buenos oficios, le preguntó a la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada si el Departamento de Seguridad de Aportes San Isidro tenía licencia de funcionamiento.  La respuesta de la Superintendencia fue determinante:  “Mediante la resolución Nº 20151300055067 del 18 de septiembre de 2015, le fue negada la licencia de funcionamiento al Departamento de seguridad de la sociedad Aportes San Isidro S.A.S” 

En el texto de la resolución quedan descritas una serie de irregularidades y de “reiterados incumplimientos a los principios, deberes y obligaciones que demanda la adecuada prestación de los servicios de vigilancia y seguridad”

Un par de días antes de la emisión de esta resolución, a través de Noticias Uno se conoció un video que registra a uno de estos hombres amenazando con picar los cuerpos de los campesinos y cortarles las cabezas ()

Pese a la resolución de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad, la presencia de los hombres armados se advierte en la zona, intimidando y hostigando a los campesinos.  Se han reportado, incluso, nuevas quemas de cultivos. 

Cómo deberíamos referirnos a hombres armados que siembran el terror en la población campesina, que no pertenecen a ninguna fuerza estatal y no tienen licencia de funcionamiento como empresa de seguridad privada. La reciente historia colombiana nos mostró dinámicas parecidas en los grupos paramilitares que se fortalecieron por la ausencia de las instituciones del Estado - y por su beneplácito en algunas ocasiones -.  La Superintendencia de Vigilancia se ha pronunciado, qué hará la Defensoría del Pueblo con esta respuesta.