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¿Qué se juega Riohacha este domingo?

El economista y director saliente del Centro de Pensamiento Guajira360º, César Arismendi, analiza las atípicas de la capital guajira.

César Arizmendy
César Arizmendy
Exdirector de Guajira 360º, Centro de Pensamiento para el Desarrollo.
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30 de Noviembre de 2018

Imagen: Ivonne Arroyo. El Heraldo.

 

El Distrito Turístico y Cultural de Riohacha  se encuentra ad portas de una elección atípica, proceso que se lleva a cabo por la destitución  e inhabilidad del alcalde elegido para el periodo institucional 2016-2019, por parte de la Procuraduría General de la Nación.

Desde enero de 2017, cuando la Fiscalía General de la Nación detuvo y alejó del cargo a Fabio Velásquez,  la entidad territorial  ha estado inmersa en una volatilidad administrativa que limita la capacidad de gobernanza, transfiriéndose dinámicamente a los precarios indicadores sociales que no dan más espera. Desde ese momento hasta la fecha, siete nombres en 9 rotaciones se han sumado a la lista de alcaldes interinos.

Mientras tanto, la ciudad convulsiona en lo político, administrativo y social. Los altos niveles de pobreza (46,9% en el 2017), la creciente  desigualdad social (Coeficiente de Gini de 0,524), el alto nivel de desempleo (13,9%), la informalización laboral (61,9%), los  cerca de 35 mil nuevos residentes (12% de la población) que provienen de Venezuela y la erosión fiscal que se mantiene por el alto volumen de pasivos contingentes que se están volviendo pasivos exigibles,  evidencian el retroceso administrativo y el avance de la tugurizarían urbana. 

En una entidad territorial políticamente polarizada, la elección que se convoca para el 2 de diciembre, cuyo costo es cercano a los $2.273 millones, puede servir para generar acuerdos y legitimidad, poniéndole freno a  la volatilidad y a las rotaciones administrativas periódicas que alimentan la crisis. Esto, no solamente justifica  el gasto sino también el estrés electoral que vive el  ciudadano de a pie.

Si  el escenario se analiza desde la perspectiva del periodo institucional restante, el cual es de 13 meses, permite pensar que la elección no es pertinente administrativamente, aunque políticamente es de la más alta conveniencia para los grupos y actores  en contienda. De la actual coyuntura se definen 48 meses adicionales, es decir,  la elección del burgomaestre  de los Riohacheros del periodo institucional 2020-2023, haciendo adecuado y atractivo el proceso.

Al profundizar sobre los problemas y las soluciones requeridas por la ciudad,  se  genera una reflexión  sobre las capacidades  necesarias que debe reunir quien se encargue de administrarla. Esas capacidades deben estar fundamentadas en tres aspectos claves de los procesos de escogencia en democracia: experiencia administrativa, experticia y proyecto político. En las propuestas que se debaten no aparece el proyecto político como la columna vertebral de un proceso electoral; solamente la ambición de ser y llegar a hacer.

Las aspiraciones electorales deben obedecer a un proceso de construcción de sociedad. En la actual coyuntura, los ideales son personales o corresponden a visiones de parcialidades. En esa medida, es posible que el gobierno local siga en más de lo mismo, pero sin rotación. Es decir, en su escenario tendencial.

Daniel Santos (El Inquieto Anacobero) nos  familiarizó una melodía cuyo nombre es “El Tíbiri –Tábara”, que resulta  propicio para  determinar lo que está en juego en Riohacha. Mientras  el ciudadano  ejerce  el derecho al voto, la sociedad  estará  del  tíbiri – tábara, frase del campesinado  cubano que puede significar una fiesta popular (democracia), estar en  la luna (despistada) o “estar en nada”, así las cosas, la elección  aparece  como una trampa para idiotas (Elections, piège à cons), como lo señala  el reconocido grafiti del mayo francés de 1968 y que tanto inspiró a Jean-Paul Sartre .

La elección sería pertinente,  efectiva y útil, si esta se realizara de manera anticipada como sucede en los sistemas democráticos consolidados. No solamente serviría para resolver la crisis en la selección del mandatario para terminar el periodo de gobierno, sino también para asumir la ejecución del siguiente, bajo la figura de elección anticipada, mecanismo jurídico para la conformación del poder político que no hace parte de nuestro estado social de derecho. 

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