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Las encuestas: el oráculo moderno

Ad portas de que arranque la precampaña de las regionales de 2019, empezamos a ver tanto en medios impresos como en las redes sociales sondeos de opinión, muchos carentes de cualquier rigor metodológico, que tienen por objeto posicionar a uno u otro candidato.

Afif Siman
Afif Siman
Exsecretario de Cultura de Barranquilla
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30 de Septiembre de 2018

Durante años, Layo, rey de Tebas y su esposa Yocasta, intentaron infructuosamente tener hijos. Como era la usanza griega, Layo visita al oráculo de Delphos, a quien le pide una solución. La respuesta no fue para nada de su agrado: “Si tienes un hijo–dijo el oráculo, éste te matará y se acostará con su madre”.[1]

Guardando la respuesta en secreto, cada vez que  yacía con su esposa se aseguraba de que no quedara embarazada; hasta que una vez, bajo los efectos del alcohol, pierde el cuidado, y es engendrado Edipo.

Para evitar que la profecía se cumpliera le entrega el recién nacido a un pastor a quien le encomienda matarlo, el pastor se apiada de la sonrisa del niño y lo entrega a los reyes corintios. Acogido como propio por el rey Pólibo, Edipo, ya adolescente,  sospecha que es adoptado, y decide consultar al oráculo para que le diga la verdad.

El vaticinio no es claro pero sí desolador: “Matarás a tu padre y te acostarás con tu madre”, horrorizado decide huir para evitar este desenlace. En el estrecho camino de salida tropieza con el coche de Layo, quien estaba en camino a consultar al oráculo y se niega a cederle el paso, azotando a uno de sus caballos.   Edipo, ofendido por el azote,  le da muerte a su verdadero padre y al cochero.

Así como el oráculo, que al lanzar su premonición influyó en las acciones de Layo y Edipo,  quienes terminaron por hacer realidad lo que éste predijo, ¿pueden las encuestas electorales influenciar a los votantes de un modo tal que podrían terminar cumpliéndose?  

¿Influyen las encuestas sobre el comportamiento electoral de los ciudadanos?

Esta pregunta lleva apareciendo desde que George Gallup predijera el triunfo de Franklin D. Roosevelt   a las presidenciales estadounidenses en 1936 y ha sido materia de diversos estudios. Estos coinciden en señalar que las encuestas sí influyen en las elecciones aunque son cuidadosos en subrayar la dificultad, o incluso la imposibilidad de determinar con exactitud cómo se da esta influencia y cuales son sus consecuencias.  

Para Pierre Huet, expresidente de la Comisión de Encuestas francesa,  “si no es dudoso que la publicación de sondeos electorales tenga incidencia sobre el comportamiento de los electores, nadie sabe exactamente como se ejerce la misma”[2]

Esta percepción que se tiene de la influencia de estos instrumentos sobre las elecciones ha motivado en muchos países, entre ellos Colombia, una regulación sobre su realización en tiempo electoral.  

El artículo 28 de la Ley 996 de 2005, “prohíbe la realización o publicación de encuestas o sondeos la semana anterior a las elecciones a la Presidencia de la República en los medios de comunicación nacional”, y encarga al Consejo Nacional Electoral la “vigilancia sobre las entidades o personas que realicen esta actividad cuando se trate de encuestas políticas, electorales o sondeos de opinión”.  

Sin embargo, más allá de la vigilancia y el control, se necesita conocer más a profundidad el efecto que sobre los individuos tienen las encuestas y sondeos. Esta dilucidación es importante para determinar la efectividad de la regulación y evitar posibles manipulaciones, al estipular el alcance de los efectos, no solo de las encuestas formales sino también para lo sondeos de opinión.   

Cuando estamos ad portas de las elecciones locales de 2019 empezamos a ver tanto en medios impresos como en las redes sociales sondeos de opinión, muchos carentes de cualquier rigor metodológico que tienen por objeto posicionar a uno u otro candidato o sondear cuál candidato le “funcionaría” a un partido.   

Estos instrumentos, que si bien en principio invitan a la participación y a recuperar el interés de los cibernautas en la política son fácilmente manipulables al ser utilizados por candidatos, partidos e incluso medios para promover a sus comodines. 

Aunque sería prematuro hablar de un Efecto Oráculo aplicado al papel de las encuestas y sondeos en tiempo electoral, bien vale la pena que desde la academia se siga profundizando en este tema y, sobretodo, que elevemos nuestro criterio a la hora de votar, para no terminar haciéndolo cegados, como Edipo.

 

 

 

 

[1] Vernant, Jean-Pierre. Érase una vez… El universo, los dioses, los hombres. P 163. 2ª ed. 7ª reimp. – Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2012.

[2] Como se cita en: Galvez Muños, Luis A. Las encuestas electorales y el debate sobre su influencia en las elecciones. Revista Mexicana de Opinión Pública, octubre 2011 – p.39

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