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"El periodismo no está en decadencia": Jesús Muñoz

Esta es una entrevista al periodista español Jesús Muñoz sobre el oficio de informar. 

Óscar Durán
Óscar Durán
Periodista - Docente
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01 de Febrero de 2018

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Jesús Muñoz es licenciado en Historia del Arte de la Universidad de Valladolid de España. Fue corresponsal de guerra en la antigua Yugoslavia, Ruanda y Angola. Ha trabajado para Antena 3, Radio Nacional de España, National Geographic, UNICEF, Canal Capital y publicaciones Semana. Es docente, conferencista y gran conversador en temas periodísticos.

Tras más de dos décadas de vivir y trabajar en Colombia, siente que tiene varias cosas por decir sobre su oficio. Tres premios de periodismo lo enorgullecen tanto como sus tres hijos (CPB - Círculo de Periodistas de Bogotá, Simón Bolívar e India Catalina).

Una de sus frases más célebre se la escuché una noche de tapas en el restaurante La Monumental de las Ventas, en el centro de Bogotá: “Ser periodista es una forma digna de ser pobre”, me dijo. Aunque reconoce que este tipo de afirmaciones son más “chascarrillos” de tertulia que una realidad en sí misma, es verdad que en estos momentos el periodismo no pasa por uno de sus mejores momentos. “Esta profesión la llevamos en la sangre. Es como una forma de vida, una vocación que solo termina cuando expiramos el último suspiro”, concluye.

Después de tantos años ejerciendo el periodismo. Después de estar y cubrir tantas historias en diferentes países y culturas, ¿qué tiene de especial este oficio?

De alguna manera, el hecho de informar nos rodea de una especie de blindaje que nos permite ser testigos directos y privilegiados de una serie de acontecimientos que marcan el rumbo de la historia moderna, es decir, este oficio nos da la posibilidad de ocupar asientos de primera fila de la Comedia Humana, por hacer referencia al título de una de las grandes obras literarias de todos los tiempos, cuyo autor, el francés Honré de Balzac, es considerado por muchos críticos como un gran escritor y periodista.

¿Existe un único periodismo? Me refiero, lo que llamamos aquí en Colombia como periodismo, ¿es lo mismo en Europa, Asia o África?

El ejercicio profesional de informar o comunicar es toda una ciencia, y como tal, obedece a una serie de reglas y normas universales. No existe un periodismo según el continente o la nación donde se practique. Todos los colegas, sean de donde sean, cumplen con la función de transmitir una serie de noticias de una forma puntual y veraz.

Por eso, dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se incluye un artículo donde se ampara la libertad de prensa y el derecho a la información, esto significa, de alguna forma, que todos los Estados del mundo deben asumir la obligación de defender y proteger dicho mandato.

¿Qué no hace bien el periodismo colombiano?

La guerra se acabó. Los acuerdos de paz están ahí. No son del gusto de todos, aunque estamos ante un acontecimiento histórico irreversible. Este hecho implica que el periodismo debe dar un giro extraordinario.

Las agendas informativas deben dirigir sus intenciones hacia un periodismo de postconflicto, donde los problemas que afectan a la cotidianidad y convivencia de los ciudadanos tomen una gran relevancia, como, por ejemplo, el maltrato contra los niños o la violencia contra las mujeres. Sin embargo, pareciera que el periodismo colombiano cambió tan solo el nombre de los protagonistas de la violencia.

El sistema de negocios de los medios en Colombia está colapsando. Hay estudios y tendencias que marcan una necesidad de buscar “nuevas formas” de ser rentables. ¿Qué deben hacer los dueños de los medios por estos días? y ¿cómo hacer para que esas nuevas “tendencias” no vayan en contravía del deber periodístico?

Lamentablemente rating y calidad informativa no siempre van de la mano. Creo que los viejos medios de información están llamados a desaparecer. Hoy en día un canal de televisión, por ejemplo, no es rentable, y muchos medios han tenido que salir a ofrecerse por cantidades casi irrisorias y son adquiridos por industrias o empresarios que no tiene nada que ver con el mundo de la comunicación y el periodismo.

Según Noam Chomski, la mayoría de los medios de comunicación son adquiridos por multimillonarios que consideran la adquisición como un mero capricho que les permite presumir ante sus amigos en los cocteles sociales.

Los periodistas debemos enfilar baterías hacia las nuevas plataformas, como Internet, y desde ellas, construir artefactos de información que sean gerenciados por profesionales de la comunicación y no por propietarios de envasadoras de gaseosas o grupos financieros.

¿Vale la pena crear o inventar un medio de comunicación por estos días?

Hoy más que nunca se necesita crear o inventar nuevos medios de comunicación. La xenofobia, los nacionalismos o el odio a la diferencia son propuestas plausibles en campañas electorales que ensalzan la intolerancia como un ideario para construir gobiernos, diseñar nuevas arquitecturas jurídicas.

Ante este desalentador panorama para las libertades civiles y democráticas se deben abrir constantes espacios en las diferentes plataformas para la información, la divulgación de la noticia y el debate abierto. Sin embargo, hay que tener cuidado con el exceso de información, muchas veces se utiliza el bombardeo noticioso para esconder verdades y realidades incómodas para el poder. Umberto Eco hablaba de un nuevo método de censura que consiste en “ocultar mostrando”.

Hay quienes creen que el periodismo es una profesión o un oficio en decadencia, ¿se puede reinventar? o ¿hay escape a tanta falta de credibilidad y confianza que tiene la audiencia hacia quienes ejercemos el digno arte de informar o contar historias?

El periodismo no está en decadencia. Si observamos las nuevas plataformas de la comunicación, como Internet, podemos constatar que todo lo referido a información noticiosa es lo que más se mueve en las redes. Aunque sí es evidente que hay una notoria pérdida de credibilidad hacia los periodistas.

Hay un hecho claro, las grandes empresas de la comunicación no han tenido ningún pudor en hacer visible que su principal objetivo es hacer notables fortunas a consta del noble oficio del periodismo. Las audiencias, poco a poco, se fueron alejando al tener constancia que no existía esa interlocución entre ellos y el medio que emitía la información. El amarillismo se ha convertido en el principal eje editorial.

El público con sus problemas cotidianos no importa, como diría Gabriel García Márquez: “Un pobre solo es noticia si nace con dos culos”. Por esta razón, tengo una gran esperanza en los medios que circulan por las redes de Internet. Periódico y revistas virtuales, de bajo costo de producción, difíciles de manipular y de una gran calidad periodística, creo que ahí está nuestro futuro.

Parece que los periodistas, de un tiempo para acá, decidieron hacer públicos sus intereses políticos. Da la sensación que no disfrazan lo que piensan o lo que quieren de un mandatario o de un gobernante, ¿eso le hace bien al periodismo?

Los periodistas navegamos en buques con bandera negra, somos lobos esteparios, no negociamos con nuestra conciencia. Últimamente se ha abierto un debate en torno al comunicador versus periodista.

En mi opinión, cuando el profesional de la información noticiosa abraza banderas ideológicas, políticas o religiosas ha adoptado una clara posición ante el público, lo cual le convierte en comunicador institucional, opinador o columnista.

Los profesionales que ejercemos el periodismo debemos dejar de lado nuestras posiciones personales con el fin de no perder la objetividad frente a la noticia. El único tratado ideológico que debemos asumir es la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

¿Se puede ser activista y periodista al mismo tiempo?

Todo en la vida es puro activismo. Nuestra forma de vestir, pensar o hablar es activismo. Incluso, cuando asumimos la profesión de periodistas, tomamos una posición clara de acción ante la sociedad.

Sin embargo, cuando el activismo obedece a unas consignas determinadas, ya sean políticas o religiosas, es muy posible que empecemos a perder la objetividad respecto a la historia o noticia que queremos relatar. Parafraseando al poeta Antonio Machado, pienso que los periodistas debemos viajar ligeros de equipaje para ese largo viaje que es el periodismo.

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