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El festín de los cocodrilos

En la comarca política el jefe de la banda es un cocodrilo-dinosaurio, no por lo grande sino por el tamaño de su frenética voracidad y su locura por el poder. 

Luis Oñate Gámez
Luis Oñate Gámez
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14 de Junio de 2018

En las aguas putrefactas del pantano parece que todo vuelve a la normalidad. Los cocodrilos, que pelándose las carroñas y mortecinas se habían revolcado y dividido, han vuelto a reconciliar. El macho alfa, ese que estuvo a punto de ser ahogado en el lodazal, recuperó el poderío y nuevamente lidera a una hambrienta manada que se alista para nuevos ataques.

La anterior narración está basada en una de las tantas escenas que se desarrollan en la vida salvaje del delta de Okavango en África, en donde inofensivos animales sobreviven en medio de atroces y despiadados depredadores. Pero también podría servir para relatar parte de los sucesos políticos que estamos viviendo hoy en Colombia.

En la comarca política el jefe de la banda es un cocodrilo-dinosaurio, no por lo grande sino por el tamaño de su frenética voracidad y su locura por el poder. La gran diferencia es que los   del pantano están en su mundo natural y la vida salvaje así. Mientras que en nuestro mundo el salvajismo y la corrupción pueden venir en los genes, sostienen entendidos, o los adquieren y los van aprendiendo a medida que se codean con otros de su misma especie, afirman otros.

El cocodrilo-dinosaurio reinó durante 8 años, durante los cuales, con el apoyo de los demás de su especie que hoy lo vuelven a rodear, devoró presupuestos de salud, educación y vías; se bañó en corruptela para que sus allegados le hicieran puentes rotos con Odebrecht, Hidroituango, zonas francas, cupos indicativos, Reficar, Cartel de la Toga y falsos positivos; y chuzó y persiguió a quienes se atrevieron a criticar su reinado. Para ocupar ese trono hizo pactos con otros desalmados cocodrilos, los que destruyeron miles de vidas para abrirle el camino.

Después de varios intentos fallidos, es factible que ese cocodrilo-dinosaurio vuelva a reinar, esta vez en cuerpo ajeno. Y quizás nos puede esperar un reinado más catastrófico que el anterior, pues en esta oportunidad amenaza con ser el capo y señor de las tres principales ramas del poder público; ejecutivo, legislativo y judicial. Una concentración excesiva de poder, sin   contrapeso ni control, ahí sí que vamos a estar peor que esa Venezuela con la que tanto nos mete miedo.

Será la primera vez que todas las ñoñas políticas del país estarán de un mismo lado; sintieron pasos de animal grande y se unieron en el pantano junto a las demás yerbas, porque las fuerzas alternativas ya demostraron que juntas suman más y Gustavo Petro las está aglutinando. Acostumbrada a extorsionar, a través de contratos, nombramientos y demás mermeladas, a la corruptela la ató el miedo a que se le acabe el festín, le tumben los privilegios y muchos terminen en la cárcel.

También será la primera vez que los colombianos tengamos la oportunidad de secarles el pantano a esos cocodrilos políticos, solo se necesita una X. Sigo sosteniendo que el voto es la forma más civilizada de protestar y la abstención facilita la acción criminal. Lastimosamente, en esta oportunidad el voto en blanco es como un hondazo a la luna, no sirve para nada pero si beneficia al que va ganando.

Gustavo Petro no es un dechado de virtudes y puede tener acciones que generen indecisión en algunas personas, pero ha sido un abanderado de la paz y ha luchado contra la corrupción y el paramilitarismo. Además en su programa de gobierno hay muchos temas que nos podrán ofrecer una vida más digna. Su triunfo dependerá del respaldo de esas fuerzas alternativas que ya participaron en la primera vuelta y de que logre disminuir unos puntos más a ese gigante dormido que se llama abstención, en la primera vuelta disminuyó algo más del 10 por ciento y generó un remezón. Mientras haya vida quedan esperanzas. 

 

 

Comentarios (1)

Andres Felipe Garcia Rovira

14 de Junio

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Hay que ser uno muy bruto en biologia para mezclar un dinosaurio y un cocodril...+ ver más

Hay que ser uno muy bruto en biologia para mezclar un dinosaurio y un cocodrilo, ya veo porque le toco de periodista, los dinosaurios estan emparentados con las aves, revise las caderas, los cocodrilos convivieron con los dinosaurios son reptiles que surgieron hace 16 millones de años, antes si habia reptiles que convivieron con los dinosaurios que estan en el arbol genealogico, pero ademas de tener 250 millones de años la especie, es claro que induce al error y propaga la ignorancia, que triste leer un texto así, de verdad hace desear una reforma educativa para no ver este tipo de temas tratados asi.