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El despacho judicial que funciona como "red social"

Un juzgado del Magdalena fue reconocido con el Premio Excelencia en la Justicia, por consolidarse como pionero en promover el acceso al sistema judicial y su eficacia, mediante herramientas digitales. La magistrada del despacho nos contó más sobre su labor.

Eduardo Andrés Melo Molina
Eduardo Andrés Melo Molina
Estudiante de Derecho
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23 de Diciembre de 2018

El 30 de noviembre, uno de los despachos del Tribunal Administrativo del Magdalena recibió, de manos del Presidente Iván Duque y en presencia de toda la cúpula de la Justicia, el Premio Excelencia en la Justicia, otorgado por la corporación que lleva el mismo nombre.

El equipo del Despacho No. 1, conformado por un hombre y cinco mujeres en cabeza de la magistrada María Victoria Quiñones, fue reconocido por su esfuerzo de más de una década buscando hacer más eficaz y transparente su labor.

Su proyecto de ‘Red Social Judicial’ fue elegido ganador entre decenas de iniciativas postuladas. Audiencias virtuales, códigos interactivos, difusión de jurisprudencia por Whatsapp y tutelas en línea, son algunas de las herramientas con las que, con fundamento en la ley, este juzgado se ha vuelto pionero.

Todo este proyecto está a disposición de los usuarios del sistema judicial de forma gratuita. No tienen recursos extras para estas funciones extraordinarias; es una cuestión de vocación. Sus esfuerzos han sido objeto de reconocimiento en el pasado, lo que los hizo merecedores, hace años, del segundo lugar en su carrera por esta distinción que goza de gran reconocimiento entre la comunidad jurídica.

Su iniciativa rompe paradigmas tradicionales de la administración de justicia, ha mejorado el desarrollo de los procesos que llevan y ha instruido a centenares de abogados en la concepción de un sistema que se adapta a nuevos tiempos y nuevas realidades y herramientas.

Hablamos con la magistrada Quiñones, quien nos contó más, acerca de esta red de herramientas que beneficia a sus usuarios y se consolida como ejemplo para los juzgados, a nivel nacional.


La Silla Vacía: Quisiera empezar por preguntarle, ¿cuáles cree que son los principales problemas en materia de acceso y eficacia de la justicia? Especialmente, aplicándolo al contexto regional.

María Victoria Quiñones: Existen muchas limitaciones, pero la principal, actualmente, es la carencia de uso adecuado de los medios tecnológicos que permitan que, en un contexto en el que hay gran distancia entre municipios, se logren establecer mecanismos que le garanticen a los usuarios su derecho de acceder a la Justicia, a seguir sus procesos, a conocer la Ley y el accionar de sus abogados.

Uno de los propósitos fundamentales que debe tener la Justicia es llegarle al ciudadano de a pie, y eso no se puede lograr dejando de lado los mecanismos tecnológicos. La Justicia debe adaptarse y aprovechar las nuevas herramientas para promover y facilitar el acceso de los usuarios a un sistema que utilice todos los medios a su disposición para cumplir con sus funciones.

LSV: ¿Cuándo surge en su despacho la iniciativa de mirar hacia las herramientas digitales? 

M.V.Q.: Yo soy bogotana, era litigante y hace once años me gané el concurso de la Rama y me vine para Santa Marta. Cuando litigaba, todos los trámites de los juzgados me cuestionaban mucho. Una vez llegué al despacho, como política de entrada tuve el propósito de crear mecanismos que facilitaran al ciudadano el acceso a la Justicia.

Empezamos digitalizando los expedientes e implementando las notificaciones electrónicas. Acá los procesos se demoraban años por los problemas que había para notificar, sobre todo cuando había que hacerlo con personas en municipios muy alejados y de difícil acceso; es un problema no solo del Magdalena, sino de todo el país.

Al principio encontramos mucha resistencia en los abogados. Romper el paradigma jurídico de la escrituralidad y entrar en la oralidad y los medios digitales, no ha sido fácil, fue algo terrible.

Sin embargo, desde entonces promovimos una pedagogía muy fuerte entre los abogados litigantes y logramos convenios con las entidades, para que estos mecanismos se fueran implementando; una vez entró en vigencia la nueva legislación de procedimiento administrativo que establece muchas de esas prácticas, ya habíamos capacitado a centenares de ellos en el uso de las nuevas tecnologías.

Estoy convencida de que los buenos cambios se hacen cuando se logra involucrar a las personas a las que se va a impactar, cuando se logra hacerle entender el porqué del cambio y los beneficios.

LSV: ¿Cómo es el día a día en esta labor? ¿Quién está detrás de este proyecto?

M.V.Q.: Es una labor muy difícil, el trabajo en equipo es fundamental. Alcanzar estos éxitos sin todas las personas de mi equipo sería imposible. Cada una de las tareas requiere un esfuerzo adicional al habitual, un sacrificio de cada uno de los cinco empleados que me acompaña en el despacho.

Son muchas las tareas que tenemos a diario para cumplir la labor que nos hemos propuesto: tenemos un Whatsapp desde el que enviamos, diariamente a casi 6.000 abogados de todo el país, jurisprudencia reciente del Consejo de Estado, con notas de relatoría; asimismo, tenemos el 100 por ciento de los expedientes del despacho, digitalizados y actualizados a diario; tenemos, también, un ‘Código Interactivo’ en el que diariamente adjuntamos las modificaciones jurisprudenciales que se le hacen a las normas y que puede ser consultado en nuestra página; entre otras varias.

LSV: ¿Qué otras herramientas pueden encontrar los usuarios?

M.V.Q.: Podemos destacar, además, la implementación de las audiencias virtuales, en las que las partes pueden invervenir mediante herramientas de comunicación digital, cuando se les es imposible asistir presencialmente; también hemos desarrollado un sistema de memoriales en línea que le permite a los usuarios enviar, de manera organizada y en coordinación con el despacho, información a sus procesos. De igual modo, tenemos un formato de seguimiento en línea a las tutelas.

Además de todo esto, transmitimos las audiencias por streaming, buscando que su carácter público pueda ser aprovechado por quienes tienen algún interés en ellas y no pueden asistir por alguna razón.

Todas nuestras herramientas están orientadas a mantener informados y actualizados a usuarios y abogados. Así mismo, por medio de herramientas como el calendario judicial y la digitalización de toda nuestra correspondencia, queremos que la gente sepa qué está haciendo el juzgado y cómo avanza en sus labores, cómo avanzan los procesos; es un ejercicio de transparencia y veeduría ciudadana.

Todo esto, sumado a la estrategia de redes sociales que hemos desarrollado, en la que, entre otras cosas, subimos contenido informativo de temas jurídicos.

LSV: ¿Qué resultados ha logrado percibir de esta ardua labor?; ¿qué impacto cree que están logrando?

M.V.Q.: Puedo decir que el resultado más importante se refleja en la duración de los procesos; en el Despacho, la regla general es que un proceso de primera instancia dura menos de un año, y de segunda instancia, menos de seis meses.

Todo el tiempo estamos buscando que el proceso no se dilate, tratando de tener una comunicación efectiva con los abogados. Estamos tratando de eliminar, utilizando las herramientas tecnológicas, los obstáculos que no permiten que los procesos avancen.

Estamos creando una cultura de eficacia y transparencia, que esperamos que se pueda replicar a nivel nacional. Queremos ser una vitrina para los usuarios del sistema judicial.

LSV: ¿Por qué estas iniciativas no surgen de manera generalizada en los despachos judiciales?

M.V.Q.: Hay mucha desconfianza en los nuevos medios tecnológicos, es difícil romper con los paradigmas tradicionales y generacionales. Hay una resistencia dura a dejar el papel y los medios tradicionales. Además, falta mucha pedagogía, no se concibe que los medios tecnológicos, que se usan para todo actualmente, puedan servir para acceder a la Justicia.

Si bien es cierto, que a los jueces nos deben dotar mejor para ejercer mejor nuestras labores, este tipo de iniciativas también requieren una iniciativa propia fuerte. Afortunadamente, hoy en día, en el Consejo Superior de la Judicatura y en el Consejo de Estado, por ejemplo, estas iniciativas tienen cabida y pueden encontrar voluntad para replicar prácticas como las de nosotros.

LSV: ¿Qué otros proyectos tienen en mente ahora, a futuro?

M.V.Q.: Ahora, tenemos varios proyectos. El otro año es muy difícil porque es electoral; nos vemos acosados de demandas que hay que resolver. Para eso, queremos crear una plataforma de transparencia electoral muy completa, en la que ya estamos trabajando, en coordinación con el Consejo de Estado.

Además, también estamos trabajando con elementos de software e inteligencia artificial, en el diseño de herramientas que empiecen a impactar en otros elementos del proceso, como el control de los términos.

LSV: Por último, ¿qué significa para usted y su equipo recibir este premio?

M.V.Q.: Nos alegra mucho porque es un gran reconocimiento, por parte de la Corporación; pero nos entristece que no haya habido reconocimiento alguno, directamente desde la Rama Judicial. Nos hace sentir muy orgullosos y satisfechos esta distinción.

Es un honor que hayamos sido elegidos entre tantas instituciones públicas y privadas, aunque sin ningún otro competidor de la Rama, a la que consideramos que representamos bien. Nos motiva mucho a seguir adelante y a buscar que podamos replicar estas prácticas en la jurisdicción contenciosa-administrativa, que está muy presta al cambio.

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