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Vandalismo de los hinchas: el reto de las Barras

En el cumpleaños de Millonarios, algunos aficionados vandalizaron el centro de Bogotá. Más allá de cerrar la tribuna, ¿Cómo entender el barrismo y dar soluciones reales para acabar con el mal comportamiento de los hinchas? 

Monseñor Alirio López
Monseñor Alirio López
Parroquia San Ambrosio
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22 de Junio de 2018

En la celebración del cumpleaños número 72 de Millonarios, algunos de sus hinchas grafitearon espacio público, rompieron vidrios, vandalizaron buses de Transmilenio y dañaron parques en el centro de la ciudad. Un policía quedó herido por un ataque con cuchillo y otras cuatro personas recibieron golpes, según se supo en noticias.

Es muy importante que no se promueva una generalización que termine estigmatizando a cualquier aficionado que utilice la camiseta de Millonarios. Los comportamientos inadecuados, dentro y fuera del estadio, son ocasionados por integrantes de las barras Comandos Azules y Blue Rain. Las barras tradicionales históricamente dan muestra de un comportamiento ejemplar.

 

¿Qué está pasando?

Es la pregunta del millón: falta de autoridad, nuevas dinámicas en la estructura interna de las barras, cambios generacionales, desarrollo de unas políticas equivocadas, crisis de liderazgo la histórica división interna de las barras populares de Millonarios. Miles de hipótesis podríamos plantear.

Desde Goles en Paz fuimos testigos de un problema que no podíamos creer que llegaría: la División interna de las barras de Millonarios.

Desde el 2005, estas barras tienen periodos de calma y momentos intensos de disputas internas. Lo más preocupante es que los comportamientos en las celebraciones de cumpleaños del Club Embajador, evidencian una crisis estructural de un grupo que está fuera de control de los mismos líderes, quienes como consecuencia de su trasegar en la barra han perdido credibilidad. Lo anterior hace que la información no llegue a las bases de la barra.

Si sumamos esto a la decisión de Millonarios de sacar a los Comandos Azules de la tribuna norte y juntarlos a todos en la tribuna sur, de cierta forma la celebración de este año tenía de por medio la tensión que se ha generado entre dos barras de un mismo club que tienen diferencias.

Muy pocos han puesto la discusión en el punto que requiere: el estadio no es de las barras. Sin embargo, las barras construyen identidad sobre el espacio, tema que ha sido subvalorado a partir de una generalización, consecuencia de la incapacidad institucional de individualizar cuando ocurrieron malos comportamientos.

Los problemas de la última celebración corroboran lo mencionado: no hay individualización, seguimos con un marco normativo que no es usado de forma adecuada.

 

¿Qué hacer?

Las entidades competentes deben revisar los antecedentes a la hora de autorizar una concentración o marcha. Lo de las barras de Millonarios viene siendo sistemático y cada vez hay mayores problemas. Sobre esta situación hay que revisar las acciones que se deberán hacer en el futuro.

Por otro lado, hay que disponer de todos los medios posibles para dar cumplimiento a la aplicación de las normas como el Código de Policía y la Ley 1445 de 2011, que regula temas del fútbol profesional. Individualizar no es un verso, es una obligación. La generalización es una forma de demostrar incapacidad.

En lugar de solicitarle a la Dimayor que cierre una tribuna, hay que comprometer a Millonarios con los Programas que lidera la Alcaldía para que las decisiones que adopten sobre una tribuna no generen mayores problemas en los barrios.

 

¿Qué hacen los Clubes en el país para apoyar los programas de las alcaldías?

El anterior presidente de la Dimayor, Jorge Perdomo propuso sancionar a los clubes que tuvieran relaciones con las barras. Propuesta que desconoce el marco normativo existente en Colombia, específicamente el Plan Decenal de Fútbol que tiene en unas de sus líneas de trabajo lo relacionado al Barrismo Social.

Solicitar cerrar una tribuna es equivocado, quienes la recurren optan por ir a otro sector del estadio -generalmente Oriental-, mientras finaliza la sanción. Desplazar una realidad que requiere un manejo diferente a partir de la individualización no transforma conductas, corre el riesgo de generar mayor rechazo a la institucionalidad.

Surge una pregunta: ¿qué buscan cerrando la tribuna? La respuesta que dé la Alcaldía permite determinar el efecto real. De primera impresión es equivocada. Hay que buscar el compromiso de los clubes con los programas de convivencia.

 

Es urgente que los clubes reconozcan a sus barras, esto está explícito en el Estatuto del Aficionado (Decreto 1007 de 2012). Es el primer paso para que se exija organización a las barras y superemos la informalidad.

Hoy son grupos que ocupan un espacio pero como organización legal no existen. Promover la organización es un paso importante que trae beneficios para los clubes y barras.

Cuando los parches que integran una barra vean que el tema de organización es serio, vamos a evitar el surgimiento de tanto grupo suelto que no tiene control de nadie y son los que terminan causando problemas. Ya pasaron 20 años del proceso y es hora de fortalecer la organización.

La Ley 1270 es ambigua en este aspecto, por eso los clubes deben dar la pauta.

Es urgente hacer un trabajo de la mano con la academia, esto no puede ser solo opiniones; ¿dónde están los estudios científicos que soporten las acciones de la Alcaldía?

No son los mismos jóvenes de hace casi 20 años; hay nuevas lógicas de asociación, los menores, los cambios de líderes, etc.

En Goles en Paz sistematizamos en una  publicación los 10 años de trabajo, documento histórico con análisis científico. ¿Qué quedó en términos documentales  de la Alcaldía de Petro? ¿Qué está haciendo al respecto la administración Peñalosa?

El enfoque de participación que le ha dado la Alcaldía de Peñalosa al tema Barras desde el IDPAC, es acertado porque permite fortalecer el trabajo local.

No hay que desfallecer, Goles en Paz tuvo aciertos y momentos de crisis, siempre creímos en los demás y desde el cumplimiento de Protocolos acordamos reglas de juego claras para todos.

Existe una Política Nacional denominada Plan Decenal de Seguridad, Comodidad y Convivencia en el Fútbol, hay una ruta que deben seguir todas las ciudades. Es importante revisar y hacer veeduría a los recursos que están invirtiendo.

Debemos estudiar soluciones integrales para hacer del fútbol una fiesta y un puente de comunicación y de escucha ante un país tan polarizado, necesitamos el fútbol como espacio de reconciliación. Basta ya de barras bravas, apostémosle a unas BARRAS FUTBOLERAS, BARRISMO SOCIAL, BARRAS POPULARES.