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Son Callejero: la orquesta de salsa conformada por ex habitantes de calle

Grandes músicos de la salsa, que conformaron orquestas como el Grupo Niche, The Latin Brothers, El Nene y sus raviesos, Guayacán, y que una vez habitaron en calle, hoy tocan en su propia banda.

Andrea Bocanegra
Andrea Bocanegra
Asesora concejo de Bogotá
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17 de Octubre de 2018

Quizás esta sea una de las pocas oportunidades en la historia de esta ciudad de ver como grandes músicos colombianos de la buena salsa, una vez perdidos entre las calles del Cartucho y el Bronx por el consumo de drogas, lograron encontrarse y hacer de nuevo música maravillosa para prevenir el consumo de drogas especialmente entre los sectores más vulnerables de la ciudad.

La primera vez que supe de Edgar Espinoza fue por un que se hizo viral en 2013 en el cual toca al piano, a través de una reja, la canción “mujer divina” ante la mirada atónita de los estudiantes de música de la escuela de artes de la universidad distrital ubicada en la 13 con caracas. Luego de seguirle el rastro por redes sociales descubrí que en los años 80 fue saxofonista del grupo Niche, fundado por Jairo Varela, y luego vocalista de la orquesta los Niches con la que tocó varios años, viajó por el mundo y piso grandes escenarios. Sin embargo, por cosas del destino terminó viviendo muchos años en las calles de Bogotá.

Su padre fue en su tiempo un reconocido saxofonista y fue de él de quien aprendió el oficio, el arte de tocar. Probó las drogas aún siendo muy chico, tenía apenas once años cuando un amigo le dío a probar marihuana. Tocando con los Niche experimentó los excesos. Antes de tocar dejaba armados en su mesa de noche varios cigarrillos de basuco que lo esperaban al llegar a casa. Con el tiempo dejaron de llamarlo y termino viviendo varios años entre los puentes de Cali y Bogotá. En la época en la que el video se hizo viral soñó alguna vez con recuperarse y ser profesor de la escuela de artes del distrito.

Edgar Espinoza aparece en el medio de la foto, de blanco.

Gracias a la ayuda de varios amigos músicos de antaño logró salir de las calles, empezó a tocar de nuevo, a dar clases, siendo hoy parte de la orquesta Son Callejero compuesta por grandes músicos colombianos que brillaron alguna vez en el mundo de la Salsa. La orquesta se creó en 2008 gracias a Dairo Cabrera, un músico, melómano, nacido en los Montes de María, que un día siendo funcionario de la secretaría social del distrito reconoció entre los habitantes de calle que atendía a Alberto Puello, el Halcón, cartagenero que en los años 80 había sido reconocido compositor y vocalista de la orquesta el nene y sus traviesos. Encontrar a Alberto fue su puerta de entrada para saber que muchos músicos se encontraban en la misma situación, sin un centavo y sobreviviendo en las oscuras calles de Bogotá.

 Alberto Puello, "El Halcón" aparece en la primera fotografía a la izquierda. En la segunda foto también a la izquerda con camiseta azul.

En 2010 llegaría Antonio Ortiz, luego de que Dairo lo ubicara en un hogar de paso de integración social. Toño, como le dicen sus amigos, nació en Quibdó. Aprendió a tocar timbales a los cuatro años viendo a su hermano, su primer toque con orquesta fue a los once años de edad, viajó mucho. Probó las mieles del éxito y vivió varios años en Alemania de donde se regresó hace 20 años por la muerte de su mamá. No le gusta mucho hablar su experiencia con el consumo pero dice que si no fuera por las drogas sería una de los mejores percusionistas del mundo; "perdí ocho años perdido en la calle", dice.  

Las calles son mias es el nombre que lleva el pimer disco de la orquesta.

Roberto Echeverría es quien compone y hace los arreglos de muhas de las canciones de toca Son Callejero: "las calles son mías", "el son de la prevención", "veneno infernal", todas con un mensaje de prevención frente al consumo y la  dura vida en las calles. Toca el bajo, la guitarra y es una de las voces principales del grupo. Luego de haber tocado en grandes orquestas, con músicos de la Fania y ser arreglista de Joe Arroyo, lo perdió todo y terminó en la calle;  “yo agarré las drogas desde muy temprana edad y fui a dar a la calle. Fui a estar en muy malas condiciones como habitante de calle, estoy en un proceso hoy en día de recuperación”.  Continúa diciendo; “la pipa tiene un poder inimaginable. Yo siendo una persona que controlaba supuestamente eso perdí el control totalmente, perdí mi hogar, perdí todos mis instrumentos, perdí todo, todo, hasta una casa perdí y terminé en la calle”. 

Han pasado casi 10 años desde que la orquesta se conformó, sin embargo, las cosas para son callejero no han sido fáciles. No tienen instrumentos propios ni un lugar donde ensayar. Cada que sale un toque Dairo se rebusca el alquiler de los instrumentos y consigue los trajes que usarán los músicos sobre el escenario. Ese escenario que transforman y los transforma cada vez que tocan en él. Escucharlos es un deleite, suenan como lo que son músicos de talla internacional que hoy buscan reinventar sus vidas. 

Alguna vez en una entrevista que les realizó un extranjero este se sorprendió al saber que son callejero no es una agrupación reconocida en nuestro país, aunque valga aclarar que si lo son entre quienes habitan la calle. Y como bien dice el dicho "nadie es profeta en su tierra", son precisamente unos  franceses quienes los están apoyando con un crowd funding  para que son callejero pueda tener un lugar de ensayo, instrumentos propios y así puedan seguir llevando su mensaje de prevención a más colegios en todo el país.  "Cuando nos entrevistaron creían que éramos famosos, pero muchos de nuestros músicos siguen pagando paga diario", concluye Dairo el director de la orquesta.

El número de personas que no tienen un lugar estable donde pasar la noche en Bogotá se ha duplicado en los últimos 20 años. En el Censo realizado en  1997 se identificaron 4.515  personas en esta situación, en donde solo el 7,7% viven en la calle por gusto personal. En el censo del año pasado la cifra de personas sobrevivientes en calle llegó a ser de 9.538. Muy pocas logran superar esta situación, en su mayoría por la falta de oportunidades laborales y de intervenciones estatales que les apoyen en la superación de la adicción, 75% tiene problemas con el basuco, una sustancia muy adictiva y altamente tóxica.  Son Callejero es un lindo ejemplo que muestra que a través de la música y el arte se pueden superar muchas adicciones, pero sobre todo se pueden prevenir, especialmente entre los jóvenes muchos asediados por el consumo de drogas.

Para contactar a son callejero:  Dairo Cabrera: 3103203791

 

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