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Seguridad “afortunadamente hay trabajo”

Como decían nuestros padres “no hay de qué quejarse, afortunadamente hay trabajo”.  

Hugo Acero
Hugo Acero
Experto en seguridad y convivencia
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15 de Diciembre de 2015

La nueva Administración Distrital tiene múltiples retos para recuperar el desarrollo y bienestar de la ciudad a partir del 1 de enero de 2016. Son distintas las áreas donde el Alcalde Enrique Peñalosa y sus equipos van a tener que emplearse a fondo y donde seguramente chocaran con intereses contrarios que harán oposición, intentaran bloquear las acciones y se convertirán en problemas de orden público que afectaran el normal funcionamiento de la Ciudad, como es el caso de la eliminación de las altas nominas paralelas que tienen todas las instituciones distritales, la recuperación y ordenamiento del espacio público, la descontaminación visual y auditiva de la ciudad, el control estricto sobre la ocupación indebida de las vías porte de los vehículos particulares, la limitación de marchas y manifestaciones por vías que determine la administración y no por cualquiera, entre otros temas.

Para atender algunas de estas problemáticas, el trabajo de la Secretaría de Gobierno desde el 1 de enero es fundamental y el nuevo Secretario, junto con el futuro Secretario de Seguridad, tendrán que hacerlo con la estructura administrativa existente, con los pocos recursos que le va a dejar la actual Administración y atendiendo de manera urgente temas que no dan espera para mejorar la seguridad y convivencia de los bogotanos.

En este sentido, antes de crear la Secretaría de Seguridad que puede demorar más de un año, hay que comenzar a trabajar con lo que hay, proponer la liquidación del Fondo de Vigilancia y Seguridad y convertirlo en un fondo – cuenta, que dependa de esta Secretaría, al igual que el CEACSC, el NUSE -Sistema 123-, que hay que convertirlo en un verdadero centro de recepción, respuesta y control de riesgos, y todas las instituciones Distritales que tienen que ver con la prevención y atención de emergencias.

Además de lo anterior, hay comenzar por acabar con la alta nómina paralela que tiene la Secretaría de Gobierno y el Fondo y con base en esos millonarios recursos y los de funcionamiento y personal de planta de la Subsecretaría de Convivencia y Seguridad Ciudadana, se puede formular la propuesta de la nueva secretaría de seguridad 24 horas, lo que ahorraría entre el 20 y 30 por ciento de los recursos que hoy se ejecutan de manera desorganizada en funcionamiento y personal.

La Secretaría de Seguridad debe formularse para que opere las 24 horas del día, los 365 días al año. Esto, si se tiene en cuenta que la seguridad es un servicio público y un derecho ciudadano que se debe garantizar en todo momento y porque además los distintos riesgos y hechos que atentan en contra de la vida, integridad y bienes de los ciudadanos no tienen un horario o día determinado de ocurrencia. Es decir, es la oportunidad para tener funcionarios de la Administración Distrital trabajando las 24 horas en coordinación con las autoridades de seguridad y justicia, garantizando la seguridad de los ciudadanos.

Además de organizar la casa, hay que recuperar el orden y la seguridad en TransMilenio, en el espacio público que está invadido, atender a los habitantes de calle que están por toda la ciudad y algunos se dedican al hurto callejero, recuperar entornos urbanos deteriorados del Centro de la ciudad, como el Bronx, San Bernardo, las Cruces, Santa Fe, La Estanzuela, la Candelaria y más de 70 territorios en el resto de la ciudad donde se concentran los hechos de violencia y delincuencia.

Todo esto, sin contar el montaje de un verdadero Número Único de Seguridad y Emergencias –NUSE-, que no vale los 260.000 millones de pesos que habla la ETB, la terminación de un buen número de obras inconclusas y con problemas como el edificio para el Comando de la Policía Metropolitana en Ciudad Salitre, el mantenimiento y recuperación de la UPJ, las motos eléctricas, las cámaras de video sin instalar o sin conexión al 123, los botones de emergencia y distintos equipos adquiridos, almacenados y en franco deterioro.

La seguridad hay que recuperarla desde el 1 de enero con la participación de los ciudadanos. Atrás quedaron las buenas épocas en que los ciudadanos de los barrios, los comerciantes y demás actores sociales se organizaban en frentes locales de seguridad y asistían a las escuelas de seguridad ciudadana y a los cursos de capacitación de promotores de convivencia, mediación y conciliación que organizaba la Secretaria de Gobierno con la participación de la Policía Metropolita y otras instituciones distritales y programas como Misión Bogotá, que hay que recuperarlo como un proyecto de cultura ciudadana y de reinserción social. Estos programas de participación ciudadana prácticamente desaparecieron en los últimos años.

La participación de los ciudadanos, además de garantizar mayor seguridad y respaldo ciudadano hacia labor que desarrollan las autoridades, se constituye en un elemento de control y veeduría permanente sobre las acciones que estas autoridades ejecutan en las calles y barrios, detectando y denunciando ineficiencias y posibles hechos de corrupción. Con la participación de los ciudadanos se puede fortalecer mucho más el Plan de Vigilancia por Cuadrantes. Para desarrollar esta labor, ayudaría mucho una Secretaría de Seguridad las 24 horas, los 7 días de la semana, en la medida en que con la mayoría de las comunidades barriales solo es posible reunirse en las noches o los días sábados o domingos, es decir hay que trabajar todo el tiempo.  

Esto es solo un listado rápido de lo que tendrá que asumir el Alcalde Enrique Pañalosa, su Secretario de Gobierno y el futuro Secretario de Seguridad Daniel Mejía a partir del 1 de enero; por fuera quedan necesidades para cumplir promesas electorales, como meter a todos los delincuentes a la cárcel. Hoy no hay dónde ubicarlos, la ciudad tiene un hacinamiento carcelario de más del 50% y las URIs están a reventar, un problema que solo se solucionará en el mediano y largo plazo si existe voluntad política y trabajo coordinado con los gobiernos nacional y departamental.

Como decían nuestros padres “no hay de qué quejarse, afortunadamente hay trabajo”.