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Restricción del parrillero: prevenir, controlar y prohibir

Con los datos que se tienen se puede asegurar que la determinación de restringir el "parrillero" tiene algunos beneficios en seguridad, pero más en accidentalidad.

Hugo Acero
Hugo Acero
Experto en seguridad y convivencia
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25 de Enero de 2018

Hoy cuando en Bogotá la Administración Distrital prohibió el parrillero hombre en las motos, es pertinente recordar algunas medidas que han tenido que ver con el control hacia los usuarios de este medio de transporte en la ciudad, en particular en lo que tiene que ver la accidentalidad y el uso de la moto por parte de algunos delincuentes para cometer algunos delitos como sicariato, fleteo y hurtos a personas.

Cabe recordar que en 1997 la Alcaldía de Bogotá, con el objetivo de proteger a los conductores y parrilleros de las motos, expidió el Decreto 407 que hizo obligatorio el uso del casco para quienes se movilizaban en este medio de transporte. A finales de 1998 el Gobierno Nacional comenzó una campaña para hacer obligatorio el uso del casco en todo el país, medida que quedó en firme en el mes de agosto de 2002 con la expedición del Código Nacional de Tránsito Terrestre (Ley 769 de 2002).

En 1999, tras el asesinato de Jaime Garzón por parte de dos sicarios que se movilizaban en moto y el aumento de otros delitos durante el segundo semestre de ese año, las decisiones de seguridad ciudadana y de seguridad vial se complementaron con la reglamentación del uso obligatorio de chalecos reflectivos, con el número impreso de la placa, al igual que en los cascos, prendas obligatorias que debían portar tanto el conductor como el parrillero.

Estas medidas, junto con otras que aparecen reseñadas en la siguiente gráfica, contribuyeron a reducir el número de muertos en accidentes de tránsito. la Ciudad pasó de una tasa de 24.3 muertos en accidentes de tránsito por cada 100.000 habitantes en 1995 a 8.8 en 2003, es decir una reducción del 64% de los muertos en A/T.

Por otro lado, el chaleco reflectivo, casco y número de placa en estas prendas, contribuyeron en la reducción durante este periodo el hurto de motos, se pasó de 2664 motos hurtadas en 1996 a 1251 en 2003, es decir una reducción del 53 por ciento de los hurtos (ver en la siguiente gráfica). Esto porque los delincuentes, además de hurtar la moto, debían hurtar el chaleco y el casco, situación que dificultaba su accionar. 

Con base en los resultados de Bogotá, estas normas se hicieron extensivas a todo el país y hacia finales de la primera década de este siglo fueron modificadas con la expedición de la Ley 1239 del 25 de julio de 2008, en especial en lo que tiene que ver con el chaleco reflectivo.   

 

Restricción del parrillero 

Hay que señalar que Bogotá no se había restringido el parrillero en moto, como lo hicieron en otras ciudades como medida de seguridad y para controlar el mototaxismo. Las medidas que se han tomado en Bogotá se han orientado a proteger a los motociclistas y a los parrilleros, como se expuso anteriormente.

La restricción de parrilleros tiene su antecedente en la medida que tomó Juan Gómez Martínez cuando era alcalde de Medellín (1998, 2000), en medio de la ola de secuestros y sicariato del narcotráfico, que por ese entonces sufría esa ciudad y el país en general. Como para cometer estos delitos se utilizaban algunos taxis, se tomó la medida de obligarlos a llevar las luces internas encendidas durante la noche, medida que no frenó la ola violenta y delincuencial del Cartel de Medellín y de sus enemigos.

Durante los años 90 y comienzos de este siglo, la restricción de parrilleros se convirtió en uno de los mecanismos para controlar el sicariato, el fleteo, el paseo millonario, los hurtos y el mototaxismo. En este último caso, hay que referir los decretos firmados por el presidente Álvaro Uribe Vélez y su ministro Uriel Gallego, con base en los cuales muchos alcaldes restringieron el parrillero es sus ciudades. El Decreto 2961 de 2006 y en especial el Decreto 4116 de 2008 estableció que “En los municipios o distritos donde la autoridad municipal o distrital verifique que se está desarrollando una modalidad ilegal de servicio público de transporte de pasajeros utilizando la movilización de personas en motocicletas, dicha autoridad deberá tomar las medidas necesarias para restringir la circulación de acompañantes o parrilleros, por zonas de jurisdicción o en horarios especiales, de acuerdo con la necesidad. Dichas medidas se tomarán por periodos inferiores o iguales a un año”  (ver Decreto 2961 de 2016 y Decreto 4116 de 2008).

En este sentido, el caso más emblemático en esta materia ha sido el de Barranquilla cuando en 2009 se expidió el Decreto No. 0924 que prohibía los parrilleros en motos. Durante los siguientes años, se hizo una adecuada aplicación de esta medida, se controló el mototaxismo y esta prohibición contribuyó en la reducción de los muertos en accidentes de tránsito, que llego a casi un 50 por ciento.

En lo que tiene que ver con la seguridad vial y el control a las actividades delincuenciales, se destacan las ciudades de Cali en 2008 cuando el alcalde 2008 Jorge Iván Ospina prohibió los parrilleros menores de 10 años y en los años subsiguientes se ha ampliado a parrilleros hombres por medidas de seguridad, CúcutaCartagena, Neiva, Medellín, donde se aplicó durante el gobierno Aníbal Gaviria (Decreto 1007 de 2012) y en algunos municipios del Área Metropolitana como Itagüí, Caldas, Barbosa y Bello, entre otros.

No obstante, a todas estas medidas les ha faltado seguimiento y análisis detallado que permita determinar la real incidencia de esta restricción en la reducción de la criminalidad. Seguramente, durante los dos o tres primeros meses, con un adecuado control, se ven algunos resultados en las cifras, sin embargo, luego se disminuye ese control, en muchos casos se abandona y la situación vuelve a empeorar.

Con los datos que se tienen, se puede asegurar que la determinación de restringir el "parrillero" tiene algunos beneficios en seguridad, pero más en accidentalidad, por cuanto reduce a uno el nivel de riesgo de este medio de transporte, que es en el que más se están presentando lesionados y muertos.

Sin embargo, hay que evaluar el impacto de esta disposición en la movilidad, en la medida en que en Bogotá hay cerca de 500 mil motos registradas, mas las que ingresan de otros municipios y más del 70 por ceinto sirven de transporte para el parrillero. En este sentido, más de 300 mil parrilleros hombres, que hoy son pasajeros de motos, van a tener que utilizar el transporte público, que tampoco es tan seguro, también serán víctimas de los delincuentes y además van a congestionar más el sistema. 

 

Qué dicen los expertos

Rodrigo Guerrero, quien ha sido alcalde Cali en dos oportunidades y es un experto epidemiólogo, se declara un convencido de la utilidad de la restricción. “En Cali llevamos muchos años estudiando las diferentes medidas para controlar el crimen y encontramos que en muchos delitos el actor es el parrillero de la motocicleta. Por eso se prohibió y hubo un efecto muy importante. Después hemos tenido periodos que se suspende y hemos visto un incremento, por ejemplo, en el sicariato”, asegura Guerrero. Y agrega que la experiencia de esa capital “demuestra que es conveniente y saludable restringir el uso de las motos a una persona”.

Para María Isabel Gutiérrez, directora de CISALVA de la Universidad del Valle “esas medidas de choque pueden generar unos resultados rápidos, pero se deben mantener y no aflojar. Cuando hay normas que no se vigilan, se vuelven laxas”. En una evaluación que realizó Cisalva sobre las políticas de restricción del parrillero y su efecto en la tendencia de homicidios, concluyó que durante la aplicación de la restricción del parrillero hombre se dio una reducción del 8 por ciento en el total de homicidios, lo que significa una disminución de 142 homicidios en promedio por año”.

En este caso, no queda claro si el 8 por ciento de reducción de los homicidios corresponde exclusivamente a la restricción del parrillero o a un conjunto de medidas y circunstancias.

Hay que anotar, como lo plantea la administración de Medellín en otro estudio, que con los elementos que se tienen a la hora de evaluar esta medida, no ha sido posible determinar su real incidencia, porque se presentan otros factores e inclusive medidas que se están aplicando en el mismo momento.

Daniel Mejía, hoy Secretario de Seguridad y Convivencia de Seguridad de Bogotá, en el pasado consideraba, respecto a la medida de restringir el parrillero, que “se afectaría a una población muy grande en la ciudad que vive de un trabajo o actividad honrada” y que lo que hay que hacer es “trabajar en inteligencia y en construir sólidamente las investigaciones judiciales para capturar a las personas responsables de estos delitos”. Decía el hpy secretario “no estoy de acuerdo (con la prohibición del parrillero) porque si empezamos a prohibir todo, empezamos a afectar otras poblaciones, y así no vamos a acabar con el fleteo u otro tipo de delito”. Hoy su posición ha cambiado y es comprensible, seguramente la situación de seguridad ha cambiado.

Finalmente, comparto lo que han venido exponiendo estudiosos importantes de la movilidad, como Darío Hidalgo, Ricardo Montezuma y Edgar Enrique Sandoval, cuando plantean que este tema de la restricción de los parrilleros debe ser tratado en un ámbito más amplio e integral, que incluye la seguridad y bienestar de los usuarios de este medio de transporte, de los usuarios de la vía en general, de la movilidad, del medio ambiente y para la regulación del Estado. Ellos establecen en sus trabajos los siguientes objetivos y cómo lograrlos para mejorar el uso de este medio de transporte.

La medida de restringir el parrillero hombre en las motos ya está tomada en Bogotá, solo se espera que vaya acompañada, además de seguimiento y evaluación para mirar los resultados, de otras medidas en materia de seguridad, como mayores controles y presencia de la policía en las calles, acciones de investigación criminal e inteligencia por parte de esta institución y de la Fiscalía para desarticular las bandas de delincuentes. En este campo, no solo hay que perseguir y detener a quienes hurtan los carros y celulares, sino a quienes los reciben, almacenan y luego los venden como nuevos en Colombia y fuera del país, que son de verdad las cabezas de los grupos criminales, las verdaderas mafias.

Bienvenida esta medida, pero también las que buscan proteger el medio ambiente, a quienes usan este medio de transporte, a los demás usuarios de las vías y en general las medidas que buscan solucionar los riesgos y problemas que generan las motos.