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La universidad pública reactiva su esencia en la calle

En las calles, marchando y reflexionando, los universitarios hacen valer los pocos recursos que invertimos en educación pública.

Stefan Ortiz
Stefan Ortiz
Investigador en temas socio-ambientales, de gobernanza, desarrollo rural y de agroecología.
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15 de Noviembre de 2018

Qué fortuna la de Colombia de tener a sus estudiantes. Los necesitamos estudiando, pensando, creando y marchando. Y eso es lo que están haciendo. Nos dan la oportunidad de sacudirnos, salir del letargo cotidiano, tomar distancia y pensar estructuralmente. Más que una simple protesta, el paro universitario y el movimiento estudiantil son una bocanada de creatividad. Sus reivindicaciones son justas y merecen toda nuestra admiración y solidaridad. Exigen lo lógico: financiamiento digno y suficiente para el sistema educativo público.

El presupuesto de las universidades públicas está congelado desde 1993, pues básicamente crece apenas al ritmo del valor del Índice de Precios al Consumidor. Es una miseria y un desconocimiento del esfuerzo enorme que realizan miles de profesores, estudiantes, investigadores y trabajadores de las universidades públicas para generar conocimiento, reflexionar sobre el país y buscar soluciones para sus problemas. También es la violación del derecho y la obligación que tiene Colombia de educarse, conocerse, analizarse y pensarse autónomamente. La educación pública es un camino hacia la construcción de un proyecto colectivo. Desfinanciarla es un absurdo desperdicio del talento, la creatividad y las ganas de una población con un potencial enorme de emerger en un territorio que tiene todas las condiciones biofísicas y culturales para construir modelos alternativos de vida.

Eso es lo que nos recuerdan los estudiantes al salir a las calles. Son un reflejo de nuestro propio potencial como sociedad. La movilización universitaria es un ejercicio político y social, pero también cultural, académico y pedagógico. Es un regalo que nos dan este fin de año para untarnos de reflexión y una invitación a construir un país plural desde abajo y no esperar a que nos construyan encima el país de unos pocos.

Esa es la esencia de la universidad pública: democratiza, pluraliza y expande el conocimiento y la reflexión crítica hacia la sociedad. Los paros y protestas logran reactivar esta esencia, rompiendo las barreras y el enclaustramiento de los salones de clase y las facultades, para abrir espacios que retan la inercia de la cotidianidad urbana. Las marchas y las actividades que se han organizado en las calles, parques, andenes y plazas, son la expresión plena de la educación pública. Es la academia dinámica, que no se limita a libros de texto y artículos en revistas indexadas, sino que entiende que tiene ante todo un rol social.

Al irrumpir en la cotidianidad mecánica y predecible, los estudiantes incomodan. Esa es la esencia de la universidad: retar, incomodar y cuestionar. Y, al hacerlo, nos obligan a pensar sobre nuestra posición como parte de lo colectivo: ¿Qué relación hay entre la crisis de la educación pública y mi día a día? ¿Qué sería de Colombia sin sus universidades públicas y sus estudiantes y profesores intelectual y políticamente inquietos? ¿Quién toma las decisiones en este país, lo moldea a su gusto y para qué? ¿Quiénes están excluidos de esa toma de decisiones? ¿Por qué están excluidos? ¿Quién se beneficia de que la sociedad reflexione menos, se eduque menos?

El enclaustramiento social y la indiferencia crean las condiciones ideales para que se mantenga la realidad corrupta, violenta y destructiva que se materializa en nuestra política y economía, en la violencia que vuelve a invadir a los territorios, en la depredación ambiental, en el abuso de poder. Si nadie cuestiona esa realidad y le hace contrapeso político y reflexivo, se seguirá reproduciendo libremente.

Al incomodarnos, los universitarios están cumpliendo su rol y están haciendo valer los pocos recursos que invertimos en la educación pública. Es toda la sociedad la que la financia, y por eso nos incumbe a todos. La educación pública es un proyecto colectivo. Por eso su debilitamiento por la vía del desfinanciamiento nos debilita a todos como sociedad. El debate es sobre el uso de nuestros recursos económicos, y cómo éstos quedan en buenas manos cuando están financiando a los que piensan el país y buscan transformarlo para lograr una sociedad más justa.

Cada vez que los estudiantes y profesores salen a las calles es una oportunidad de enriquecer nuestro pensamiento, de apoyarlos y retribuirles su esfuerzo, unirnos a su reflexión social, democratizar la política, apropiarnos de lo público y devolverle la vida a las alternativas. Así como ocurre cuando se movilizan los indígenas, afros, campesinos y los trabajadores, uniendo mundos rurales y urbanos generalmente distantes.

Ojalá crezca y se multiplique el inconformismo social en cada territorio del país. Ojalá nos incomodemos cada día más, para que nuestras mentes dormidas se llenen de inquietudes y preguntas sobre el porqué de las cosas. Ojalá esto despierte nuestras ganas de buscar respuestas y de reaccionar a un mundo que se destroza cada día frente a nuestros ojos cerrados.

Tal vez entonces agradeceremos y nos alegraremos de que todavía existan los estudiantes.

Algunas reflexiones sobre el financiamiento de la educación pública:

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Imágen de portada: RT ()

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Comentarios (6)

Armando Lugo Martínez

16 de Noviembre

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Petro, partidos de la oposición excitan con maquiavélicas frases y se creen ...+ ver más

Petro, partidos de la oposición excitan con maquiavélicas frases y se creen mártires reluciendo la democracia, la educación cuando tocan a un revoltoso de su rebaño o a una indefensa persona que no tiene nada que ver con ellos. Y cuando vándalos hacen daño les da ceguera.

José Saramago ..

18 de Noviembre

2 Seguidores

Todo muy bonito su escrito.
Claro, por supuesto que los ESTUDIANTES se ma...+ ver más

Todo muy bonito su escrito.
Claro, por supuesto que los ESTUDIANTES se manifiesten y presionen unas justas exigencias, y una deuda histórica de forma PACIFICA esta bien y eso lo apoyamos los colombianos, todos somos pueblo.
Pero todo no es tan bonito como uno quisiera:
1.. Se habla de des-financiamiento de la educación publica, pero se olvida del des-financiamiento en que dejo el gobierno Santos las finanzas del país, país que dejo en la inmunda Santos. Es como si le echaran la culpa al Presidente Iván Duque de eso, que es quien esta intentando buscar recursos que no hay (aunque ya a asignado recursos) y tratando de concertar con los estudiantes a través de su Ministra de Educación.
- Y dejémonos de mentiras, detrás de los estudiantes, o sobre ellos moviendo los hilos de poder están los politiqueros oportunistas de extrema izquierda radical que perdieron en las pasadas elecciones presidenciales, que son los que promueven el odio y el desorden y que no ayuda a las causas de los estudiantes. Es ese mamerto izquierdismo recalcitrante que intenta apropiarse de la bandera de los estudiantes para meterse y hacer politiquería electoral con eso. Es un hecho innegable que el populismo de izquierda se alimenta del resentimiento social y la ignorancia para llegar al poder, y por eso hay que diferenciar el inconformismo social con resentimiento social.
Santos endeudo al país hasta mas no poder, dejo un montón de obligaciones insostenibles, dejo un enorme hueco fiscal, a lo que el presidente Duque tiene que tomar medidas como austeridad, recortar gastos, disminuir el tamaño de funcionarios, los contratos, atacar la evasión de impuestos y al corrupción, y aun así una impopular pero necesaria e inevitable reforma tributaria es urgente (aclarando que se rechaza que es injusto gravar la canasta familiar)..
..pero todos piden, y piden, y piden mas plata, como si esta apareciera de la nada, como si estuviéramos 'nadando' en riqueza, pero no son consientes de algo llamado responsabilidad fiscal, algo que no existe en la mente de populistas como Petro, que todo es gastar y endeudarse.
- Un estudiante no se coloca una capucha, un estudiante no lanza “papas bomba” o “bombas molotov”, un estudiante no daña el bien publico, un estudiante no perjudica la actividad de los demás ciudadanos, un estudiante no sale con babosadas que no tiene que ver con las exigencias de las marchas como: “tomemos las armas contra oligarquía”, “Uribe paraco, Duque marrano”, “Tombos HP (mientras les escupen, los insultan,les lanzan piedras)”, “no mas colonialismo yanqui”, “viva Chavez, Fidel y Petro”, en fin.

Stefan Ortiz

19 de Noviembre

312 Seguidores

Gracias por su comentario.

El desfinanciamiento de la educación p...+ ver más

Gracias por su comentario.

El desfinanciamiento de la educación pública es histórico. Es verdad que no es exclusivo del gobierno Duque. Pero esa no es razón para no exigirle que ponga las bases para solucionarlo (igual que la comunidad universitaria ha hecho con cada gobierno de turno). En todo caso, cada gobierno tiene el chance de contribuir a solucionar de raíz el problema, pero cada gobierno se ha encargado de ignorarlo y dejar que el desfinanciamiento crezca. En el caso de Duque, el presupuesto general para 2019 no es muy distinto al de Santos para 2018 (de hecho es un poco mayor), y genera una deuda grande que busca financiar con la Ley de Financiamiento (reforma tributaria que pone a pagar a la clase media mientras desgrava efectivamente a los sectores de mayores ingresos, contrario a toda lógica económica básica para una sociedad que busque la equidad y el bienestar - y Colombia está entre los países más desiguales del mundo). No es verdad que Duque sea más austero o menos derrochón que Santos- de hecho son bastante parecidos en sus propuestas económicas.

Hay varias propuestas de dónde sacar dinero para la educación pública, teniendo en cuenta que ésta se está cayendo a pedazos física y literalmente. Es increíble que las universidades públicas logren estar arriba en los rankings y en su productividad académica mientras los edificios se caen por el deterioro. Por qué no echarle mano a los recursos que no se gastan de las regalías? (muchos son usados para infraestructura y vías, cuando por ley deberían destinarse a educación). Por qué no mejorar la progresividad de los impuestos, grabando a los capitales y sus utilidades? (un porcentaje muy pequeño ayudaría mucho a cubrir el vacío financiero de las universidades públicas). Por qué no avanzar en soluciones estructurales a largo plazo al problema de la corrupción que tanto dinero se lleva, y al presupuesto militar?

Lo de asimilar de forma simplista a los estudiantes con territoristas me parece decepcionante en su argumentación. Son más de 40 mil estudiantes, solamente en la sede Bogotá de la Nacional, si todos fueran terroristas se podrían tomar fácilmente el país. Más de 40 mil terroristas peligrosos en las calles? imagínese... Esa visión reduce groseramente la complejidad del problema. En todo el mundo existen desmanes y violencias en las marchas estudiantiles (y en otras marchas sean de izquierdas o derechas). Eso no tiene nada que ver, y es un desvío de atención a lo importante del debate. Acaso no vio también las iniciativas constructivas de las marchas? las clases en andenes, plazas, calles? los artículos, las propuestas? los videos, la música, los cantos? Cerrar los ojos a la diversidad de iniciativas para ver sólo los momentos de disturbios (que además tienen causas diversas, finalmente la violencia conviene a muchos pues ayuda a desviar la atención sobre los problemas de fondo, como se ve cuando los medios únicamente hablan del caos vehicular, de los desmanes, etc. como si no existiera nada más - también hay violencias provocadas desde el Estado).

Duque no está siendo austero, pero además si hay un sector que ha sabido ser austero y productivo a la vez es el de la educación pública. No se está pidiendo "más y más plata", sino la justa, la que se le debe a la educación pública desde hace 30 años. Plata que sí existe y no se le ha querido dar porque el pensamiento y el conocimiento incomoda, cuestiona, esa es su esencia. A este país lo ha construido su universidad pública. Ser austero con ella es dejar acéfalo al país. ¿Quién realmente está cargando con el peso de la austeridad en Colombia? Los que menos pueden darse el lujo de hacerlo. Mientras tanto, los que tienen mayores recursos, disfrutan de los espacios que les abre la corrupción, disfrutan de las exenciones de impuestos y de los paraísos fiscales. Por ahí es donde hay que buscar la austeridad.



José Saramago ..

19 de Noviembre

2 Seguidores

El senador Gustavo Bolivar de la “Colombia Humana”lo dice claro que va a c...+ ver más

El senador Gustavo Bolivar de la “Colombia Humana”lo dice claro que va a convocar un paro de 4 años.
Es muy clara la intención de la extrema izquierda de sabotear y perjudicar al país.
Buscan la quiebra del país por sus intereses personales.
https://twitter.com/i/status/1064280650973368325

José Saramago ..

19 de Noviembre

2 Seguidores

Tenían razón los que decían que el terrorismo ahora iba a ser urbano. ...+ ver más

Tenían razón los que decían que el terrorismo ahora iba a ser urbano.
“guerrilleros” que nuca se desmovilizaron y ahora en la política promueven el caos en las calles.

Stefan Ortiz

19 de Noviembre

312 Seguidores

Gracias por su comentario.

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Gracias por su comentario.

El desfinanciamiento de la educación pública es histórico. Es verdad que no es exclusivo del gobierno Duque. Pero esa no es razón para no exigirle que ponga las bases para solucionarlo (igual que la comunidad universitaria ha hecho con cada gobierno de turno). En todo caso, cada gobierno tiene el chance de contribuir a solucionar de raíz el problema, pero cada gobierno se ha encargado de ignorarlo y dejar que el desfinanciamiento crezca. En el caso de Duque, el presupuesto general para 2019 no es muy distinto al de Santos para 2018 (de hecho es un poco mayor), y genera una deuda grande que busca financiar con la Ley de Financiamiento (reforma tributaria que pone a pagar a la clase media mientras desgrava efectivamente a los sectores de mayores ingresos, contrario a toda lógica económica básica para una sociedad que busque la equidad y el bienestar - y Colombia está entre los países más desiguales del mundo). No es verdad que Duque sea más austero o menos derrochón que Santos- de hecho son bastante parecidos en sus propuestas económicas.

Hay varias propuestas de dónde sacar dinero para la educación pública, teniendo en cuenta que ésta se está cayendo a pedazos física y literalmente. Es increíble que las universidades públicas logren estar arriba en los rankings y en su productividad académica mientras los edificios se caen por el deterioro. Por qué no echarle mano a los recursos que no se gastan de las regalías? (muchos son usados para infraestructura y vías, cuando por ley deberían destinarse a educación). Por qué no mejorar la progresividad de los impuestos, grabando a los capitales y sus utilidades? (un porcentaje muy pequeño ayudaría mucho a cubrir el vacío financiero de las universidades públicas). Por qué no avanzar en soluciones estructurales a largo plazo al problema de la corrupción que tanto dinero se lleva, y al presupuesto militar?

Lo de asimilar de forma simplista a los estudiantes con territoristas me parece decepcionante en su argumentación. Son más de 40 mil estudiantes, solamente en la sede Bogotá de la Nacional, si todos fueran terroristas se podrían tomar fácilmente el país. Más de 40 mil terroristas peligrosos en las calles? imagínese... Esa visión reduce groseramente la complejidad del problema. En todo el mundo existen desmanes y violencias en las marchas estudiantiles (y en otras marchas sean de izquierdas o derechas). Eso no tiene nada que ver, y es un desvío de atención a lo importante del debate. Acaso no vio también las iniciativas constructivas de las marchas? las clases en andenes, plazas, calles? los artículos, las propuestas? los videos, la música, los cantos? Cerrar los ojos a la diversidad de iniciativas para ver sólo los momentos de disturbios (que además tienen causas diversas, finalmente la violencia conviene a muchos pues ayuda a desviar la atención sobre los problemas de fondo, como se ve cuando los medios únicamente hablan del caos vehicular, de los desmanes, etc. como si no existiera nada más - también hay violencias provocadas desde el Estado).

Duque no está siendo austero, pero además si hay un sector que ha sabido ser austero y productivo a la vez es el de la educación pública. No se está pidiendo "más y más plata", sino la justa, la que se le debe a la educación pública desde hace 30 años. Plata que sí existe y no se le ha querido dar porque el pensamiento y el conocimiento incomoda, cuestiona, esa es su esencia. A este país lo ha construido su universidad pública. Ser austero con ella es dejar acéfalo al país. ¿Quién realmente está cargando con el peso de la austeridad en Colombia? Los que menos pueden darse el lujo de hacerlo. Mientras tanto, los que tienen mayores recursos, disfrutan de los espacios que les abre la corrupción, disfrutan de las exenciones de impuestos y de los paraísos fiscales. Por ahí es donde hay que buscar la austeridad.