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La seguridad de Bogotá, más allá de sus fronteras

La seguridad de Bogotá debe planearse y ejecutarse teniendo en cuenta la relación que la ciudad tiene con los municipios circunvecinos, con el departamento de Cundinamarca e inclusive con otros departamentos y el país. 

Hugo Acero
Hugo Acero
Experto en seguridad y convivencia
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23 de Febrero de 2016

La seguridad[1] de Bogotá debe planearse y ejecutarse teniendo en cuenta la relación que la ciudad tiene con los municipios circunvecinos, con el departamento de Cundinamarca e inclusive con otros departamentos y el país. En este campo, la seguridad hay que verla en dos dimensiones, la primera, sobre los hechos de violencia y delincuencia que afectan a los ciudadanos de Bogotá y de los municipios circunvecinos, hechos de violencia y delincuencia que en algunos casos se comparten e interrelacionan, como es el caso notorio de Bogotá y Soacha.

La segunda dimensión, tiene que ver con los riesgos de terrorismo o naturales sobre los equipamientos estratégicos que hacen que Bogotá, los municipios circunvecinos y Cundinamarca, puedan funcionar de manera adecuada en términos económicos y sociales; es el caso de la infraestructura estratégica, como son los embalses, las centrales de energía, las redes de transporte de energía, agua y combustibles, las antenas de comunicaciones, centrales de abastos, vías de salida y acceso a la ciudad, etc.

En los dos casos, las autoridades distritales, nacionales y departamentales deben realizar los mayores esfuerzos de coordinación de acciones y recursos para garantizar la seguridad y la convivencia de los ciudadanos y el normal funcionamiento y desarrollo de la región central del país, que tiene como epicentro a Bogotá.

Territorios de intervención interinstitucional

Existen tres escenarios territoriales sobre los cuales hay para garantizar la seguridad de los ciudadanos y de los equipamientos existentes que posibilitan el normal funcionamiento del centro del país, como son:

La posible Área Metropolitana que incluye a Bogotá y todos los municipios que limitan con la ciudad, como es el caso de Chía, La Calera, Choachí, Ubaque, Chipaque, Une y Gutiérrez. Cabrera, Venecia, San Bernardo, Arbeláez, Pasca, Sibaté, Soacha, Mosquera, Funza y Cota y los departamentos del Meta y Huila[2].

La Región Administrativa y de Planificación Especial –RAPE- creada en 2011[3] que la compone Bogotá y los departamentos de Boyacá Cundinamarca, Meta y Tolima para intervenir coordinadamente los problemas de seguridad y riesgos que existen en esta gran región.

Los municipios circunvecinos con los cuales hoy existen problemas de inseguridad apremiantes, como es el caso de Soacha como un territorio conurbado donde se comparten graves problemas de violencia y delincuencia.

Problemas detectados sobre equipamientos estratégicas

Tras los atentados el 11 de septiembre en los EE. UU. en 2001, la Administración Distrital y el Ministerio de Defensa, con la asesoría del Departamento de Estado de los EE UU y funcionarios expertos de Scotland Yard, desarrollaron un trabajo para identificar posibles objetivos y acciones del terrorismo en Bogotá, trabajo que se afinó tras la inminente ruptura de los Diálogos de Paz del Caguán (hecho que se concretó en el mes de febrero de 2002) y las amenazas públicas de los dirigentes de las FARC de ejecutar acciones terroristas en la ciudad y sobre instalaciones estratégicas de desarrollo.

Este trabajo, que se hizo con los directivos de las empresas e instituciones distritales y nacionales correspondientes, focalizó su análisis de riesgo y vulnerabilidad sobre los equipamientos estratégicos que existían dentro y fuera de la ciudad en materia de acueducto y alcantarillado, energía, gas, gasolina y demás derivados, telecomunicaciones, terminal de transporte, aeropuertos, centrales de abastos, relleno sanitario, tránsito, transporte y vías, salud, Transmilenio, entre otros.

Con base en este trabajo, se definieron de manera clara las acciones y responsabilidades de seguridad por parte de la Policía y del Ejército en los puntos críticos en donde una acción terrorista o un desastre natural podía dejar a la ciudad sin servicios importantes para su normal funcionamiento. El documento, que se elaboró con la confidencialidad del caso, fue soporte importante para contener y enfrentar las acciones terroristas protagonizadas por las FARC entre el 2002 y el 2003.         

En el 2007, a través del Convenio 492 de 2007 celebrado entre el Departamento de Cundinamarca y el Distrito Capital, el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana  -CEACSC- elaboró otro importante trabajo sobre el nivel de amenazas de actores armados sobre Bogotá[4], el cual definió cinco niveles de riesgos[5] “frente a la incursión de grupos armados al margen de la ley y los conflictos que conllevan”.

Este trabajo se llevó a cabo en cada una de las provincias del departamento de Cundinamarca según los análisis realizados tanto para las FARC, como para los grupos que quedaron después de la desmovilización de los paramilitares, los resultados fueron los siguientes:

- Para la Provincia de Sumapaz, conformada por los municipios de Fusagasugá, Arbeláez, Cabrera, Granada, Pandi, Pasca, San Bernardo Silvania, Tibacuy y Venecia, y que como bienes estratégicos para la región tiene la Subestación Eléctrica de Fusagasugá, el riesgo para Farc es de 4 y para los paramilitares de 3.

- Para la Provincia del Guavio conformada por los municipios de Gachalá, Gachetá, Gama, Guasca, Guatavita, Junín, La Calera y Ubalá, que presenta como bienes estratégicos la Represa del Guavio, el Embalse de Tominé, el Embalse de San Rafael e  infraestructura eléctrica, el riesgo para Farc es de 3 y para los paramilitares de 1.

- Para la Provincia de Oriente, conformada por los municipios de Cáqueza, Chipaque, Choachí, Fómeque, Fosca, Guayabetal, Gutiérrez, Quetame, Ubaque y Une, donde se ubica el Embalse de Chingaza como bien estratégico, el riesgo para Farc es de 3 y para los paramilitares de1. 

- Para la Provincia de Rionegro, conformada por los municipios de El Peñón, La Palma, Pacho, Paime, San Cayetano, Topaipí, Villagómez y Yacopí, el riesgo para Farc es de 1 y para los paramilitares de 2. Allí no se asientan bienes estratégicos. 

- Para la Provincia de Gualivá, conformada por los municipios: Albán, La Peña, La Vega, Nicaima, Nocaima, Quebradanegra, San Francisco, Sasaima, Supatá, Útica, Vergara y Villeta, que tiene como bienes estratégicos las estaciones de bombeo Villeta y Ubalá, el riesgo para Farc es de 1 y para los paramilitares de 2.

- Para la Provincia del Tequendama, conformada por los municipios de Anapoima, Anolaima, Apulo, Cachipay, El Colegio, La Mesa, Quipile, San Antonio del Tequendama, Tena y Viotá, el riesgo para Farc es de 2 y para los paramilitares de 4. Allí no se asientan bienes estratégicos.

- Para el caso de Bogotá D.C., hay que tener en cuenta que Bogotá D.C. es un objetivo estratégico independientemente de las estructuras asentadas en su entorno. Los factores de riesgo en el caso de las Farc son el Frente 42 sobre infraestructura, extorsión y secuestro y como avanzada del Bloque Oriental; las estructuras urbanas se consideran posibles grupos operativos urbanos especialmente por el impacto en las zonas marginales de la ciudad, también está presente el Movimiento Juvenil Bolivariano que actúa especialmente en las universidades”[6].

Hoy estos dos trabajos tendrían que actualizarse a partir de las nuevas circinstancias de los diálogos de la Habana y del posible postconflicto, no solo en el diagnóstico de los riesgos, sino en la definición de las estrategias para contrarrestarlos, los recursos, los responsables y los tiempos de ejecución.

Relación estratégica en materia de seguridad Bogotá, Soacha

Hay que reconocer que en materia de seguridad, Bogotá y Soacha, por el nivel de conurbación, tienen problemas comunes. En lo que tiene que ver con la violencia homicida, Soacha es el municipio limítrofe con más homicidios después de Bogotá, le siguen Mosquera, Chía y Funza, como se puede ver en el siguiente cuadro:

En lo que hace al comportamiento de estas dos ciudades en esta materia, se observa que mientras Bogotá ha tenido una tendencia a la baja, entre 1999 y 2006, en Soacha este delito creció hasta el 2002, a partir del 2003 cayó hasta el 2008 y a partir del 2009 creció , como se puede ver en la siguiente gráfica:

Como lo plantea la “Caracterización de las violencias y los delitos del municipio de Soacha, con el fin de identificar las “zonas críticas” de Soacha, especialmente en el límite con Bogotá”, elaborado por el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana  -CEACSC-, en materia de patrones delictivos

“…los delitos tienen una distribución espacial específica, los homicidios prevalecen en el área de perimetral entre la localidad de Ciudad Bolívar y el municipio de Soacha y los delitos de contra el patrimonio tienen mayor incidencia en el área perimetral entre la localidad de Bosa y el municipio de Soacha. El sector limítrofe con Bosa cuenta con mayor presencia de bandas y delincuentes comunes, lo que significa la conformación de problemáticas alrededor de la seguridad ciudadana que amerita una intervención de tipo policial; mientras que en el límite con Ciudad Bolívar se configura su condición crítica en función de una intervención integral”[1]. (ver siguiente mapa de lesiones y homicidios en los límites entre Bogotá y Soacha).

Por otro lado, este estudio concluyó que “los actores armados provenientes de distintos bandos, hacen presencia en Soacha. Esto se debe a su ubicación estratégica como corredor de conexión hacia los departamentos del sur del país y como "zona" de entrada o traslape con la Capital”,

En este caso, solo se requiere la voluntad política de los alcaldes de Bogotá y Soacha para trabajar en equipo y buscar soluciones conjuntas a los problemas anteriormente expuestos. Por otro lado, la policía puede contribuir en esta línea, utilizando la figura de la Policía Metropolitana para prestar el servicio de seguridad en Bogotá y Soacha como un solo territorio. Esta acción podría ser un buen comienzo para posteriormente prestar el servicio integrado con otros municipios circunvecinos de Bogotá.

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[1] Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana  -CEACSC “Caracterización de las violencias y los delitos del municipio de Soacha, con el fin de identificar las “zonas críticas” de Soacha, especialmente en el límite con Bogotá.  

[1] Este articulo se escribe con base VIVIR EN BOGOTÁ. CONDICIONES DE SEGURIDAD 2014.

[2] Ver:

[3] Ver:

[4] Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana  -CEACSC- NIVEL DE AMENAZAS DE ACTORES ARMADOS SOBRE BOGOTÁ D.C. 2007. Después de este ejercicio no existe un trabajo similar.

[5] Los niveles de riesgo identificados son:

Tipo 1 o riesgo inexistente, con ninguna posibilidad de que ocurran hechos de alteración del orden público por la acción de actores armados no estatales en el corto y mediano plazo;
Tipo 2 o riesgo bajo con alguna posibilidad en el mediano plazo de que ocurra alguna alteración del orden público o acción armada por la acción de actores armados no estatales;
Tipo 3 o riesgo medio con alguna posibilidad en el corto plazo de que ocurra alguna alteración del orden público por la acción de actores armados no estatales;
Tipo 4 o riesgo medio alto donde las condiciones están dadas para que en el corto o mediano plazo ocurra alguna alteración del orden público por la acción de actores armados no estatales;
Tipo 5 o riesgo alto donde es inminente alguna alteración del orden público por la acción de actores armados no estatales.

[6] Ibídem.