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¡Bien Chile! Aprueban ley que fija máximo 50 km/h en zonas urbanas

Activistas, académicos, la propia Ministra de Transporte Gloria Hutt Hesse y el Secretario Ejecutivo de CONASET, Luis Stuven Hurtado, apoyaron la iniciativa. El Paralmento la aprobó. ¿Cuando seremos nosotros?

Dario Hidalgo
Dario Hidalgo
Director de la Práctica de Transporte - Centro WRI Ross de Ciudades Sostenibles
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04 de Julio de 2018

No parece tanto. No se siente vértigo ni adrenalina. Para quien va en un carro, una moto o un bus, el tránsito a 50 kilómetros por hora, casi ni se siente.  De hecho, 50 no alcanza ni la cuarta parte del velocímetro que normalmente usa como extremo 200 kilómetros por hora en un carro cualquiera.  Pero un peatón, un ciclista o un motociclista atropellados a esa velocidad sienten un golpe equivalente a caerse de un sexto piso.  Como no venimos diseñados para aguantar tanto, sólo el 15% de los adultos sobreviviría ese golpe; mucho menos probabilidad de sobrevivencia si se trata de un niño o un anciano.

Y resulta que las ciudades son sitios donde esa interacción es común. Donde los peatones cruzan las calles, donde los ciclistas conviven con el tráfico, donde crece el uso de la moto. Por eso es valiente y ejemplar la decisión del Parlamento de Chile de bajar la velocidad máxima en zonas urbanas de 60 a 50 kilómetros por hora. 

La pérdida de tiempo de viaje en zonas urbanas por este cambio es insignificante o no existe, porque una velocidad tope menor ayuda a que el flujo sea más constante.  El número de vidas salvadas en siniestros de tráfico puede ser muy alto.  En el caso chileno, , algo así como el 18% del número de fallecidos en el tráfico.  En Colombia equivaldría a más de 1,000 vidas salvadas al año; en Bogotá del orden de 100 personas si los cálculos chilenos fueran similares a los nuestros (que no lo son porque nuestra velocidad tope en zonas urbanas es 80 km/h, y tenemos más mezcla de uso vial y menos calidad en nuestra infraestructura).

El cambio de velocidad hace parte de la denominada Ley de Convivencia Vial, que fue aprobada por el Congreso Chileno en la legislatura pasada, .  Múltiples activistas, académicos, agrupados en una red de más de y la propia Ministra de Transporte Gloria Hutt Hesse y el Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito, CONASET, Luis Stuven Hurtado, apoyaron la iniciativa de bajar la velocidad.  El Senado primero y ahora la Cámara de Diputados revisaron la ley, y la aprobaron. ¡Bien Chile!

La evidencia es abrumadora

Según el , estudio tras estudio se comprueba el efecto positivo en seguridad vial de reducir la velocidad máxima:

“En el Reino Unido encontraron que una disminución de 10 km/h en la velocidad de circulación en una vía urbana genera una disminución aproximada de entre 0.6 y 1.8 accidentes por año en cada vía. Y en Australia el resultado obtenido cuando distintos estados disminuyeron el límite de velocidad urbano de 60 a 50 km/h no dejó margen de dudas sobre los efectos beneficiosos de la medida: una disminución de entre 8 y 21 por ciento del número de accidentes con heridos o muertos y una disminución de entre 25 y 51 por ciento del número de atropellos a peatones.”

Por su parte, la velocidad media de circulación sólo se afecta en 2.5 km/h por cada 10 km de reducción de velocidad máxima.  Es decir, un viaje normal de 7 kilómetros con una velocidad media de 25 kilómetros por hora, que toma 17 minutos, se realizaría a 22.5 km/h y tomaría 19 minutos. ¡Una pérdida de apenas 2 minutos en el viaje!

Las críticas no se hacen esperar

Si bien es un asunto de vida o muerte, aprobar esta Ley en Chile fué bien difícil. La intuición de los legisladores (y críticos) es que la reducción de límite de velocidad afectaría significativamente los tiempos de viaje; que, sin control, la ley no tendría ningún efecto, y que los vehículos modernos tienen buenos frenos y por tanto no se necesitaría reducir el límite. 

Las tres críticas son infundadas. El profesor Tirachini, explica que la velocidad de circulación urbana no se afecta de forma importante por el límite máximo de velocidad. Esto también lo documenta bien la .  

Por su parte, el control (o fiscalización, como le dicen en Chile) es importante.  Muchas personas exceden el limite de velocidad establecido. En Bogotá .  Pero el resto de las personas lo respeta; es decir, que, si bien el control mejorará el cumplimiento de la norma, ya hay muchas personas que lo hacen. En este sentido la reglamentación no es inocua, pero si mejora con más policía y muy especialmente, con el uso de dispositivos electrónicos de detección (cámaras y radares “salvavidas”, mal llamados “fotomultas”).

Por último, confiar en los frenos del vehículo (cada vez mejores eso sí) es ignorar que los humanos tenemos tiempo de reacción.  A 50 km/hora, una reacción normal de 2 segundos, significa un recorrido de 28 metros, antes de comenzar a frenar. Y de otro lado ignora que la mayoría de los vehículos no son nuevos (vienen con frenos “antiguos”) y que la renovación del parque toma varios años (por lo menos dos décadas).

¿Qué se requiere?

El cambio legal es una condición necesaria de mejora de seguridad vial, pero no es suficiente. Para una efectiva reducción de velocidad no solo será necesario mejor control (especialmente cámaras y radares “salvavidas” ya mencionadas), también adecuada señalización de las vías urbanas, divulgación de la medida, pero ante todo cambio en los diseños viales.  Normalmente las vías se diseñan y construyen para velocidad muy superiores, con carriles anchos, radios de curvatura amplios, e intersecciones muy separadas unas de otras.  Los conductores tienden a conducir a la velocidad que le permita la infraestructura.  Por ello es necesario adecuar la infraestructura: reducir anchos de los carriles, radios de curvatura de las intersecciones y poner más cruces peatonales (ojalá señalizados y semaforizados).

El paso del parlamento chileno, en compañía del gobierno, la sociedad civil y la academia es digno de aplauso. Chile se une a los países que siguen la recomendación general de la Organización Mundial de la Salud. ¿Cuándo seremos nosotros?

Fuente: Fundación Despacio, Proyecto Velocidad

Comentarios (1)

Líchigo Tocarruncho

17 de Julio

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Don Hidalguito: Cuantos son los accidentes por exceso de velocidad en una ciud...+ ver más

Don Hidalguito: Cuantos son los accidentes por exceso de velocidad en una ciudad donde el promedio de velcidad vehicular no supera los 16 km por hora? Ustedes los peñalisostas son todos igualitos...(cuando les son infieles recomiendan vender el sofá....!!!