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Tatacoa: el turismo y el valle de las tristezas

Muchos turistas, no pagué impuestos y el municipio es calificado fiscalmente como de "Riesgo".

Oskar Nupia
Oskar Nupia
Profesor Asociado, Facultad de Economía, Universidad de los Andes
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16 de Enero de 2019

En el año 2004 estuve visitando el desierto de la Tatacoa, un lugar fenomenal que queda ubicado a pocos minutos de la cabecera de su municipio, Villavieja, en el Huila, a casi 20 kilómetros de Neiva. Ningún desarrollo turístico existía en aquel entonces. La cabecera del municipio apenas contaba con algunos pocos establecimientos comerciales, quizás algunas tiendas y poco más. El desierto se encontraba sin ninguna ocupación comercial y no recuerdo haberme atravesado con ninguna persona durante la visita. Comí un pollo asado con papas traído de Neiva en absoluta soledad.

Hace una semana estuve de nuevo en el desierto. En la cabecera de Villavieja encontré las calles principales pavimentadas, un museo paleontológico, algunos hoteles y restaurantes, un comercio agitado, y una garita de Policía en la plaza central. En el desierto encontré muchos negocios turísticos: hospedajes, en su mayoría lugares para acampar y hostales; algunas piscinas que no sé cómo han metido entre las formaciones; alquiler de motos y cabalgatas; comercio de artesanías; y dos observatorios astronómicos. Felizmente estaba lleno de turistas. , el desierto recibió 172 mil turistas en 2016 y 276 mil turistas en 2017. No hay muchos más datos y tampoco entiendo bien cómo los calculan ¡A mi nunca me contaron!

No pasé la noche en Villavieja ni en el desierto y tampoco hice un consumo muy grande en el municipio, pero sí me percaté de algo: no pagué impuestos por nada de lo que consumí y tampoco pagué entrada a tan maravilloso lugar. Eso me hizo mirar de nuevo la cabecera de Villavieja y caer en la cuenta de la poca inversión que se ha hecho en su infraestructura pública: una plaza con potencial pero medianamente cuidada, muchas calles sin pavimentar y una carretera llena de huecos desde Neiva (de la cabecera al desierto el camino es bueno). No obstante, debo decir que me sorprendió gratamente saber que, aunque la cobertura de acueducto y alcantarillado ha sido históricamente muy baja, esta pasó de 34 por ciento a 66—aún lejos del 100 por ciento.

Estuve tratando de hablar con algunas personas por allí para averiguar cuándo había empezado el desarrollo turístico del desierto. Algunos me dijeron que hace 10 años, otros me dijeron que hace menos tiempo. Encontré algunos informes que indican que en 2014 se inició una política de desarrollo que giró alrededor de la observación astronómica. Con estas fechas en la cabeza, traté de buscar algunos datos de impuestos. El ingreso per cápita por impuesto de industria y comercio en Villavieja ha crecido 14 por ciento en términos reales entre 2008 y 2016 (cálculos propios con ). Muy poco para el crecimiento que ha tenido el turismo en el municipio. Más aún, entre 2014 y 2016 dicho ingreso ha permanecido casi constante y desde el 2000 el desempeño fiscal del municipio ha sido calificado entre “Vulnerable” y de “Riesgo” por el DNP. Sobre impuestos nacionales no hay datos disponibles. Dicho sea de paso, la Dian debería publicar datos de recolección de impuestos no solo a nivel de seccionales sino también a nivel municipal.

El turismo será uno de los sectores que más se desarrollará en el futuro en Colombia. Sería bueno que los gobernantes locales y nacionales (en particular las seccionales regionales de la Dian) trabajen fuertemente en una cultura de legalidad en el pago de impuestos en todos los desarrollos turísticos. Hay muchas cosas que se pueden hacer para dejar de incentivar la creatividad del ejecutivo y su ministro de Hacienda de turno en temas de reformas tributarias. Por cierto, a la Tatacoa también se le conoce como el Valle de las Tristezas.

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