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En el club de los ricos

La adhesión de Colombia a la OCDE es una muy buena noticia. La OCDE es hoy en día un importante centro de intercambio de buenas prácticas en políticas públicas del cual Colombia puede beneficiarse de manera importante.

José Ignacio López
José Ignacio López
Profesor Asistente, Facultad de Economía, Universidad de los Andes
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29 de Mayo de 2018

Después de un sinuoso y largo proceso, Colombia fue aceptado como nuevo integrante de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esta noticia, quizás tímida frente a la catarata mediática de análisis y noticias producida por las elecciones, es muy buena para nuestro país. La entrada de Colombia a la OCDE es uno de los aciertos, seguramente poco apreciados por la gran mayoría, del actual gobierno.

La OCDE nació oficialmente en septiembre de 1961, en remplazo de la anterior Organización para la Cooperación Económica Europea (OCEE) creada en 1948. Excluyendo a Colombia, la OCDE cuenta actualmente con 35 miembros, la mayoría de ellos europeos, y sólo algunas pocas economías emergentes como México, Chile y Turquía.   De su espíritu inicial, de agencia exclusivamente dedicada a la reconstrucción de las frágiles economías europeas después de la guerra, la OCDE se ha transformado en un importante centro de investigación económica en materia de cooperación de desarrollo institucional. En términos prácticos la OCDE opera como un think tank, recopilando datos y produciendo reportes sobre políticas públicas en un abanico amplio de temas como el medio ambiente, el mercado laboral, políticas educativas, entre otros.

¿Qué gana Colombia con ser miembro de la OCDE? Es difícil tener una respuesta cuantitativa y rigurosa a esta pregunta. Históricamente han sido los países con mejores prácticas y políticas públicas los que se han unido a la OCDE, lo cual hace casi imposible separar el efecto de ser miembro con la selección positiva de ser parte del club. No obstante, la evidencia, desde la más rigurosa hasta la más anecdótica apunta a que ser miembro está asociado con beneficios importantes.

Un par de estudios académicos, Ross (2015) y Davis y Gowa (2013) muestran que la adhesión a la OCDE tiene un efecto significativo y positivo en los flujos comerciales. Drezner (2007) muestra como la adopción de buenas prácticas como la convención anti-soborno de 1997 fue de fácil adopción entre los países de la OCDE, una vez rechazada por las Naciones Unidas. Otros estudios muestran que el proceso de admisión en sí mismo, tiene efectos positivos en términos de adopción de buenas prácticas públicas -ver Davis (2016).  Evidencia, de naturaleza más anecdótica pero que no puede ignorarse, sugiere que México y Chile se beneficiaron con un aumento importante de la inversión extranjera directa y menores tasas de interés en los mercados internacionales desde su entrada a la OCDE.

El próximo gobierno, y subsecuentes, van a encontrar en la OCDE un aliado para diseñar y evaluar políticas públicas, así como un facilitador de intercambio de las mejoras prácticas de otros países. Groucho Marx es conocido por su famosa frase de “no quiero pertenecer a ningún club que me admita como socio”. En este caso la OCDE -el club de los ricos- es un buen club al que pertenecer, porque siendo estrictos no deberíamos estar, pero ya que somos miembros, hay que sacarle partido.   

 

Referencias

  • Davis, Christina (2016). “More than Just a Rich Country Club: Membership Conditionality and Institutional Reform in the OECD”.  Princenton University. Documento sin publicar.
  • Davis, Christina and Joanne Gowa. 2013. “Overlapping Memberships and Trade: Does the OECD Increase Trade more than the WTO?”. Princenton University. Documento sin publicar.
  • Drezner, Daniel (2007). “All Politics is Global: Explaining International Regulatory Regimes”. Princeton University Press.
  • Rose, Andrew (2005). “Which International Institutions Promote International Trade?” Review of International Economics 13:682–698

Comentarios (2)

Andres Felipe Garcia Rovira

29 de Mayo

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Estoy de acuerdo no deberiamos estar y posiblemente si Santos entendiera algo ...+ ver más

Estoy de acuerdo no deberiamos estar y posiblemente si Santos entendiera algo de economia entenderia porque forzar la entrada es contraproducente, pero cuando se compra un NOBEL es dificil entender que es importante lo que se desea porque lo puedes obtener. Mi principal critica es Basilea 3 que es el estandar Bancario que se nos impondra, si tuvieramos un mercado de capitales desarrollado como la mayoria de los otros miembros ese tema seria preocupante pero manejable. el mercado bancario colombiano de hace 15 años, mostraba fondeos a 8 años como excepciones, pasabamos de Basilea 1 a Basilea 2 por los modelos de manejo de riesgo de la crisis del 98 y apenas se comenzaba a interiorizar el manejo de riesgo. Para 4G a los Bancos Colombianos particularmente Bancolombia y Davivienda les torcieron el brazo para que prestaran en fondeos largos a 18 años, como los ignorantes de Andrade y la Ani soñaban con encontrar. A Aval no lo hicieron moverse por lo que la mitad de las operaciones aun no cierran y como el gobierno de las buenas practicas(manual Oderbretch?) queria fingir ser impoluto dejo las estructuraciones sin caja por la que todo el sector esta hoy en default. Los bancos internacionales que consolidan en sus matrices bajo Basilea 3 no pueden prestar mas alla de 8 años sin tener que aplicar provisiones contraciclicas del 50% del desembolso por lo que la primera medida es que los proyectos en Colombia si se pueden fondear a 8 años (algunos con periodos de construcción de 5 años)o no se realizaran, precioso regalo de despedida y bomba de tiempo para la economia colombiana.