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Por Juan Pablo Pérez B. · 15 de Enero de 2018

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Luego de su caída en las elecciones regionales del 2015, cuando, dos días antes de las votaciones, fue detenido  por la Policía con 200 millones de pesos en una tula, el cuestionado exrepresentante Yahir Acuña se reencaucha con la misma estrategia que utilizó hace cuatro años.

Así como en 2014 fue elegido representante repartiéndole votos a Senado a varios candidatos a la vez, Acuña planea poner ahora a dos familiares suyos en el Congreso.

La principal apuesta es su esposa, Milene Jarava, que lidera la lista de Opción Ciudadana (el antiguo PIN) en Sucre acompañada por los actuales representantes yahiristas Candelaria Rojas Vergara y José Carlos Mizguer Pacheco.

Jarava es zootecnista de la Universidad de Sucre y fue diputada de este departamento  -con más de 31 mil votos por el desaparecido movimiento Afrovides del que Yahir se apoderó-  del 2012 al 2015, año en el que renunció para aspirar a la Gobernación de Sucre. En ese momento, Jarava fue el plan B de su esposo cuando los partidos de la Unidad Nacional le negaron el aval por las investigaciones que tiene en contra.

Finalmente, Milene Jarava se quemó con 185 mil votos y, desde el año pasado, es la presidenta de Opción Ciudadana a nivel nacional.

La otra carta que tiene Yahir para la Cámara es su tía Magdalena González Cardales que aspira a una de las curules afro por el Consejo Comunitario Alejandro Durán Díaz del municipio de Altos del Rosario, Bolívar.

Aunque también tiene a otro tío, César Augusto Cardales Correa, en la lista de Opción Ciudadana a Senado, su principal apuesta para esta cámara del Congreso es, de acuerdo a lo que nos contaron seis personas por aparte (entre ellas dos que conocen por dentro el funcionamiento de Opción Ciudadana), repetir la misma estrategia que utilizó hace cuatro años y que le sirvió para llegar, con 126 mil votos, a la Cámara: venderle votos a senadores con el objetivo de financiar sus cámaras.

La Fundación Ébano de Colombia fue, hasta 2014, el movimiento de colchón por medio del cual Yahir logró las dos curules afro con candidatos de tez blanca. Aunque la Fundación, que ahora se llama ‘Movimiento Todos Somos Colombia’, mandará 27 aspirantes a la Cámara, el mismo número al Senado y otra lista de las circunscripciones afro, según supo La Silla, rompieron cobijas con Yahir.

Los dos vasos comunicantes entre el exrepresentante y Funeco eran el abogado Carlos Mosquera y Édison Bioscar Ruíz, actual asesor de cabecera del alcalde de Buenaventura, Eliécer Arboleda.

Ambos hicieron parte de la ofensiva jurídica de Yahir en Sucre contra el gobernador electo Édgar Martínez en 2015. E incluso, en el caso de Ruíz, era amigo personal suyo y en Buenaventura era visto como el vehículo por medio del cual aterrizó en el puerto vallecaucano.

Sin embargo, tres fuentes, por aparte, en el Pacífico y en Bogotá nos contaron que Funeco y Acuña no tienen ya relación alguna y que Mosquera y Ruíz armaron toldo aparte del excongresista; al punto que, por ejemplo, Ruíz ahora “depende exclusivamente del alcalde”, nos dijo una fuente conocedora de la movida.

 

Y en el caso de Mosquera, estará de segundo renglón en la lista de ‘Todos Somos Colombia’ por Chocó.

En ese momento, en La Silla Caribe contamos cómo le vendió apoyos a los senadores de la U Bernardo ‘el Ñoño’ Elías, Musa Besaile, José David Name y Eduardo Pulgar; y a los conservadores Efraín Cepeda y Nora García con el objetivo de financiar su campaña a la Cámara.

Para este año, de acuerdo a lo que coincidieron las fuentes con las que hablamos, Yahir está en conversaciones con el representante de La U Nicolás Guerrero, que quiere dar el salto al Senado, y con los aspirantes de Opción Ciudadana Fernando Gómez (hijo del condenado por homicidio Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez ) y Julio Miguel Guerra Soto, con quien ya se había aliado en el pasado.

Esta semana empiezan las fiestas en Sincelejo y ahí se verá si, también, al igual que hace cuatro años, inunda los escenarios con publicidad, billete y whiskey.  Sólo que este año, de hacerlo, irán destinados a financiar la campaña de su esposa, no la suya.

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