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Por Juan Pablo Pérez B. · 27 de Octubre de 2019

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Guillermo Torres, conocido en la exguerrilla de las Farc como Julian Conrado y recordado por las canciones que compuso combatiendo en la guerra, se acaba de convertir en el primer desmovilizado alcalde de un municipio en Colombia.

Lo hizo no avalado por el partido Farc, sino por la Colombia Humana de Gustavo Petro con quien hizo campaña en Turbaco, el tercer municipio con mayor potencial electoral en Bolívar.

De esta forma, este triunfo, logrado a punta de canto, recorridos en los barrios y peleándole de frente a la maquinaria de los políticos tradicionales del departamento, se convierte no sólo en uno de los pocos triunfos que podrá contar el Excandidato presidencial Petro, sino en el primero que la exguerrilla puede cantar tras su desmovilización en 2016.

Hace unas semanas, en La Silla Caribe habíamos vaticinado este triunfo e hicimos esta historia sobre su campaña.

***

En las primeras elecciones locales desde la firma del Acuerdo en La Habana, la antigua guerrilla de las Farc (ahora convertida en partido) va sin fuerza y sin muchos candidatos propios con opciones de llegar a los principales cargos del país.

Sin embargo, en uno de los pocos sitios en donde un antiguo militante de la exguerrilla puede llegar al poder es en Turbaco, un municipio dormitorio a media hora de Cartagena, y en el que queda la Gobernación de Bolívar.

Ese excombatiente es Guillermo Torres, conocido en la guerra como Julián Conrado y recordado por ser el ‘cantante de las Farc’. Pero no aspira con el aval de la Farc, sino con el apoyo del senador y excandidato presidencial Gustavo Petro y su movimiento Colombia Humana.

Turbaco es importante en el mapa político del departamento porque cuenta con un presupuesto de 76 mil millones de pesos y es, con 62 mil votos, el tercer municipio de Bolívar con mayor potencial electoral. 

Por eso, es un fortín deseado por los caciques políticos de Bolívar.

De hecho, los actuales mandamases del municipio son la senadora vargasllerista Daira Galvis y el representante liberal Silvio Carrasquilla (oriundo de Turbaco), quienes, en alianza, controlan la Alcaldía y tienen un candidato para mantenerla: el exconcejal Leonardo Cabarcas, quien va avalado por Cambio Radical y el Partido Liberal.

La otra candidata fuerte es la también exconcejal conservadora Maritza González, quien lidera un movimiento propio, pero cuenta con el apoyo de los grupos de los parapolíticos William Montes y Vicente Blel.

Por el contrario, Torres ha hecho una campaña en contra de las maquinarias tradicionales al tiempo que toca la música que, en la guerra, lo hizo famoso no sólo en su natal Turbaco, sino en el resto del país.

Cantando en silencio

Por estos días, Turbaco nada en publicidad política.

No sólo con afiches que cubren las ventanas y postes y paredes pintadas con eslóganes y nombres de candidatos, sino también picós que, montados en el platón de una camioneta, recorren los barrios poniendo a sonar los jingles de campaña.

De los tres principales aspirantes a la Alcaldía, Guillermo Torres, o ‘Guillo’ como lo conocen en el pueblo, es el que menos publicidad tiene. De hecho, casi no tiene avisos en las paredes o ventanas.

A diferencia de las otras campañas en las que la música juega un papel accidental -es un instrumento que, entre otros, les sirve a los políticos para conectar con sus electores-, en la de Guillo Torres juega un papel esencial: su campaña es la música.

Él y las canciones que compuso en la guerra son el eje de su candidatura, pues a la mayoría de reuniones políticas que hace va con una guitarra en mano, como solía hacerlo cuando era guerrillero y se hizo famoso al inaugurar, en 1999, los diálogos de paz entre las Farc y el gobierno de Andrés Pastrana.

“Él no va a los barrios con picós, él se mete de incauto, la gente se entera, empieza a decir ‘hey, ahí viene el cantante de las Farc’ y van”, nos dijo un periodista local que agregó que, incluso cuando Torres no está, en los barrios se escuchan las canciones que compuso.

Además de cantar, Torres también hace reuniones de entre veinte y treinta personas y visita casa a casa los barrios más vulnerables de Turbaco, una forma de hacer política que contrasta con los eventos que hacen otros candidatos que hacen parte de maquinarias tradicionales.

Más allá de una encuesta -realizada a principios de septiembre por Mediciones Estratégicas y publicada por la Revista Metro- que muestra que es el candidato con mayor intención de voto, en Turbaco la sensación es que el candidato más fuerte hoy es Guillermo Torres.

“Acá la gente dice que el que va a ganar es el cantante de las Farc”, nos dijo informalmente un conductor de motocarro.

“Tiene gran opción (de ser elegido alcalde). A pesar de su pasado, lo aprecian y lo quieren. Su trabajo es silencioso pero en cada encuesta o medición se muestra ganador”, le dijo a La Silla Caribe un mandatario que conoce la movida política local.

A esto se suma que en el municipio existe un fuerte descontento con las maquinarias políticas tradicionales y que se evidencia en que Turbaco fue de los pocos sitios en Bolívar en donde, el año pasado, Gustavo Petro ganó tanto en primera como en segunda vuelta.

Así, a una semana y media de las elecciones, Turbaco pinta ser de los pocos sitios en donde Petro, y la Farc, podrán cobrar un triunfo que, desde ya, parece literalmente cantado.

Si eso pasa, no sólo conseguirán una Alcaldía importante, sino que le darán un fuerte golpe a los políticos tradicionales, y a sus financistas, que desde siempre han mandado en Turbaco.

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