Uso de cookies

La Silla Vacía usa Cookies para mejorar la experiencia de nuestros usuarios. Al continuar navegando acepta nuestra política.

listo

Por Ever Mejía · 12 de Mayo de 2020

9807

0

El liberal gobernador de Córdoba, Orlando Benítez, tiene la paradoja de haber logrado casi cuadruplicar el número de camas en UCI del departamento y por esa gestión ser elogiado por el presidente Iván Duque y hasta por sus opositores locales; y al tiempo haber llegado al poder apadrinado por uno de los clanes involucrados en el robo a la salud de los cordobeses.

Su caso es una muestra de cómo los grupos de políticos tradicionales desprestigiados que mandan en algunas regiones, pueden terminar reivindicándose con su gente si lo hacen bien afrontando la crisis por el coronavirus.

A Benítez lo apoyó buena parte de la clase política tradicional de Córdoba, liderada por su aliado el senador liberal Fabio Amín e incluyendo al cuestionado clan de los Besaile, protagonista de uno de los peores desfalcos en la historia del departamento.

En 2016, el entonces gobernador de La U Edwin Besaile pagó 1.500 millones de pesos para pacientes falsos de hemofilia pese a las advertencias de la Contraloría y, según el también corrupto exgobernador de La U Alejandro Lyons, su hermano el exsenador Musa Besaile obtuvo dos mil millones de una coima que recibió Lyons de una IPS llamada Unidos por su Bienestar.

Como contamos, con todo y sus cuestionamientos, ese grupo jugó en las pasadas regionales ayudando a poner Gobernador y hoy mantienen poder burocrático con cuotas en cinco secretarías. 

Además de eso, el gerente para manejar la crisis por el Covid-19, Francisco ‘Pachi’ Burgos, es cercano a ellos.

Burgos fue alcalde de Montería por el Partido Conservador entre 1998 y 2000. Le hizo campaña a Edwin Besaile en el 2015 y es suegro de Luis Gabriel Degiovanni, quien es secretario General, como cuota del clan. Burgos venía de desempeñarse como director de Vigilancia y Control de la Secretaría de Salud.  

El cartel que se robó la salud en Córdoba en su momento dejó a los cordobeses sin 44 mil millones de pesos (cifra de la Contraloría) que hoy hubieran servido para comprar algunas de las camas UCI que necesita con urgencia el departamento para atender a los enfermos críticos.

La paradoja y complejidad del Gobernador es que, aún con el lastre de esa compañía, en dos meses de gestión logró que Córdoba pasara de 45 a 171 camas en UCI.

(Aunque, de todas maneras, todavía falta un trecho para alcanzar las 480 camas que se necesitarían en el peor de los escenarios, según las proyecciones del Ministerio de Salud. La red privada cuenta con 150 más).

Por esta razón, y por haber logrado establecer protocolos para reactivar el trabajo en 32 obras de construcción que generan unos tres mil empleos, entre directos e indirectos, el mandatario fue elogiado por el Presidente hace dos semanas en su programa diario de las tardes sobre la crisis. 

“... Córdoba ha fortalecido tan bien las unidades de cuidados intensivos, ahí se ha visto un ejemplo maravilloso”, dijo Duque sobre la gestión de Benítez.

El Gobernador también fue clave en la reactivación del laboratorio de la Universidad de Córdoba, que estuvo dos semanas sin hacer pruebas por falta de reactivos, porque firmó un convenio con la universidad para garantizar los recursos para la realización de mil pruebas mensuales.

Los reconocimientos también le vienen de adversarios políticos locales, que en las elecciones apoyaron al candidato rival, el uribista Carlos Gómez. 

Por ejemplo, el representante godo Wadith Manzur dice que en la actual crisis “se ha sentido” la presencia de Benítez y también destacó que haya nombrado a un secretario de Salud, Walter Gómez, con trayectoria en su rama.

Gómez es uno de los funcionarios más cercanos al gobernador y tiene 21 años de experiencia en el sector salud. Es médico especialista en auditoría corporativa de la calidad en salud, fue director de la Clínica IMAT Oncomedica y subgerente de la ESE Sagrado Corazón de Jesús en el municipio de Valencia.

Al mandatario por las redes le han elogiado también medidas para ayudar a enfrentar el encerramiento, como el concurso ‘Córdoba Canta en Casa’ para promover el talento local con visibilidad e incentivos económicos. 

Como buena parte de los mandatarios en las regiones, Benítez también se ha adelantado en algunas medidas a Presidencia. Por ejemplo, antes de que el Presidente prolongara la cuarentena ya había anunciado toque de queda durante todo el mes. 

En cuanto a la entrega de ayudas humanitarias, el Gobernador no adjudicó un contrato de mercados, sino que giró recursos a las alcaldías para que cada una fuera independiente de elegir el contratista. Con esto la responsabilidad recae sobre cada alcalde. 

El mandatario informó que el 24 de marzo firmó convenios administrativos con cada alcalde de municipio y que cada uno de ellos debía elegir proveedores locales para dinamizar la economía y focalizar los mercados en la población vulnerable. En total se giraron 5 mil millones de pesos para la compra 200 mil de ayudas humanitarias

Por esto Benítez sí recibió críticas, especialmente porque, aunque hizo el anuncio, hasta la publicación de esta historia los convenios no se habían publicado en el Secop.

“Entiendo la emergencia, pero si los contratos no se hacen públicos no hay forma de hacer veeduría”, nos dijo una fuente de oposición que no quiso ser citada. 

A finales de marzo también hubo polémica porque el senador liberal Fabio Amín, aliado del Gobernador, publicó una foto entregando mercados con el sello de la Alcaldía de Lorica y la Gobernación de Córdoba. Amín dijo que acompañó al alcalde Jorge Negrete en la entrega de ayudas humanitarias.

Benítez se defendió diciendo que en los convenios no se autoriza a personas externas a hacer show mediático y la entrega es responsabilidad de cada alcalde. 

En este camino de gestión elogiada, que no está exenta de polémicas y ruidos, hay que decir que al Gobernador cordobés le toca lidiar con el hecho de tener a dos de los cuatro hospitales regionales intervenidos por la Superintendencia de Salud: el San Jerónimo de Montería y el San Diego de Cereté. 

También, desde hace tres años el departamento tiene congelados los recursos que no están incluidos en el Plan Obligatorio de Salud (conocidos como recursos No Pos) por falta de una auditoría interna de los desfalcos que se presentaron entre 2010 y 2015. 

Desfalcos en los que fueron protagonistas los Besaile, los que ayudaron a llegar al mandatario.

El propio Gobernador lo reconoció hace un mes en La W: "Lamentablemente se presentó un robo de dinero de la salud en administraciones pasadas y que hoy hubieran servido para dotar de elementos e infraestructura a la red hospitalaria de su región".

En esa ocasión, no mencionó que aceptó apoyo electoral de algunos de los autores de ese robo. Aunque, todo Córdoba lo sabe.

Contexto

Las historias más vistas en La Silla Vacia