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Por Laura Ardila Arrieta · 24 de Septiembre de 2019

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En un hecho que podría considerarse histórico, la semana pasada el exsenador del Atlántico David Char Navas se convirtió en el primer agente del Estado no militar en hablar en la Jurisdicción Especial para la Paz JEP, ante la cual reconoció públicamente haberse aliado con los paramilitares para elegirse al Congreso y también haber comprado votos, este último un delito nuevo en su proceso que no se conoció en la justicia ordinaria.

Al relato del político, miembro de una de las familias más poderosas del país (su tío es el patriarca Fuad Char y su primo, el alcalde barranquillero Álex Char), que promete abrir el desconocido capítulo de la parapolítica en el Atlántico, le faltaron sin embargo varios detalles dentro de lo que narró.

Y aunque se trató apenas de su primera audiencia de aporte a la verdad -y por lo tanto, esos detalles podría entregarlos más adelante- lo destacamos enseguida porque están referidos a hechos que alcanzó a mencionar en la sesión que duró casi ocho horas y tuvo como temas: su arranque en política, la compra de votos y la entrada de los paras al departamento.

David Char fue acusado por la Corte Suprema de Justicia por sus nexos con el frente José Pablo Díaz del bloque norte de las Autodefensas, estuvo detenido desde 2017 y, tras acogerse a la JEP, le fue concedida su libertad transitoria este año.

No obstante, para resolver del todo su situación y acceder permanentemente a los beneficios de la JEP deberá aportar reparación y garantías de no repetición a las víctimas y decir la verdad.

Esto es lo que, por ahora, le está faltando:

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No entró a política con su tío Fuad, pero sí se eligió con el vargasllerismo a Senado

En varios momentos de su primera audiencia de aporte a la verdad, David Char intentó resaltar que nunca compartió actividad política con su tío Fuad, quien era senador para la época en la que Char Navas se alió con el frente José Pablo Díaz, según él mismo le reconoció a la JEP.

“No conversábamos de política”, aseguró en concreto en un momento.

David Char relató que entró a la política en 1997, pero no por su tío, sino para ayudar al Senado a quien en ese momento era su cuñado: el exsenador sucreño de Cambio Radical, Antonio ‘Toño’ Guerra de la Espriella, llamado a juicio ayer por la Corte dentro del caso de corrupción de la multinacional Odebrecht.

Char Navas acordó con su entonces cuñado ponerle unos votos en el Atlántico y, en ese camino, fue conociendo líderes en los municipios y armando una estructura con la que le puso cinco mil votos a Toño Guerra en las legislativas de 1998.

Sobre esa misma maquinaria cimentó en 2002 su lanzamiento a la Cámara por el Partido Liberal y en fórmula con el entonces congresista Tarquino Pacheco, quien se había separado del movimiento Voluntad Popular de Fuad Char.

Todo eso es cierto. Sin embargo, lo que no le alcanzó a mencionar David Char a la JEP en su primera audiencia es que, en las legislativas siguientes, las de 2006, se lanzó a Senado pero por Cambio Radical, en una lista de voto preferente que encabezaba el exvicepresidente Germán Vargas y de la que también hacía parte el senador Arturo Char (hijo de Fuad y quien ahí le heredó la curul a su papá cuando éste se fue como diplomático).

Según un político que estuvo en esa campaña, el aval de Cambio Radical lo obtuvo gracias a la amistad que tenía con Vargas Lleras.

Este dato no significa que Fuad Char y su clan tengan que ver con las responsabilidades que reconoció su familiar, pero sí evidencia que David Char Navas sí tuvo vasos comunicantes políticos (en este caso, haber compartido techo en Cambio Radical) con el grupo de su tío.

 
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Sus concejales estrella son el símbolo de la política clientelista

En su relato sobre cómo empezó en política, David Char Navas mencionó a Eduardo Pulgar (hoy senador de La U) y Alejandro Munárriz (jefe del grupo de su esposa, la actual diputada liberal Lourdes López) como los principales aliados que encontró en el camino de armar un grupo propio, primero, para ponerle votos a Toño Guerra y, luego, para lanzarse él mismo al Congreso.

Pulgar y Munárriz eran concejales y, sobre su papel, Char Navas dijo que le habían ayudado a buscar los votos que consiguió en Barranquilla y que fueron ellos los que, sin consultarle, le armaron su campaña a la Cámara en 2002.

Para el contexto, no mencionó el excongresista que Pulgar y Munárriz desde entonces eran conocidos -y aún lo son- como símbolo de la política clientelista en el Atlántico y que tienen varios ruidos encima.

Eso es importante porque en la audiencia las magistradas Sandra Jeannette Castro y Claudia Rocío Saldaña le preguntaron puntualmente cómo fue que consiguió los votos que le puso a Toño Guerra y los que obtuvo luego en sus dos candidaturas al Congreso: 2002 y 2006.

En 2003, siendo alfil de David Char, el hoy senador Pulgar fue noticia porque previo a las elecciones regionales le aparecieron en su oficina 112 cédulas y casi dos millones de pesos en billetes de 20 mil. Un escándalo del que salió sin investigación y diciendo que se trataba de un “show” para acabar con su carrera.

Tanto él como Munárriz fueron inhabilitados en 2007 por la Procuraduría por haber participado en el 2000, junto a otros concejales, en una defraudación millonaria de las arcas de Barranquilla, calculada en más de 5 mil millones de pesos.

Sin embargo, en enero de 2014, el entonces procurador Alejandro Ordóñez ordenó revocar esa sanción en medio de ruidos de supuesto intercambio de favores, debido a que la para el momento esposa de Pulgar, la senadora de La U Karime Motta, había votado a favor de la reelección de Ordóñez. (Sobre esos señalamientos, no obstante, no hay pruebas ni investigaciones abiertas).

 
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Parte del músculo de su empresa electoral era un negocio con historia oscura detrás

Tanto las magistradas de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas de la JEP, como el representante del Ministerio Público en la audiencia, Hugo Alcides Peñafort, le pidieron a David Char que por favor explicara cómo era que él había conseguido en concreto sus votos.

Puntualmente, Peñafort en un momento le preguntó cómo financió su campaña a la Cámara en 2002, a lo que el excongresista contestó que con ayuda de sus concejales (Pulgar y Munárriz) y de sus padres y hermanos, y que en todo caso lo reportado en sus libros de contabilidad no reflejaba todo lo gastado.

No mencionó Char, sin embargo, el detalle del negocio que en parte sostenía su empresa electoral, según nos contó fuera de micrófonos (por seguridad) un político que vio de cerca sus dos campañas.

Ese negocio fue el de la asesoría por 20 años para actualizar el recaudo de los tributos en Barranquilla, que David Char Navas obtuvo en la Administración del exalcalde Bernardo ‘el Cura’ Hoyos (condenado por corrupción) a través de una empresa de su propiedad llamada Inversiones Los Ángeles.

La asesoría incluía facturar y cobrar los impuestos durante dos décadas con las bases de datos del Distrito, lo que en la práctica operaba como la concesión de una tarea que es exclusiva de los entes territoriales.

Tras una pelea jurídica con el alcalde que le siguió al Cura, Humberto Caiaffa, quien consideraba que ese objeto era ilícito, Char Navas cedió en 2002 el negocio a Métodos y Sistemas del empresario Eduardo Losada.

Según han detallado ampliamente en versiones libres y declaraciones a la prensa alias Don Antonio y alias Gonzalo, hombres fuertes de alias Jorge 40, Losada era cercano a los paramilitares y sirvió de puente para que éstos financiaran al mandatario que llegó en 2004 después de Caiaffa, Guillermo Hoenigsberg (también condenado por corrupción), del grupo del Cura Hoyos.

De hecho, Hoenigsberg avaló la continuidad del contrato de Métodos y Sistemas hasta 2020.

Sin embargo, a Losada lo mataron en Barranquilla en 2004, según Don Antonio, por órdenes de hombres de alias Don Berna porque el Alcalde no les estaba cumpliendo a los paras como ellos querían.

Habrá que esperar a ver si David Char menciona estos y más detalles en el capítulo de su relato sobre su relación con los paramilitares, que quedó pendiente para la próxima audiencia.

 
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A su teoría de la compra de votos le faltan los nombres

Cuando empezó a hablar de empresas electorales y compra de votos en el Atlántico, David Char se extendió en una explicación teórica sin dar nombres ni fechas o circunstancias específicas, al punto que las magistradas que dirigían la audiencia le llamaron la atención, recordando que lo que la JEP espera de sometidos voluntariamente como él son testimonios más aterrizados de situaciones que la jurisdicción pueda verificar.

Ante esto, Char Navas aceptó hablar más en concreto en una audiencia reservada (debe ser así cuando se mencionan personas que no están judicializadas) y su abogado, Mauricio Pava Lugo, destacó que, en todo caso, a ellos les parece muy importante dar ese contexto, por la relación que hay entre el clientelismo y la debilidad institucional con el conflicto armado.

Entre las modalidades para comprar los votos que mencionó, el excongresista se refirió a la compra de votos con materiales de construcción y entregando plata, a través de líderes (también conocidos como mochileros o ‘puya ojos’) que conforman las estructuras clientelistas sobre las cuales cabalgan los políticos tradicionales.

Esa parte de su testimonio coincidió con lo que hemos detallado en el libro ‘El Dulce poder’ de La Silla Vacía, sobre cómo funciona la política tradicional en Colombia.

Como novedad, Char habló de un “carrusel de la votación” a través de funcionarios corruptos en la Registraduría, que venden mesas de votos al mejor postor.

 
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Los detalles de la cooptación paramilitar en Atlántico que dio no son nuevos

Casi en la parte final de la audiencia de casi ocho horas, Char Navas habló de cómo, según él, entraron los paramilitares a la política del Atlántico.

Sin embargo, lo que alcanzó a decir ya se sabía por las versiones libres de los paramilitares en Justicia y Paz y porque ya hay condenados.

Por ejemplo, Char Navas dijo que los paras entraron al departamento cooptando las alcaldías de Barranquilla, Soledad y Malambo, con los alcaldes que estuvieron entre 2004 y 2007.

Y mencionó con nombre propio a los alcaldes de la época de Barranquilla, Guillermo Hoenigsberg, y de Soledad, Rosa Stella Ibáñez.

Sobre Ibáñez agregó que, a través de ella, los paramilitares habían obtenido el Hospital Materno Infantil de Soledad.

Esa exmandataria ya está condenada por esa relación ilegal y por el desfalco a ese hospital fue asegurado alias Don Antonio por un fiscal en el año 2009.

Igualmente, en varias ocasiones versiones de distintos paramilitares han coincidido al asegurar que ese grupo financió a Hoenigsberg (quien no está condenado por ese asunto, sino por corrupto). Esa financiación también fue denunciada en 2007 por el Cura Hoyos, exsocio político de Guillermo Hoenigsberg.

 

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