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Por Camila Del Villar · 31 de Octubre de 2018

Wilmer González, gobernador de La Guajira.

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La recién nacida sala de primera instancia de la Corte Suprema condenó el pasado 24 de octubre al gobernador de La Guajira, Wilmer González Brito (de La U y del conservatismo), por corrupción electoral y otros delitos. Ahora, seguidores suyos están difundiendo una versión según la cual lo que hizo hace parte de las tradiciones wayuu. Y el asunto, que no es preciso, tiene molesto a parte de ese pueblo.

El lío de Wilmer

González, quien no es wayuu, salió elegido en elecciones atípicas el 6 de noviembre de 2016, con el apoyo de la cuestionada cacica de Uribia, Cielo Redondo Mindiola.

Eso ocurrió luego de que a la entonces gobernadora Oneida Pinto Pérez (investigada por corrupción y exmilitante de Cambio Radical) le fuera declarada nula su elección por haber candidatizado estando inhabilitada.

Como lo contamos, poco tiempo después, el 17 de febrero de 2017, el mandatario cayó detenido por supuestamente haber cometido varias irregularidades electorales para elegirse.

Según la Fiscalía, la investigación en su contra surgió a partir de intercepciones de unas llamadas -entre Wilmer y varios de sus aliados- en las que queda claro que su triunfo estuvo mediado por la entrega de mercados, chivos, transporte y refrigerios.

El día de esas atípicas, en un twitterazo y crónica en vivo, en La Silla Caribe habíamos revelado la repartija de refrigerios y todo el trasteo de votantes que se vió en esa jornada a favor de González.

González permaneció detenido hasta el 11 de septiembre de este año, cuando quedó en libertad por revocatoria de la medida de aseguramiento.

Luego de eso, volvió al cargo, en el cual permanece -según nos confirmó su jefe de prensa-, debido a que la condena en su contra (que en concreto es por los delitos de cohecho, corrupción al sufragante, falsedad en documento y fraude procesal) por ahora es en primera instancia.

La versión rosa de las dádivas

La versión con la que quieren colorear de rosa las dádivas que, según la Fiscalía, entregó Wilmer González, arrancó el pasado 24 de junio.

Ese día, el portal laguajirahoy.com publicó un artículo titulado: “Wilmer González está preso por seguir una antigua tradición wayuu”, en el que la escritora wayuu apshana, Vicenta Siosi Pino, asegura que en las comunidades wayuu llevar obsequios cuando se va a hacer una visita es una antigua costumbre llamada “Okorojushi”, que traduce obsequio o presente en wayuunaiki.

Según la autora, el “Okorojushi” hace parte de una una práctica ancestral vigente que equilibra la dieta en las rancherías y ejercita “la magnanimidad entre clanes, pues quien más tiene más da”.

El texto de Siosi Pino (a quien no le encontramos ninguna relación política con González y de quien se sabe trabajó como Secretaria de Cultura durante la Administración por encargo del antropólogo wayuu Weildler Guerra), comenzó inmediatamente a ser difundido en redes por seguidores del Gobernador.

Esa difusión regresó y se incrementó hace una semana, justo cuando la Corte emitió su condena contra González.

A La Silla Caribe llegó por cadena de Whatsapp.

Por ello comenzamos a averiguar y encontramos que no todos los wayuu expertos están de acuerdo.

La molestia wayuu

Consultada para esta historia, la escritora Siosi nos reiteró su tesis de que las dádivas de Wilmer González a la comunidad wayuu durante su elección en 2016 hacen parte de una tradición y además: “No es Wilmer González, han sido todos, todos lo han venido a hacer y era necesario que lo hicieran porque esto es la costumbre y la costumbre se tiene que respetar”.

Y prosiguió: “No es que Wilmer esté comprando votos porque esté dando comida y transporte. Eso lo ha hecho todo el mundo todas las veces que se ha votado aquí”.

Esta clara defensa a González va en la misma vía de lo que, en febrero de 2017, argumentaron los abogados defensores del Gobernador frente a la justicia, como lo contaron en su momento algunos medios

Sin embargo, los argumentos son imprecisos, no sólo porque esa costumbre de repartir cosas y poner transporte y refrigerios es una costumbre más política que wayuu, sino porque no hay ninguna evidencia de que las dádivas hayan sido entregadas exclusivamente a ese pueblo indígena.

Un estudio titulado "La Economía Política de La Guajira y el Proyecto de Infraestructura de Agua Potable" elaborado por el antropólogo wayuu Weildler Guerra (Gerente del Centro Cultural de San Andrés del Banco de la República y considerado uno de los wayuu más reconocidos y respetados del país) en 2016 con el investigador Gustavo Duncan describe que las dádivas hacen parte de las relaciones clientelistas entre los wayuu y los actores políticos e históricamente se han dado debido a la cantidad de necesidades urgentes de este pueblo.

Además de esto, La Silla Caribe le preguntó al respecto a Estercilia Simanca Pushaina (escritora wayuu, reconocida por traducir sus libros del español al wayuunaiki).

En su concepto, estas acciones de los políticos pueden interpretarse como un uso indebido y desdibujado de una práctica wayuu sobre su sistema de reciprocidad e intercambio. “Una cosa es la contextualización que hace Vicenta Siosi sobre el protocolo wayuu y otra es la práctica política, no sólo en La Guajira sino en toda Colombia", dijo.

Por último, Jasmin Romero Epiayu, reconocida líder wayuu que ha recorrido el mundo dando conferencias sobre los riesgos que tiene la extracción de carbón de la multinacional El Cerrejón en su tierra ancestral, y una de las voces más representativas a nivel nacional de su etnia, considera “falso decir que estas dádivas hicieron parte de un acto tradicional wayuu”.  

De todas maneras, Wilmer González ha demostrado tener de su parte a varios simpatizantes dentro del pueblo wayuu.

Cuando fue detenido hubo manifestaciones indígenas a su favor y en La Guajira política se rumora que, el próximo 13 de noviembre, fecha en la que supuestamente se conocerá el monto de su condena, se presentarán otras más, incluso en la capital.

Habrá que ver si algunos de sus seguidores siguen insistiendo en la versión romantizada de los actos que lo llevaron a enfrentar a la justicia.

 

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