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Por Juan Pablo Pérez B | Nohora Celedón | Ever Mejía · 29 de Octubre de 2019

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Las elecciones regionales de ayer dejaron varios hitos que transformaron o prometen transformar las dinámicas del poder en el Caribe, cuyo tablero quedó armado para los próximos cuatro años y va a incidir en las presidenciales de 2022.

La noticia política de la región, y una de las del país, tras los comicios fue la derrota de los clanes cuestionados en Cartagena, a lo que se suman resultados que golpearon las maquinarias en varios departamentos. 

Estas son nuestras conclusiones:

 

1

Las maquinarias ganaron en todos los departamentos, pero también fueron tocadas

La sorpresiva derrota que le propinó el candidato registrado por firmas, William Dau, al candidato de los clanes cuestionados (con aval de Colombia Justa Libres), William García, en Cartagena, fue el golpe más fuerte a las maquinarias tradicionales en toda la región y una de las grandes noticias de la jornada en todo el país, como lo contamos en esta historia.

Pero hubo más golpes, como el que significó, también en Bolívar, el triunfo del excombatiente de las Farc Guillermo Torres en Turbaco (vecino de Cartagena) por encima del candidato de los grupos de los congresistas Daira Galvis (Cambio Radical) y Silvio Carrasquilla (Liberal), que mandaban en el municipio.

Y también la votación -34.694 votos- que alcanzó a la Alcaldía de Sincelejo un mototaxista llamado Adolfo Ordóñez, quien, aunque no ganó, sin tener plata ni estructura se ubicó tercero en la contienda y evidenció con sus apoyos que en Sucre hay igualmente descontento frente a los políticos tradicionales (Ordóñez se había lanzado el año pasado al Senado y sacado más de 12 mil respaldos).

Ahí mismo en Sucre fue derrotada a la Gobernación la alianza parapolítica entre el cuestionado v candidato Yahir Acuña (investigado por sus presuntos nexos con paramilitares) y el exsenador Álvaro ‘el Gordo’ García (condenado por la masacre de Macayepo), a manos del nuevo mandatario electo: el exviceministro liberal Héctor Olimpo Espinosa.

Y en Magdalena el clan de los Cotes, que controlaba la Gobernación hace ocho años, fue derrotado por el líder de izquierda Carlos Caicedo, quien pese a que está cuestionado (imputado por corrupción e investigado por homicidio) ha enfrentado a los políticos tradicionales de ese departamento y ayer se quedó con el puesto de gobernador y con la Alcaldía, vía su aliada Virna Johnson.

De manera más sutil, el toque a las maquinarias se sintió en el departamento de Atlántico con el porcentaje de votos que alcanzó la charista Elsa Noguera: 66 por ciento, un poco por debajo del 70 y hasta el 80 por ciento que le daban las encuestas a la campaña aplanadora de los Char, que se enfrentó al petrismo con Nicolás Petro.

A pesar de estos golpes, o toques sutiles, el balance general de resultados arroja que las maquinarias en cualquier caso tuvieron triunfos en los ocho departamentos, aparte del de los Char.

En la Gobernación de Bolívar triunfó el hijo del parapolítico Vicente Blel, en San Andrés el nuevo gobernador es el vargasllerista y charista Everth Julio Hawkings.

En La Guajira ganó el candidato del representante de La U Alfredo Deluque (el exdirector del DPS Nemesio Roys). En Cesar, el clan Gnecco puso de Gobernador a Luis Alberto Monsalvo Gnecco. Y en Córdoba, el liberal Orlando David Benítez, llegó a la Gobernación con el respaldo del detenido cacique Musa Besaile y del parapolítico exsenador liberal Juancho López.

 
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El voto en blanco subió y manda mensaje de descontento

En el mismo sentido de los toques a las maquinarias, la segunda conclusión de la jornada de ayer es el inconformismo que evidenció la inusual fuerza del voto en blanco en varios departamentos.

Puntualmente, esa fuerza del blanco se sintió en Barranquilla y en Bolívar, donde ocupó el segundo lugar en votación a Alcaldía y Gobernación, respectivamente. En la capital del Atlántico obtuvo 79.773 sufragios, 36.572 más que hace cuatro años, una cifra que podría interpretarse como un mensaje contra la hegemonía de la casa Char y el escaso liderazgo de los sectores alternativos.

En Bolívar, este año hubo 198.483 votos en blanco, tres veces más que hace cuatro años más una particularidad: en la capital Cartagena el blanco le ganó al gobernador electo Vicentico Blel Scaff, hijo y heredero del exsenador parapolítico Vicente Blel Saad.

 
3

Tres grupos hicieron poco usuales moñonas

No era común que un solo grupo político se quedara en elecciones regionales con los dos principales cargos del departamento (Gobernación y Alcaldía capital), pues apostarle a ambos puestos encarecía excesivamente la campaña a las maquinarias.

No obstante, estas elecciones trajeron la victoria absoluta de tres grupos en tres departamentos: el clan Char en Atlántico, el clan Gnecco en Cesar y Carlos Caicedo en Magdalena.

Dos de estas victorias (la de los Char y la de los Gnecco) se explican porque alrededor de sus candidatos se conformaron unas aplanadoras a las que se sumaron los otros caciques del departamento. Esto no encareció la campaña, puesto que la clase política se juntó con un mismo fin.

Por ejemplo, además de la superpoderosa maquinaria de los Char, las candidaturas de Jaime Pumarejo (Alcaldía de Barranquilla) y Elsa Noguera (Gobernación del Atlántico) fueron apoyadas por los senadores Efraín ‘Fincho’ Cepeda (conservador), José David Name (La U), Laureano ‘el Gato Volador’ Acuña (conservador), Mauricio Gómez (liberal) y el detenido Álvaro Ashton, entre otros.

Al candidato de los Gnecco a la Gobernación del Cesar (el exgobernador Luis Alberto Monsalvo, quien está en juicio por un caso de corrupción al sufragante) lo respaldaron todos los congresistas del departamento, excepto el representante de La U Christian Moreno, quien como hemos contado se ha enfrentado a ese grupo.

El caso de Carlos Caicedo (imputado por presuntas irregularidades cuando fue alcalde de Santa Marta e investigado por su supuesta participación en un homicidio) es diferente, pues toda la clase política tradicional del Magdalena estaba con su rival, el exgobernador Luis Miguel ‘el Mello’ Cotes.

Su triunfo se explica por una particular mezcla entre maquinaria y opinión.

Como hemos contado en La Silla Caribe, cada vez que emprende una una nueva empresa electoral su grupo utiliza la Alcaldía de Santa Marta, que controla hace ocho años y manejará cuatro años más, para conseguirle apoyos.

Y esto no es poco pues Santa Marta puso poco más del 40 por ciento de sus votos ayer a Gobernador.

Por otro lado, el Exalcalde samario y recién electo gobernador encarna un sentimiento de desencanto con la clase política tradicional que ha mandado toda la vida en el departamento.

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Uribe y Petro perdieron con sus apuestas propias (aunque ganaron en alianzas)

Los senadores Gustavo Petro y Álvaro Uribe, que en las presidenciales del año pasado demostraron ser los dos líderes políticos más votados del país, fueron derrotados en sus apuestas propias en el Caribe, aunque ganaron en alianzas.

En el Atlántico, en su aspiración a la Gobernación, el hijo de Petro: Nicolás Petro, no pudo capitalizar la votación del año pasado de su padre y no derrotó a la charista Elsa Noguera en ninguno de los 23 municipios del departamento. Y en Soledad, el segundo municipio más fuerte electoralmente del Atlántico, donde apostaron por la candidata Beatriz Barraza del alcalde excharista Joao Herrera, quedaron relegados al tercer lugar.

En Córdoba el uribismo fue derrotado en su intento de poner candidato a la Gobernación con el apoyo de clanes cuestionados. Su candidato Carlos Gómez sacó 151.545 votos menos que el liberal Orlando Benítez.

Sin embargo, petrismo y uribismo se llevaron premios de consolación en alianzas.

Petro ganó vía su aliado, el cuestionado exalcalde de Santa Marta Carlos Caicedo, quien hizo moñona en el Magdalena tras quedarse con la Gobernación y la Alcaldía samaria. Y en Córdoba, Petro celebró el triunfo de Benítez a la Gobernación, quien además tuvo el respaldo del grupo del parapolítico Juan Manuel 'Juancho' López y del detenido exsenador Musa Besaile.

Uribe ganó con los triunfos de los Char en la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Barranquilla, del hijo del parapolítico exsenador Vicente Blel Saad en Bolívar y del liberal Héctor Olimpo Espinosa en Sucre.

 
5

Carlos Caicedo se empodera para su liderazgo nacional

Quedándose con los dos principales cargos del departamento, Carlos Caicedo se consolida como el nuevo superpoderoso del Magdalena.

Esto lo catapulta y lo convierte en un líder a nivel nacional, pues queda al mando de una de las más importantes gobernaciones del Caribe, sumado al control que tiene sobre una de las tres ciudades más importantes de la región.

Caicedo ya ha mostrado su interés en convertirse en una figura relevante en todo el país. Lo evidenció, en el 2016, cuando salió a hacerle campaña al Sí a los Acuerdos de La Habana en todo el Caribe y el año pasado cuando se midió en una consulta presidencial de izquierda con Gustavo Petro y sacó 500 mil votos en todo el país.

Su victoria en Magdalena, a la vez que lo empodera, lo convierte en un aliado clave de Petro en su carrera por la Presidencia en 2022.

 
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Hay nuevos grandes barones en varios departamentos

Los resultados de ayer ratificaron que, desde las elecciones del año pasado, en el Caribe hay nuevos poderosos.

Uno de ellos es el representante de La U Alfredo Deluque, quien, como contamos, es el nuevo mandamás de La Guajira.

En estas locales puso al nuevo gobernador del departamento: su amigo el exdirector del Departamento de Prosperidad Social (DPS) Nemesio Roys. Roys ganó en todos los municipios de La Guajira y casi que dobló la votación de su rival Delay Magdaniel (respaldado por los grupos del criminal exgobernador Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez, del prófugo exgobernador Wilmer González y el Centro Democrático).

Otro de esos nuevos poderosos es el representante sanandresano de Cambio Radical Jorge Méndez, quien llegó el año pasado por primera vez al Congreso con el apoyo de la casa Char, quitándole, así, la curul que tuvo por más de 20 años el exrepresentante Julio Gallardo.

Méndez, ayer, se posicionó como un nuevo poder en las islas al poner al nuevo gobernador: Everth Hawkins, quien se lanzó por firmas y, luego, tuvo los avales de Cambio Radical, ASI y Colombia Renaciente.

Los resultados de ayer también mostraron que, en Córdoba, hay dos nuevos barones electorales que vienen de las entrañas de viejas casas políticas.

Ellos son el senador conservador David Barguil, cuyo candidato (Carlos Ordosgoitia) ganó ayer la Alcaldía de Montería, y el senador liberal Fabio Amín, cuyo candidato (el diputado Orlando Benítez) es el nuevo gobernador de Córdoba.

Por último, estas elecciones ratificaron el poder que tiene el actual alcalde de Sincelejo Jacobo Quessep, quien como contamos es el nuevo superpoderoso de Sucre. 

Aunque su aliado, el cuestionado exrepresentante Yahir Acuña, se quemó en su carrera por la Gobernación, Quessep logró, con unas cuantas ayuditas desde la Alcaldía, que su candidato (el exconcejal Andrés Gómez) se convirtiera en el nuevo mandatario de Sincelejo.

Con esto, siguió la vieja tradición de la capital sucreña en la que el mandatario de turno es quien pone a su sucesor, aunque éste, después, monte un grupo aparte.

 
7

El ‘efecto Aída Merlano’ no asustó mucho

La captura de la exsenadora Aída Merlano por compra de votos hizo que en varias ciudades del Caribe las campañas fueran más discretas a la hora de querer amarrar electores, como lo contamos en esta historia.

Pero no detuvo la compra de votos. Y la logística fue similar a la que explicamos aquí.

Las campañas se contactaron con líderes, les contrataron transporte y les dieron plata para que se encargaran de llevar a los electores a votar y pagarles por su voto.

Aunque hubo algunas diferencias frente a otras campañas. No se veían fajos de dinero en la calle como en otras ocasiones, si no que se entregaban vales para gasolina, como vimos en Sincelejo, o fichas para luego reclamar el dinero en las casas de los líderes.

En Cartagena, según nos contaron dos líderes que trabajaron para la campaña de ediles locales del ala de William García, no había tanta plata como en ocasiones anteriores, pero se estaba pagando el voto entre 5.000 y 30.000. En el puesto Ciudad de Tunja, para disimular la transacción instalaron un puesto de comida, en el que entregaban el dinero, para no levantar sospecha.

Aún con este disimulo, en la capital de Bolívar la Policía capturó tres personas que llevaban billetes de 20.000 y 50.000 pesos en sobres individuales y con tarjetones marcados.

En Maicao fue similar. En los comandos de campaña vimos cómo se organizaba la logística de los votantes, pero no dinero. Nos dijeron que era en casas particulares donde se estaba pagando por el voto.

Caso contrario fue en Sincelejo, donde en la casa del mismo Yahir Acuña se estaba coordinando la entrega de vales para gasolina, para el transporte de los electores, y el pago por los servicios de transporte.

Con esto, y a pesar de los anuncios de mayor control por parte de la Fiscalía y la Policía, la captura de Aída Merlano no fue suficiente para asustar a los candidatos y evitar que compraran votos.

 

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