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Por Laura Ardila Arrieta | Juan Pablo Pérez B. · 21 de Septiembre de 2018

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Después de meses de espera, ayer por fin se conoció la cifra más actualizada de hectáreas de cultivos de uso ilícito sembradas en el país, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito Unodc: 171 mil hectáreas, el número más alto desde 1999, cuando arrancó esta medición.

El informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos en Colombia, Simci, está incompleto porque, de manera inusual, lo que presentaron fue un resumen ejecutivo, por lo que con seguridad falta mucha información detallada por departamento y región.

Con los datos a medias que hay, La Silla Vacía publicó un análisis nacional ayer y hoy en La Silla Caribe presentamos estas tres conclusiones regionales:

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En Bolívar y Córdoba, parte del corazón del conflicto, sigue reinando la coca

Las noticias del informe no son las mejores para Bolívar y Córdoba, en donde las hectáreas sembradas crecieron entre 2016 y 2017 en un 51 por ciento y en un 79 por ciento, respectivamente: Bolívar tiene hoy 6.179 y Córdoba 4.780.

Córdoba, de hecho, es el segundo departamento del país, después de Arauca con un 1.244 por ciento, en donde más aumentaron los cultivos de uso ilícito entre un año y el otro.

Ambos departamentos siguen, como lo han estado en los últimos años, en el top 10 de departamentos de Colombia con más coca.

Sin embargo, el ritmo del crecimiento no es muy distinto al que registró el Simci entre 2015 y 2016.

En los dos casos, la coca se concentra en los sures del territorio, que hacen parte del corazón del conflicto que sigue padeciendo el país.

En el sur de Córdoba, como lo hemos contado, varios de sus municipios (sobre todo los vecinos del Bajo Cauca antioqueño y en el Nudo de Paramillo) malviven bajo la ley y el fuego de los narcos del Clan del Golfo, que ha venido ocupando los espacios que dejó la otrora guerrilla de las Farc y, desde el año pasado, se enfrenta a una de sus estructuras: el grupo de los Caparrapos, que se independizó para narcotraficar. 

Esa zona del Paramillo y alrededores es geográficamente clave porque sirve como corredor entre el Bajo Cauca, el Norte de Antioquia y Urabá y el mar.

Además, Córdoba es el único departamento del Caribe por el que pasa toda la cadena del narcotráfico: además de sus grandes extensiones de cultivos de coca, tiene sitios de transformación, rutas y puntos en su Costa para la exportación.

En el vecino sur de Bolívar, por su parte, la guerra la protagoniza (además de las bacrim) el ELN, con presencia activa y capacidad operativa.

En ambos departamentos hay familias postuladas en el programa de sustitución voluntaria Pnis y, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz a agosto de 2018, la iniciativa está avanzada en Córdoba hasta el punto de la asistencia técnica, y en Bolívar ya se han registrado los primeros pagos para el sustento de los que cumplan y sustituyan.

Por lo anterior es posible pensar que la cifra del informe de la ONU (que mide solo hasta 2017) en ambos departamentos pueda tender a la baja cuando se mida 2018. Aunque eso, por supuesto, también dependerá del éxito del Pnis.

 
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En Cesar y Magdalena sigue habiendo coca, pero se redujo

El informe del Simci muestra que, tanto en el Cesar como en el Magdalena (otros dos de los cinco departamentos Caribe con coca, el quinto es La Guajira), el número de hectáreas de coca se redujo entre el 2016 y el 2017.

En el Cesar, se pasó de 26 a 24 hectáreas y, en Magdalena, de 35 a 8 hectáreas. Este último departamento fue, de hecho, el que tuvo un mayor porcentaje de reducción en todo el país (77 por ciento menos hectáreas con respecto al 2016).

De acuerdo al registro histórico del Simci, antes del 2013, el Cesar no tenía hectáreas de coca. Este año, el informe contabilizó 13 hectáreas que se mantuvieron estables hasta el 2015 cuando el departamento llegó a su tope de 32 hectáreas.

Desde ahí ha disminuido.

Como ha contado el investigador de la Universidad del Norte, Luis Fernando Trejos, en nuestra Red Caribe, en el sur de este departamento opera el Frente de Guerra Nororiental del ELN. Su operación se concentra en los municipios de Aguachica, Curumaní, Gamarra, La Gloria y Pelaya.

Estos municipios se encuentran, justamente, en la zona en donde el mapa del Simci muestra que hay hectáreas de coca.

Por otro lado, en Magdalena, las hectáreas de cultivos de coca venían disminuyendo hasta el 2016 (el departamento pasó de 121 hectáreas a 7 en el 2015) cuando el área de cultivo volvió a subir a 35 hectáreas.

Este año, los cultivos bajaron a 8 hectáreas, que es cerca a lo que había estado en 2014 (9 hectáreas)  y 2015 (7 hectáreas).

De acuerdo a lo que nos dijo Trejos, esta disminución de hectáreas coincidió con la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona de las AUC que sembraban coca y la procesaban.

Actualmente, en la zona opera la banda de los Pachenca que actúan como intermediarios entre el Clan del Golfo y los puntos de exportación. Esto quiere decir que están dedicados, principalmente, a aspectos logísticos del narcotráfico más que de la producción de clorhidrato de cocaína.

 
3

Ya no había coca en La Guajira y volvió a aparecer

El informe del Simci muestra que en La Guajira hay dos hectáreas de coca sembradas.

Aunque son pocas, esto es raro, pues, desde el 2014, en el departamento no se habían detectado hectáreas de coca.

Por esta razón, en el departamento ni siquiera hay familias postuladas en el Pnis.

Estas hectáreas de coca se encuentran al sur del departamento en la zona de la Sierra Nevada. El informe detalla que en la Sierra hay un total de diez hectáreas (equivale a las hectáreas encontradas en Magdalena y La Guajira).

Al igual que Magdalena, esta zona tuvo una disminución en el número de hectáreas cultivadas tras la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona de las AUC y allí opera, actualmente, la banda de Los Pachenca.

 

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